domingo, 24 de julio de 2016

La dolce vita



La dolce vita
Víctor Meseguer
La Verdad, 23 de julio de 2016
Pasamos dos días en Roma, dos días de visitar, comer, pasear y escudriñar con los ojos y el estómago bien abiertos los placeres que ofrece la capital de Italia. Como el Madrid de Sabina, a mitad de camino entre el infierno y el cielo, Roma es caos: alcachofas a la judía, intestinos, achicoria, aceite de oliva o pasta cacio e pepe (queso y pimienta). En definitiva, pura pornografía gastronómica.
Nos quedamos en un apartamento en la Via dei Banchi Vecchi, a pocos minutos andando de la bulliciosa plaza de Campo dei Fiori, en la que cada mañana se monta un mercado. Nada más llegar e instalarnos, decidimos dirigir nuestros pasos a la Montecarlo, toda una institución, siempre rebosante de romanos y turistas dispuestos a dar cuenta de una de las mejores pizzas de la ciudad. Quizá por reservarnos para la cena o simplemente por llevar la contraria, nosotros pedimos pasta. Spaghetti al pomodoro, una salsa de tomate, ajo y albahaca, simple pero deliciosa si se utiliza un buen tomate fresco y maduro para el 'sofritto'; y spaghetti carbonara, una pasta intrínsecamente con guanciale (careta de cerdo curada en sal), yemas de huevo y pecorino romano, un queso de cabra curado y de textura granulada.
Por la noche fuimos a Baffetto, el ícono de la pizza en Roma. Tras hacer la cola de rigor para entrar al local y compartir mesa y mantel -por falta de espacio- con una agradable pareja de americanos recién casados, las pizzas quattro stagioni y de salchicha fresca, nos defraudaron. Una mala noche la tiene cualquiera…
Me desperté antes que ella y bajé a buscar el desayuno. Compré pizza bianca y pizza al pomodoro en el Forno Campo dei Fiori -masas rectangulares y cujientes, una con sal y aceite de oliva y la otra con salsa de tomate-; en la Antica Nocineria Viola pedí prosciuto, mortadella y una morcilla seca con forma de longaniza. De vuelta a casa, me hice con dos espressos y ya se pueden imaginar... nos pusimos como el quico, preparados para un día intenso de visitas al Vaticano, al Trastevere, a los Foros Romanos y al Coliseo, entre otras maravillas de la milenaria L'Urbe.
Entre visita y visita, a mediodía retomamos fuerzas en Da Giovanni, una trattoria en pleno Trastevere. Comida tradicional y de calidad a un precio asequible a todas las economías. Emulando a los romanos, comimos una sopa de sesos con pasta de primero, callos a la romana -tripas de ternera en una salsa de tomate y achicoria- y centros de ternera en salsa de champiñones, de segundo. Comida casera y reconfortante, en un restaurante sin pretensiones, pero que cuida con mimo la comida que sirve.
Recuerdo con especial cariño los callos, que han llegado a convertirse en el símbolo de esos dos días en Roma. Radicalmente distintos de los callos a la madrileña, principalmente por la salsa ligera y digestiva de tomate y achicoria. De camino a Santa María in Trastevere nos sorprendió el tiramisú del “Nicknowego”, café que se ocupó del postre de la copiosa comida.
En el barrio judío nos habían recomendado los restaurantes “Ai Pompieri” y “Sora Margherita”, que lamentablemente encontramos cerrados. No obstante, nos negamos a abandonar la Ciudad Eterna sin haber catado las alcachofas a la judía. Probamos suerte en “Nonna Betta”, donde degustamos estas famosas alcachofas confitadas y cremosas al tiempo que crujientes. ¡Una auténtica delicia! Y comimos y bebimos y…¡Y hasta aquí puedo contar!
Dos días de glotonería desmedida en una de las mejores ciudades de nuestro viejo continente. A mitad de camino entre el infierno y el cielo, en Roma siempre me siento en casa, arropado por muchos años de historia y de buen comer que, al fin y al cabo, es una de las claves del buen vivir.


Carta a quienes nos gobiernan



Carta a quienes nos gobiernan

Víctor Meseguer
La Verdad, 21 de julio de 2016

Estimados gobernantes:

Nuestro futuro como Región depende de nuestra capacidad para hacer cosas diferentes y mejores que los demás. A mi juicio, la Región de Murcia tiene valores diferenciales que debería considerar como la base de su presente y su futuro: su gente, sus espacios, su vida. Les cuento.

SUS GENTES:

Murcia cuenta con tres centros universitarios para la promoción y desarrollo de nuestro capital humano.  Una pregunta sin más: ¿Van por libre o coordinados? La mejor forma de gestionar el talento debería ser que aquellas instituciones cuya obligación es desarrollar y potenciar el conocimiento, la investigación y la innovación trabajen conjuntamente. Yo no apuesto por una integración de la oferta educativa (la competencia, como se ha demostrado en los últimos tiempos, constituye una amenaza creíble que saca a las personas de su zona de confort), pero sí me decanto por una colaboración más acentuada, de modo que –fuera de nuestra autonomía- pueda reconocerse a las Universidades de la Región de Murcia como una marca de prestigio. Las alianzas público-privadas están de moda; por ejemplo, la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM (que tengo el honor de dirigir) se ha incorporado a la Red de Cátedras RSC del Banco de Santander, conformada por 10 universidades españolas y 3 portuguesas (11 públicas y 2 privadas), constituyendo la principal red universitaria de formación e investigación en Responsabilidad Social y Sostenibilidad. Hemos empezado a trabajar juntos y, de momento, a ninguno (ni de las públicas ni de las privadas) nos ha salido urticaria.

SUS ESPACIOS: 

La situación central en el eje mediterráneo debe ser clave como elemento de futuro de la Región de Murcia. Por eso, se debería hacer todo lo posible, y cuanto antes, por fijar políticamente cuándo estará completamente terminado el eje ferroviario de transporte de mercancías (y de personas) en todo el Corredor Mediterráneo.
Paradójicamente, el paisaje desforestado de amplias zonas de la Región es un valor diferencial y de futuro. En Murcia existen bosques, pero si no se plantan ni cuidan, no habrá bosques. El clima de Murcia permite que todo lo que nazca crezca. La industria agroalimentaria tiene un complemento perfecto en la “industria de repoblación” de las amplias zonas desforestadas de la Región. Una forestación con sentido industrial, en cuanto a que esté ligada a la producción de residuos y productos vegetales que permitan tanto alimentar plantas de tratamiento de combustibles biológicos (como los existentes en otras zonas de España, como Soria y Segovia) como retrasar el proceso de desertificación que con el cambio climático seguro que avanzará.
Por último, el turismo bebe de experiencias, pero sobre todo vive del espacio donde esas experiencias se realizan. Las nuevas sensibilidades del turista huyen de los espacios de concentración que han convertido a gran parte del litoral mediterráneo español en una sucesión de fríos bloques de hormigón. También curiosamente Murcia tiene unos recursos por explotar en sus costas vírgenes. Nuestra Comunidad debería apostar por un turismo que construyese equipamientos turísticos en el interior (10/20 kilómetros del mar) con rápidas y fáciles posibilidades de ida-vuelta a las playas y zonas acantiladas de su costa. El modelo (diferente en otros aspectos) del litoral portugués entre Setubal y el Algarve podría ser una inspiración.

SU VIDA:

La vida de las personas y de los territorios sólo es posible con agua. Ciertamente, el agua es un recurso escaso en la Región de Murcia, y –por ello- valioso. Gracias a su escasez e importancia, en pocos territorios de España hay tanta experiencia en gestión avanzada del agua. Me pregunto: ¿De qué manera esta experiencia ha sido utilizada para crear empresas murcianas especializadas en planificación y gestión de los recursos hídricos? Un país ejemplo en esta materia es Israel, que ha sabido combinar el desarrollo de infraestructuras hídricas con la investigación e innovación, y el desarrollo de conglomerados empresariales-industriales, centrados en la exportación del “talento en gestionar el agua”. Los poderes públicos de la Región de Murcia deberían concentrar sus esfuerzos en fomentar la creación e internacionalización de estas empresas, y –si no es posible- en convertirse en un referente institucional de desarrollo de políticas públicas de emprendimiento en gestión de los recursos vinculados al agua.
Por otra parte, compartir recursos escasos, aunque moralmente está aceptado por todos en nuestro país, no es un hecho que suscite la adhesión inquebrantable. Vencer las resistencias a compartir los recursos escasos sólo se puede lograr si aquellos que deben ser generosos con el agua encuentran reciprocidad en quienes demandan compartir ese recurso. Sólo si Castilla-La Mancha considera beneficioso para ella compartir su agua con Murcia, colaborará; de lo contrario, los agravios reales o figurados seguirán siendo un baldón entre españoles. Las ideas respecto a esta colaboración son muchas, pero de nada valen si no se desencalla institucionalmente la situación hacia un nuevo modelo de colaboración en el desarrollo económico inter-autonómico.

Sin más (ni menos), saludos. 

sábado, 2 de julio de 2016

27j




DEL SORPASSO A LA SORPRESA… DEL PP
Víctor Meseguer
La Verdad,27 de junio de 2016

Les seré sincero, había comenzado a redactar un artículo sobre la necesidad de un pacto y un gobierno de izquierdas -en línea con las encuestas- cuando irrumpió, de golpe, la realidad a ritmo del merengue popular. 

Rajoy ha ganado las elecciones, no le hizo falta ni siquiera el reggaetón, le bastó con andar deprisa y constatar que en Málaga hay malagueños y en España… españoles. El PP ha subido y mucho en escaños y algo menos en votos. En cualquier caso, una victoria inapelable, que deja claro que los votantes quieren mantener a Rajoy en la Moncloa, contra todo pronóstico y encuesta… La corrupción, el enquistado conflicto institucional entre los gobiernos catalán y estatal -audios de Fernández Díaz incluidos; o los recortes presupuestarios; no han disuadido a los votantes populares y no han animado a votar en masa a los que aspiraban a un cambio. Ya sabíamos que la base del PP es un hueso duro de roer, a prueba de balas y de repeticiones electorales…

Seamos claros, la repetición de elecciones no ha sentado bien a los partidos de izquierdas. Ni al PSOE, ni a UNIDOS PODEMOS. Respecto a esta formación, cabe destacar que finalmente 1+1 no han sumado siete, por obra y gracia de la ley electoral. 

Quizá por exceso de tacticismo, los unos y los otros, cerraron de un portazo la entreabierta puerta del cambio abierta el pasado 20 de diciembre. Muchos votantes de izquierdas le han castigado no acercándose al colegio electoral. Es lo que tienen los fuegos de artificio y las partidas enrevesadas de ajedrez… Salvo a los muy movilizados, acaban aburriendo y hastiando al personal. Como bien sentencia el refranero español: “la avaricia rompe el saco”. Un gobierno de izquierdas es hoy una quimera.

Le toca pues gobernar al PP y muy probablemente a Rajoy que sale reforzado de estas elecciones.

Les confieso que este resultado me genera sentimientos contradictorios. Por una parte, frustración, ya que no es el resultado que me hubiera gustado; por otra parte, alivio. Al fin, salimos del día de la marmota, al fin -progresivamente- pasaremos del espectáculo electoral a la política parlamentaria, que, con sus virtudes y defectos, supone una especie de prueba de algodón, en la que no basta con hacer declaraciones, es necesario decidir y por tanto renunciar. 

Incluso con Rajoy en la Moncloa, se abre un nuevo tiempo político, el cambio ha llegado al Parlamento y, por tanto, a las formas de hacer política. Sera una legislatura plural, en la que el dialogo será una necesidad. Se abre también una oportunidad para que juzguemos la nueva realidad política por sus hechos. 

En línea con las constataciones de Rajoy, permítanme anunciarles que mañana será otro día y al fin, pasaremos -espero- de las musas al teatro.

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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