sábado, 2 de julio de 2016

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DEL SORPASSO A LA SORPRESA… DEL PP
Víctor Meseguer
La Verdad,27 de junio de 2016

Les seré sincero, había comenzado a redactar un artículo sobre la necesidad de un pacto y un gobierno de izquierdas -en línea con las encuestas- cuando irrumpió, de golpe, la realidad a ritmo del merengue popular. 

Rajoy ha ganado las elecciones, no le hizo falta ni siquiera el reggaetón, le bastó con andar deprisa y constatar que en Málaga hay malagueños y en España… españoles. El PP ha subido y mucho en escaños y algo menos en votos. En cualquier caso, una victoria inapelable, que deja claro que los votantes quieren mantener a Rajoy en la Moncloa, contra todo pronóstico y encuesta… La corrupción, el enquistado conflicto institucional entre los gobiernos catalán y estatal -audios de Fernández Díaz incluidos; o los recortes presupuestarios; no han disuadido a los votantes populares y no han animado a votar en masa a los que aspiraban a un cambio. Ya sabíamos que la base del PP es un hueso duro de roer, a prueba de balas y de repeticiones electorales…

Seamos claros, la repetición de elecciones no ha sentado bien a los partidos de izquierdas. Ni al PSOE, ni a UNIDOS PODEMOS. Respecto a esta formación, cabe destacar que finalmente 1+1 no han sumado siete, por obra y gracia de la ley electoral. 

Quizá por exceso de tacticismo, los unos y los otros, cerraron de un portazo la entreabierta puerta del cambio abierta el pasado 20 de diciembre. Muchos votantes de izquierdas le han castigado no acercándose al colegio electoral. Es lo que tienen los fuegos de artificio y las partidas enrevesadas de ajedrez… Salvo a los muy movilizados, acaban aburriendo y hastiando al personal. Como bien sentencia el refranero español: “la avaricia rompe el saco”. Un gobierno de izquierdas es hoy una quimera.

Le toca pues gobernar al PP y muy probablemente a Rajoy que sale reforzado de estas elecciones.

Les confieso que este resultado me genera sentimientos contradictorios. Por una parte, frustración, ya que no es el resultado que me hubiera gustado; por otra parte, alivio. Al fin, salimos del día de la marmota, al fin -progresivamente- pasaremos del espectáculo electoral a la política parlamentaria, que, con sus virtudes y defectos, supone una especie de prueba de algodón, en la que no basta con hacer declaraciones, es necesario decidir y por tanto renunciar. 

Incluso con Rajoy en la Moncloa, se abre un nuevo tiempo político, el cambio ha llegado al Parlamento y, por tanto, a las formas de hacer política. Sera una legislatura plural, en la que el dialogo será una necesidad. Se abre también una oportunidad para que juzguemos la nueva realidad política por sus hechos. 

En línea con las constataciones de Rajoy, permítanme anunciarles que mañana será otro día y al fin, pasaremos -espero- de las musas al teatro.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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