domingo, 1 de febrero de 2015



Fundación CEPAIM : "The land between"
La Verdad 29-1-2015
Víctor Meseguer*
Todos tenemos sueños. Unos sueñan con tocar el piano en la Royal Concertgebouw Orchestra y, otros, con un país donde vivir... Dignamente. En cualquier caso, todos los humanos estamos tejidos por múltiples hilos: miedos, sueños, imágenes, aspiraciones, frustraciones, fracasos, desilusiones, derrotas...Y también recuerdos, olores, abrazos, etc.
Miedos.... El miedo a veces es desvelo y angustia al abandonar a la familia en la vasta soledad de su país. El miedo también es temor a perder los orígenes, las risas y las charlas, el olor del aire, la velocidad del viento, la caricia de la madre y la sonrisa del vecino… El miedo es terror a la decepción, a no llegar, a morir de hipotermia, de sed o de hambre. El miedo es el pánico a ser descubierto. Es el horror a la muerte.
Sueños... Junto al miedo, con el que emigra convive un gran sueño. Un sueño generoso en el que se anhela una existencia llena de posibilidades y una vida más confortable para los familiares. Para alcanzar ese sueño es preciso emprender un viaje duro y fatigoso. Lo llamaremos un viaje de sueños.
Imágenes.... Se trata de un viaje cuyo destino tiene por nombre paraíso. Entre la realidad y el paraíso hay cuantiosos días a pie y un refugio nada acogedor que tiene por nombre Monte Gurugú. También media una valla. Una valla de 6 metros de altura y 12 kilómetros de ancho. Con alambres de púas en la parte superior, videocámaras automáticas de vigilancia, sensores electrónicos de ruido y movimiento, puestos de vigilancia… En este viaje de sueños no pueden caer, no pueden venirse abajo, ni desfallecer, tampoco acobardarse. Es por eso que están prohibidas las emociones, no está permitido llorar. Y esas son las peores y más sangrantes lágrimas. Las que se quedan dentro, hiriendo como vidrios el corazón y el cuerpo.
Aspiraciones... ¿Por qué entonces una persona expone su vida cuando existe tanto riesgo? La contestación es más desoladora que la pregunta: no tiene miedo a perder quien lo tiene todo perdido y todo por ganar.
Frustraciones.... Hablemos de la otra parte, la buena, la del paraíso, la del otro lado de la valla. La del miedo a la diferencia. Todo esfuerzo merece su recompensa, pero este no la tiene. Su amargo viaje es un largo periplo que no tiene fin. Y el país de las oportunidades no es tan bello como habían contado quienes trafican con la desesperanza: problemas afectivos, desarraigo, problemas de carácter económico, aislamiento, choque cultural, problemas con el lenguaje, marginación, soledad, mucha soledad etc.
Fracasos... La persona que abandona su país de origen y se aventura a emigrar a otro país, en busca de una calidad de vida y bienestar social y personal, sufre un sentimiento de melancolía inicial respecto a sus raíces: su ciudad, amigos, paisaje, familia, cultura, etc. Algo que se acrecienta si le añadimos la frustración que genera que en la mayoría de ocasiones la realidad encontrada no se corresponde con las expectativas previas, siempre cubiertas de una visión idealizada.
Desilusiones... No encuentran el trabajo que soñaban antes de emigrar, hallar alojamiento es un reto que suele acabar en malvivir en condiciones infrahumanas. Además, la inmigración ilegal convierte el sudor en calderilla, su desesperación les arroja a aceptar lo inaceptable: explotación, infrasalarios -tan negros como su piel-, vidas clandestinas o semiclandestinas, habitando infraviviendas... Como si se tratase de seres descatalogados. Sólo se ocupan y preocupan de subsistir (existencia sería mucho decir), de resistir a la presión de las mafias que les exigen el pago de su deuda. El concepto de humanidad es una quimera.
Derrotas... ¡Nunca pensaron que una persona pudiera ser toda ella ilegal! E insonora, silenciada, borrada: hace meses que no oyen su nombre porque nadie sabe cómo pronunciarlo. La gente no mira a sus ojos, aunque no pasan desapercibidos...
En la Fundación CEPAIM vamos a celebrar nuestros primeros veinte años construyendo sanatorios de Derechos Humanos. Desde la exigencia de la  tolerancia y  la interpelación a la diversidad. 
Y lo hacemos a nuestra manera: organizando varias actividades en homenaje al continente africano.  Un homenaje dirigido, sobre todo, a las personas inmigrantes que tanto han colaborado con el desarrollo de esta Región y este país.  Un homenaje que compartimos desde la Plataforma de Innovación Social de la Universidad de Murcia y la Plataforma de asociaciones africanas de Murcia.
El acto central se desarrollará el próximo 19 de Febrero a las 20.00 horas en el Auditorio ‘Víctor Villegas’; un programa que incluye las actuaciones  del Ballet Internacional Jammu (Senegal ) y al cantautor "Albert Yaka Bitoden", un camerunés que saltó la valla y consiguió salvar parte de sus sueños.
También recorremos la región con el documental "The land between" y con la exposición "La Ruta Prometida" - que estará todo el mes de febrero en el ‘Víctor Villegas’-. Y también llenaremos los colegios cooperativas  de recuerdos, olores, danzas, música y abrazos en blanco y negro. The land between...


* Víctor Meseguer, es patrono de la Fundación CEPAIM y responsable de laPlataforma Social de la Universidad de Murcia.

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