jueves, 12 de febrero de 2015

ALFABETO CONTRA LA POBREZA

ALFABETO CONTRA LA POBREZA
Concierto solidario a favor del proyecto educativo de alfabetización en Bamako
 Auditorio y Centro de Congresos de la Región de Murcia Victor Villegas. 
La Verdad 12 de febrero de 2015

VÍCTOR MESEGUER  Y JUAN ANTONIO SEGURA*

A muy pocos kilómetros de la frontera con Gambia, en la región de Fatick, se encuentran Toubacouta, un pueblo de no más de 3.000 habitantes, y la aldea de Bamako.

Toubacouta es un pueblo de pequeños comercios, de los que dependen las familias de Bamako para sus compras más básicas. Una vez a la semana, Mamadou e Ibrahima viajaban regularmente a Sokone, donde a la orilla de la carretera se montan mercados diarios, donde se puede comprar de todo, desde móviles, piezas de coche y aparatos electrónicos de segunda, tercera o cuarta mano, hasta los ingredientes para la elaboración del “Thieboudienne”, según nos contaron el equivalente a nuestra paella, que es el plato nacional de Senegal: pescado fresco y seco (normalmente Thioff, una especie de mero), verduras, col verde y lisa, zanahoria, mandioca, cebolla, berenjena, yuca, tomate concentrado italiano, y arroz chino (el arroz chino ha invadido el mercado senegalés y ejerce una brutal competencia con la producción nacional, un tema nada menor si tomamos en consideración que el arroz es la base de la alimentación senegalesa). Se me olvidaba lo más importante: la sal, la pimienta y las “7 especias”: jengibre, cúrcuma, comino, canela, pimiento de cayena y clavo. También en esos núcleos urbanos puede encontrarse cierta variedad de medicamentos, inaccesibles para buena parte de la población.

Una noche, Mamadou e Ibrahima saltaron la alambrada tras un largo viaje desde Bamako. Conforme pasaba el tiempo, un vacío   inundó sus ojos de lágrimas, era el hambre. Por primera vez en sus vidas supieron qué significaba esa doble sensación: hambre y olvido.  

Quince años después de saltar la alambrada, un tiempo en el que conoció nuevas sensaciones como, por ejemplo, la de no tener qué echarse a la boca, Ibrahima empezó a hablar (porque no sabía leer ni escribir) a sus raíces: África está llorando su olvido, permaneciendo viva en la maleta de cada emigrante, como el recuerdo de una madre; como las raíces de un árbol que florece lejos de casa, como el único equipaje de un viaje de desarraigo, de esperanza, de deseos, de búsqueda y sufrimiento. Mi Continente se desgarra en vuelos de pateras soñadas que siguen llegando a las costas de un país que ahora es el mío, mientras los que son de aquí únicamente se  preocupan por el tamaño de las vallas, para evitar que algunas personas alcancen su único objetivo, una vida más digna.

África tú eres el camino, la ruta de las soluciones, la senda de la esperanza. Desde tu enjambre de culturas, de ideas, de recursos, de capacidades, de futuro, de retos y oportunidades que permanecen esquilmados, adormecidos y olvidados. África tienes que resurgir desde tus entrañas, aportando nuevas respuestas, nuevos valores, nuevas miradas en estos momentos en los que en Europa todos andamos a la búsqueda de nuevas expectativas, en tiempos de cambio, de transformación, de crisis...

Es preciso acabar con la muerte de vidas en un mar de sueños, haciendo ver a nuestros vecinos que la inmigración irregular que nos está llegando, vía costas o frontera de Ceuta y Melilla, sólo responde a un efecto salida provocado por las desigualdades que se reflejan en la pobreza extrema, las hambrunas, las situaciones de conflicto y las violaciones de los derechos humanos que se viven en África y que sólo podremos evitar ayudándoles y favoreciendo su desarrollo, con importantes y sostenibles inversiones en cooperación e impulsando el codesarrollo.

Una de las soluciones estará, no en las vallas sino, en la cooperación y en el codesarrollo, articulando una red transnacional de diversos actores sociales que colaboren en plan de igualdad en el país de emigración y de inmigración, persiguiendo el beneficio mutuo de ambas sociedades, a través de la articulación de flujos de intercambios bidireccionales a nivel económico, político, social, educativo y cultural.

Hoy, los problemas no están aislados ni en un territorio, se llame, Puyo, Nador, Bamako, Murcia o Bruselas, ni en unas personas concretas. Los problemas y las soluciones son y serán colectivas y globales. Los problemas de desarrollo en el Continente africano, también son nuestros problemas y las soluciones deben ser compartidas.

Mamadou e Ibrahima nos habían invitado a comer a su casa. donde disfrutamos de un espectacular Yassa, un plato de pollo picante marinado, tradicional de la región de Casamance, al sur de Dakar. Compartir mesa nos permitió desempolvar historias aún por escribir, como la que hoy les contamos.

Quedamos en que teníamos que repetir la experiencia para conocernos mejor y estrechar relaciones. Los alimentos poseen, sin duda, una tremenda capacidad evocadora. Sus colores, olores y sabores son capaces de transportarnos, de golpe, a algún lugar perdido de nuestra infancia o recrear alguna experiencia de juventud, o hacernos más vívida la presencia o la ausencia de los seres queridos, o trasladarnos a lugares lejanos, a Bamako, un lugar donde todavía se puede disfrutar del sofisticado encanto de la sencillez.

* Patrono y Director de la Fundación CEPAIM, respectivamente.





1 comentario:

  1. Me es grato descubrir que tengo tan cerca personas que se preocupan por los mas lejanos. Que tambien son personas.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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