domingo, 24 de julio de 2016

Carta a quienes nos gobiernan



Carta a quienes nos gobiernan

Víctor Meseguer
La Verdad, 21 de julio de 2016

Estimados gobernantes:

Nuestro futuro como Región depende de nuestra capacidad para hacer cosas diferentes y mejores que los demás. A mi juicio, la Región de Murcia tiene valores diferenciales que debería considerar como la base de su presente y su futuro: su gente, sus espacios, su vida. Les cuento.

SUS GENTES:

Murcia cuenta con tres centros universitarios para la promoción y desarrollo de nuestro capital humano.  Una pregunta sin más: ¿Van por libre o coordinados? La mejor forma de gestionar el talento debería ser que aquellas instituciones cuya obligación es desarrollar y potenciar el conocimiento, la investigación y la innovación trabajen conjuntamente. Yo no apuesto por una integración de la oferta educativa (la competencia, como se ha demostrado en los últimos tiempos, constituye una amenaza creíble que saca a las personas de su zona de confort), pero sí me decanto por una colaboración más acentuada, de modo que –fuera de nuestra autonomía- pueda reconocerse a las Universidades de la Región de Murcia como una marca de prestigio. Las alianzas público-privadas están de moda; por ejemplo, la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM (que tengo el honor de dirigir) se ha incorporado a la Red de Cátedras RSC del Banco de Santander, conformada por 10 universidades españolas y 3 portuguesas (11 públicas y 2 privadas), constituyendo la principal red universitaria de formación e investigación en Responsabilidad Social y Sostenibilidad. Hemos empezado a trabajar juntos y, de momento, a ninguno (ni de las públicas ni de las privadas) nos ha salido urticaria.

SUS ESPACIOS: 

La situación central en el eje mediterráneo debe ser clave como elemento de futuro de la Región de Murcia. Por eso, se debería hacer todo lo posible, y cuanto antes, por fijar políticamente cuándo estará completamente terminado el eje ferroviario de transporte de mercancías (y de personas) en todo el Corredor Mediterráneo.
Paradójicamente, el paisaje desforestado de amplias zonas de la Región es un valor diferencial y de futuro. En Murcia existen bosques, pero si no se plantan ni cuidan, no habrá bosques. El clima de Murcia permite que todo lo que nazca crezca. La industria agroalimentaria tiene un complemento perfecto en la “industria de repoblación” de las amplias zonas desforestadas de la Región. Una forestación con sentido industrial, en cuanto a que esté ligada a la producción de residuos y productos vegetales que permitan tanto alimentar plantas de tratamiento de combustibles biológicos (como los existentes en otras zonas de España, como Soria y Segovia) como retrasar el proceso de desertificación que con el cambio climático seguro que avanzará.
Por último, el turismo bebe de experiencias, pero sobre todo vive del espacio donde esas experiencias se realizan. Las nuevas sensibilidades del turista huyen de los espacios de concentración que han convertido a gran parte del litoral mediterráneo español en una sucesión de fríos bloques de hormigón. También curiosamente Murcia tiene unos recursos por explotar en sus costas vírgenes. Nuestra Comunidad debería apostar por un turismo que construyese equipamientos turísticos en el interior (10/20 kilómetros del mar) con rápidas y fáciles posibilidades de ida-vuelta a las playas y zonas acantiladas de su costa. El modelo (diferente en otros aspectos) del litoral portugués entre Setubal y el Algarve podría ser una inspiración.

SU VIDA:

La vida de las personas y de los territorios sólo es posible con agua. Ciertamente, el agua es un recurso escaso en la Región de Murcia, y –por ello- valioso. Gracias a su escasez e importancia, en pocos territorios de España hay tanta experiencia en gestión avanzada del agua. Me pregunto: ¿De qué manera esta experiencia ha sido utilizada para crear empresas murcianas especializadas en planificación y gestión de los recursos hídricos? Un país ejemplo en esta materia es Israel, que ha sabido combinar el desarrollo de infraestructuras hídricas con la investigación e innovación, y el desarrollo de conglomerados empresariales-industriales, centrados en la exportación del “talento en gestionar el agua”. Los poderes públicos de la Región de Murcia deberían concentrar sus esfuerzos en fomentar la creación e internacionalización de estas empresas, y –si no es posible- en convertirse en un referente institucional de desarrollo de políticas públicas de emprendimiento en gestión de los recursos vinculados al agua.
Por otra parte, compartir recursos escasos, aunque moralmente está aceptado por todos en nuestro país, no es un hecho que suscite la adhesión inquebrantable. Vencer las resistencias a compartir los recursos escasos sólo se puede lograr si aquellos que deben ser generosos con el agua encuentran reciprocidad en quienes demandan compartir ese recurso. Sólo si Castilla-La Mancha considera beneficioso para ella compartir su agua con Murcia, colaborará; de lo contrario, los agravios reales o figurados seguirán siendo un baldón entre españoles. Las ideas respecto a esta colaboración son muchas, pero de nada valen si no se desencalla institucionalmente la situación hacia un nuevo modelo de colaboración en el desarrollo económico inter-autonómico.

Sin más (ni menos), saludos. 

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