jueves, 7 de enero de 2016

VOTAR SOCIALISTA ES....



Votar socialista es…
Víctor Meseguer
Afiliado al PSOE


La Verdad, 7 de enero de 2016

El pasado 20 de diciembre el PSOE perdió las elecciones. Obtuvo su peor resultado electoral desde la restauración de la democracia. Ustedes ya lo saben, 90 diputados, 22,01% de los votos (dos puntos más que PODEMOS), y peor aún, una sangría entre los votantes urbanos y jóvenes que, pese a su fuerte politización, dan la espalda al Partido Socialista y prefieren confiar en “nuevas” opciones políticas. Como también saben, el PSOE es hoy tercera o cuarta fuerza política en las grandes ciudades del país y de nuestra Región: en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao… Murcia, Cartagena o Molina de Segura (resistiendo como segunda fuerza en Sevilla y Málaga). Ni España ni nuestra Región son una excepción, sino el síntoma de la enferma y menguante socialdemocracia europea.
Es urgente diagnosticar, ¿por qué el partido que vehiculó las ansias de transformación social y progreso de una gran mayoría lucha hoy por sobrevivir, por no perder, más que por ganar? El PSOE debe recuperar un amplio respaldo social, en Andalucía, pero también en Valencia, Madrid, Cataluña, País Vasco o Murcia… en nuestra opinión, más que por conservar el papel de principal partido de la oposición, que también, el PSOE está obligado a demostrar su utilidad como instrumento de transformación, debe recuperar la conexión con la realidad, con los pujantes movimientos sociales. Esperamos que en el próximo Congreso socialista, ya se celebre más pronto que tarde o demasiado tarde, prime el debate sobre las ideas y la estrategia. El PSOE no puede permanecer ajeno a los cambios sociales.
Los partidos socialistas han perdido demasiados trenes, han traicionado demasiadas veces a un electorado que pensaban cautivo y que mira por donde se ha mostrado volátil y ansioso de respuestas a sus demandas y necesidades. El 8 de diciembre el grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo organizó un evento sobre el futuro de la socialdemocracia; en este, Ania Skrzypek, investigadora en la Fundación Europea de Estudios Progresistas (el principal think tank de los socialistas europeos) apuntó al movimiento álter-globalización de los años 90 o, más recientemente, a los movimientos de protesta frente a las crisis económica e institucional (particularmente críticos con el sector financiero, con el crecimiento de la desigualdad, con la corrupción política y los déficits de representatividad de las instituciones) como principales trenes perdidos por los partidos socialistas, que no intentaron la alianza y que, en algunos casos, se los pasaron directamente por el arco del triunfo.
En definitiva, el diagnóstico es simple, algunos sentimos que el Partido Socialista no puede quedar relegado a una simple maquinaria electoral (un partido es algo más que organizar mítines, pegar carteles y movilizar interventores). Sentimos que el PSOE ha sido secuestrado por intereses personales de quienes más que en transformar la sociedad, piensan en conservar su posición y privilegios. Aunque suene a tópico, es necesario abrir el Partido Socialista, algo que se ha dicho mucho, pero se ha practicado poco. ¿Y esto cómo se hace? Lo primero, ganando nuevos militantes. Ningún partido, y menos aún el socialista, pueden prescindir de la ciudadanía más formada y cosmopolita de la historia. El PSOE necesita volver a ser el partido de referencia de los progresistas, precisa recuperar el arsenal intelectual de la izquierda que hoy anda en el back-stage de Podemos, y para ello debe entender que un afiliado es algo más que un palmero que paga la cuota. Como hemos dicho, los ciudadanos son hoy más volátiles que nunca y solo participarán de la política de partido si entienden que forman parte de un proyecto colectivo, que no es lo mismo que empujar el carro de proyectos individuales. La máxima es simple, los líderes al servicio del partido, al servicio de la ciudadanía y no el partido al servicio de los líderes.
Más allá de la crítica, más allá del diagnóstico, quede claro que los socialistas, aunque en mi opinión también el conjunto de los españoles, necesitamos que vuelva el PSOE, un PSOE capaz de juzgar su pasado con orgullo, pero también con conciencia crítica. Creo que votar socialista no es votar morado, el problema es que muchos votantes socialistas se sienten huérfanos de partido, y ya saben que a falta de pan buenas son tortas.  Y tortas ya llevamos muchas

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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