domingo, 12 de julio de 2015

TODO TIENE QUE VER CON TODO

TODO TIENE  QUE VER CON TODO
Víctor Meseguer
Es interesante poner en relación esta idea de alianza con las conclusiones que Lèvi-Strauss elabora en su explicación de la existencia de la prohibición del incesto. El etnólogo francés se refiere a que la práctica endogámica está prohibida en la inmensa mayoría no como algo propio de la naturaleza humana, sino como algo cultural: «[…] como la exogamia, la prohibición de incesto es una regla de reciprocidad, ya que únicamente renuncio a mi hija o a mi hermana con la condición de que mi vecino también renuncie a las suyas».
Ante la hostilidad, la supervivencia y el egoísmo, el intercambio de mujeres aparece según el francés, como garantía de alianza entre desconocidos. Lévi-Strauss entiende el intercambio como el hecho social total que posibilita la existencia de comunidades y sociedades. Se refiere así a tres tipos de intercambio que producen el surgimiento de tres instituciones o prácticas propias de un Estado moderno: intercambio de mujeres que deriva en la aparición del parentesco, intercambio de bienes que da origen al comercio y la economía, y el intercambio de palabras, que da lugar al lenguaje y la cultura.
Para Hegel, el Estado justo será aquel que posibilite la realización de las libertades de los individuos. Esta idea de Hegel del concepto de Estado o sociedad civil tiene la influencia de la tradición iusnaturalista, así como aquella idea universal del individuo como poseedor de derechos y agente de conciencia moral, propia de Kant. De este modo, la sociedad civil se presenta como el camino que parte desde lo estrictamente privado y va hacia lo público.
Es un recorrido dialéctico, siendo entonces el punto de encuentro entre el interés individual y el general. Y en este contexto de confluencia nace lo político. Hegel explica este ámbito social civil como el único espacio posible en el que el individuo se pueda desarrollar y alcanzar su auténtica realidad e intersubjetividad y que, a mi juicio, solo tiene vida en el espacio de  la abscisa  y la ordenada de un plano cartesiano: el poder político y el poder económico; un nuevo poder económico, que se ha levantando sobre las ruinas del muro de Berlín y que, careciendo de legitimidad democrática, ha ido ocupando un lugar cada vez más preponderante en la nueva gobernanza mundial mediante la debilitación de las formas tradicionales de gobierno de los pueblos, con la complicidad de un poder político que ha ido  eliminando los mecanismos tradicionales de control social.
Estos dos tipos de poder, el político y el económico, son sin duda diferentes en muchos aspectos, y se asocian con tipos diferentes de sanciones. No obstante, están íntimamente relacionados y son inseparables en muchos contextos. En ambos casos, estamos tratando de relaciones de poder entre individuos y grupos, cuando estas relaciones se consideran estructuralmente en toda la extensión de una polity. En ambas instituciones, las relaciones son manipulantes, técnicas e instrumentales; en cuanto a los hombres, en las diferentes situaciones se utilizan unos a otros como medios para conseguir unos fines y no como fines en sí mismos…
Tras el referéndum celebrado el pasado domingo en Grecia, se hace necesaria una lectura alternativa sobre el mito de David y Goliat, y una revisión sobre la puerilidad de unas creencias que sólo encajan en el mundo del “Capitán Trueno”.  Con independencia del resultado favorable del plebiscito, Alexis Tsipras parece tener todas la de perder en su batalla contra Goliat… ¿O no?
Sinceramente, no lo sé. Alguien me dijo que dos ejércitos firman un armisticio cuando los dos constituyen una amenaza creíble del uno para el otro. Tal vez, Tsipras todavía mantiene viva la posibilidad de representar una amenaza creíble para Goliat. En fin, que todo tiene que  ver con  todo y en Murcia no estamos mejor que en Grecia...



No hay comentarios:

Publicar un comentario

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

TABLON DE ANUNCIOS

Sin noticias