jueves, 8 de diciembre de 2016

PERIODISTAS



PERIODISTAS
Víctor Meseguer. Educador
@victormexeguer
La Verdad, 6 de noviembre de 2016

Decía el premio nobel y gran periodista Gabriel García Márquez que “El periodismo es el mejor oficio del mundo” …y no le faltaba razón. El crecimiento espectacular de la tecnología en nuestro tiempo hace que el individuo y el grupo social dependan de los medios de comunicación, situando al periodista como un poderoso agente de transformación social.
Afirmaba también García Márquez que el periodismo es “una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad” y la adquisición de competencias que combinen aptitudes, habilidades y actitudes...
Para ser periodista hace falta una base cultural importante, mucha práctica y también mucha ética porque en esta obligada aldea global en la que vivimos, la información, la divulgación del mensaje y la comunicación fluyen a una velocidad de vértigo, sobre todo tras la irrupción de nuevos medios de comunicación como las redes sociales. Este fenómeno ha revolucionado la comunicación, aunque no todo lo que se publica tiene la credibilidad y rigor que exige el periodismo en el sentido más purista de la profesión.
Características como la credibilidad, la pedagogía, la seriedad y tener el respaldo de un medio con prestigio, como el periódico que usted tiene entre sus manos, son ingredientes fundamentales.
Constituye una necesidad de primer orden, y más en los tiempos que vivimos, respetar este noble oficio del periodismo, desde su esencia de estar al filo de la noticia, desde la práctica necesaria de la ética, la deontología y el afán de ser un notario de la realidad que vivimos con el mayor rigor y veracidad.
La fama hay que ganarla a pulso y más en este oficio, donde un desliz puede costar la credibilidad, y todos sabemos que una vez perdida es muy complicado recuperarla.
Cualidades deontológicas que hay que saber conjugar con otras máximas del periodismo como son las de informar, formar y entretener, sabiendo ejercer con maestría la necesaria persuasión y dotando a las noticias de un toque tan periodístico, por su claridad y síntesis, como estético.   
En muy corto espacio de tiempo son muchos los avances experimentados por el periodismo. Si bien es verdad que son muchas las ventajas de la nueva modalidad de comunicación que desempeñan las redes sociales: la copiosa cantidad de información que recibimos, la inmediatez de las noticias, la proliferación de las mismas, la profusa ilustración a través de fotografías, vídeos, etc., la eliminación de fronteras…
Sin embargo, considero que dicha modalidad tiene también muchos riesgos y aspectos en su contra, debido a la inexistencia de un mayor control que dé certidumbre y verifique las informaciones que nos llegan y también ante la ausencia de códigos éticos y una deontología profesional que garantice la buena praxis y proteja y ahuyente de abusos y/o extorsiones, de la falta de rigor y de la rumorología variada.
Esta anunciada revolución tecnológica debemos afrontarla con responsabilidad. Los avances siempre son positivos en cualquier campo y contribuyen a nuestro bienestar. Sin embargo, es patrimonio de los seres humanos discernir sobre lo que nos conviene o no.
A este respecto confieso que me preocupa especialmente que en esta era de la información, cada vez es mayor la dificultad que se aprecia para que exista una comunicación fluida entre personas. Nos pasamos el día pegados a nuestros teléfonos, ordenadores y tablets, chateando y navegando por Internet, en definitiva, intercambiando información sin que intervenga el factor humano… Estamos cada vez más encerrados en nosotros mismos, alejándonos del trato directo, de las conversaciones y tertulias o de disfrutar de un café en buena compañía.
Quiero volver a parafrasear a García Márquez, pues coincido con su visión cuando afirmaba que: “actualmente las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores”.
A estas alturas debo reconocer que soy un nostálgico, serán cosas de la edad, y de entre todos los géneros, el periodismo escrito o impreso, a pesar de ser una de las modalidades más veteranas, sigue siendo la que más me gusta y la que considero más relevante.  Como afirmaba el profesor Martínez Albertos “si se quiere la más noble”, eso sin menospreciar otros medios de comunicación cuya labor divulgativa es indispensable.
Como mantiene el profesor Martínez Albertos, “nadie discute que es la modalidad con más connotaciones pseudoculturalistas dentro de la comunicación de masas…. Y responde al culto del hombre europeo por la civilización de los libros”.

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