jueves, 27 de febrero de 2014

Innovación Social 2020

Innovación  Social  2020
FUNDACIÓN CAJAMURCIA  |  UNIVERSIDAD DE MURCIA

Publicado en La Verdad del 27 de febrero de 2014


Víctor Meseguer
coordinador de laplataformasocial.org



"No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya primero
no me quitan el sentido."

Garcilaso de la Vega.



Lo mejor para no aburriese es pensar. Es lo que creo que debió imaginar el visionario social e innovador Michael Young .  The Young Foundation fue el mayor de sus legados.  Se trata de la mayor referencia a nivel mundial en materia de innovación social.  El trabajo de su equipo de investigación se ha centrado en cinco temas clave: necesidades sociales, emprendimiento social, justicia, pertenencia e identidad, compromiso cívico y político y, por último, promoción de la innovación.  

En España, el Instituto de Innovación Social de "La Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE)"  fundada en Barcelona por la Compañía de Jesús es uno de los centros europeos de referencia en la generación y divulgación de conocimiento y la formación en los ámbitos de la responsabilidad social empresarial (RSE), el liderazgo y la gestión de las ONG y los emprendimientos sociales. Su director es  Ignasi Carreras Fisas que colabora como voluntario con diferentes organismos Internacionales, ONG y fundaciones y, de paso, da alguna que otra clase como profesor asociado  de la Universidad Ramon Llull.  


Dos buenas referencias que marcan un camino a seguir. Sí, hay mucho por hacer. Gracias a la Fundación Cajamurcia y al Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo de la Universidad de Murcia,  laplataformasocial.org  inicia su segundo año de actividad. Detrás de todo proyecto, hay personas: Pascual Martínez, María Isabel Sánchez-Mora,  Violante Tomás y a Juan Antonio Segura son nuestros valedores.  Y Sylvia López Davis que es mi compañera de viaje.
                                                                                                   
La plataforma nació con la intención de establecer un punto de encuentro entre personas con necesidades  y ciudadanos, organizaciones e instituciones que quieran y puedan ayudar.  Algunas cosas ya han salido adelante: la recaudación de 40.000 € para necesidades sociales básicas (comida, ropa y una cama para dormir), un taller de emprendedores para presos que pronto van a dejar de serlo, un aula de informática para un centro de acogida de algunos supervivientes de Ceuta y del estrecho para que sobrevivan en una sociedad como la nuestra,...etc. Otras lo harán muy pronto: colonias de verano para niños con discapacidad física, pañales para todos, liga FEAFES pro salud mental, TEAyudo a convivir (personas autistas), ...etc.

Pero la plataforma también se constituyó con la voluntad compartida de promover la investigación en ciencias sociales aplicadas e intentar influir en las ideas y políticas sociales. Para su consecución necesitamos nuevas alianzas público-privadas que pivoten sobre los principios de la Gobernanza democrática, la corresponsabilidad social y el dialogo civil con las organizaciones y redes del Tercer Sector de Acción Social: 

1.  Estamos  en el momento de impulsar nuevos gobiernos relacionales, que promuevan la participación ciudadana, superando los viejos modelos basados meramente en la provisión de servicios o en la regulación normativa.

2. Empresas socialmente  responsables. Cada vez es más difícil entender la obtención de beneficio en un contexto de exclusión social, siendo el tejido empresarial uno de los actores interesados en invertir en cohesión social y territorial.

3. El Tercer Sector de Economía de Acción Social, a la vez que se mantiene con un actor fundamental para desarrollar las políticas sociales en colaboración con las Administraciones Públicas, comienza a vislumbrar   que su sostenibilidad depende de ampliar su base social, la diversificación de sus fuentes de financiación, creando iniciativas empresariales con fuerte interés social, garantizando la  viabilidad económica de sus actuaciones medida en retornos sobre la inversión social.

Como afirma José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión Europea,  la Unión ha establecido para 2020 cinco ambiciosos objetivos en materia de empleo, innovación, educación, integración social y clima/energía.  Nosotros solo ambicionamos a contribuir, a través de la investigación social, la formación, la divulgación, la experimentación, el trabajo en red entre diversos actores sociales y la innovación social a la generación de un nuevo modelo de desarrollo regional inclusivo, sostenible, social e inteligente.
Así se lo contamos al consejero responsable en la materia,  Pedro Antonio Sánchez, y  nos entendió antes de empezar a hablar.  Sólo le pedimos dibujar dos líneas en el programa operativo del  Plan Estratégico de la Región de Murcia 2014-2020  que nos permitan mejorar la empleabilidad, la integración y la participación  de los sectores más frágiles de nuestra sociedad. Porque debemos llegar todos si queremos llegar.




miércoles, 12 de febrero de 2014

¿COOPERACIÓN O RUPTURA?


LA VÍA FEDERAL
¿COOPERACIÓN O RUPTURA?
Diario La Verdad 12-2-2014
©Víctor Meseguer Sánchez y Víctor Meseguer Sánchez*
No somos ni pretendemos ser originales al decir que el federalismo no es una varita mágica, es casi una frase hecha; tampoco si alertamos de que se usa con excesiva ligereza, muchas veces como un concepto vacío de contenido. Decir federalismo, así, a secas, y quedarse tan pancho, es no decir mucho, es humo (que diría el profesor Ferrán Requejo).
En el mundo hay 24 federaciones, cada una de su padre y de su madre; EEUU, Canadá, Suiza, Alemania, India o Malasia son algunos ejemplos de la diversidad del modelo. Aquí, en nuestro país, el uso de la palabra federalismo está de moda, cotiza al alza que se dice, especialmente al hilo de la complicada situación política en Cataluña. Es un hecho que cada vez son más los que apuntan al federalismo como alternativa a las deficiencias del modelo autonómico, como respuesta al auge del independentismo y la “desafección” de muchos catalanes hacia España (otro concepto de moda, utilizado recientemente por José Montilla o Esperanza Aguirre, entre otros). Lamentablemente, no siempre se concreta un modelo o un proyecto federal para España. Y es que esto del federalismo es algo complejo, una sofisticación como dice algún experto en la materia… Desde luego, es un modelo de organización del Estado más complejo que el centralismo puro.  
Como oferta a la ciudadanía, el federalismo requiere de más pedagogía que otras opciones como la independencia (para estar así nos vamos y ya veremos lo que hacemos) o el statu quo (nos quedamos como estamos, no vaya a ser que arreglemos los evidentes problemas de cohesión territorial de España). A nuestro humilde entender, el federalismo puede ser un proyecto viable y realista para garantizar la unidad del Estado, para solucionar los fallos de un sistema abierto y poco claro como el autonómico y para dar encaje a la realidad plurinacional de España, ahí es nada.
Ahora que caemos en la cuenta (o en el cuento), eso de la plurinacionalidad es una palabra aun más rara que federalismo. Y otro concepto que se ha explicado bien poco. Recordar simplemente que el artículo 2 de la Constitución reconoce aquello de las nacionalidades y regiones que integran la Nación Española.  ¿Nacionalidades? ¿Eso qué es lo qué es? En nuestra opinión, pero sobre todo, en la de la mayoría de constitucionalistas y padres de constitución, nacionalidad equivale a Nación y, por lo tanto, España es una Nación de Naciones o de nacionalidades históricas y regiones, un Estado plurinacional vamos.
De vuelta al turrón que nos ocupa, sostenemos que un modelo federal, adaptado a la realidad territorial de España, que formalice la cooperación entre Gobierno central y autonomías (a través, por ejemplo, de una reforma del Senado), establecería un nuevo modelo de financiación (por ejemplo aumentando la capacidad recaudatoria de las CCAA) y reconocería y blindaría la diversidad cultural, lingüística y nacional de España; calmaría en buena medida las tensiones territoriales y mejoraría la estructura institucional del Estado.
“El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado. […] España no es Yugoslavia. Además entre Cataluña y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”. Allá por 2002, así se expresaba el entonces consejero en jefe de la Generalidad de Cataluña y delfín del presidente Jordi Pujol. Sí, esto es lo que decía Artur Mas por aquel entonces. Hoy, como muchos catalanes, ha cambiado de opinión, votaría a favor de la independencia. Está claro que “algo pasa con Artur”, pero si solo le pasara a él, la historia y quién sabe si el futuro serían distintos.
Coincidimos (sin que sirva de precedente) con lo que Mas decía en 2002. Hoy la independencia se opone a la tendencia global a una mayor integración y cooperación, a la progresiva pérdida de poder de las naciones en favor de instancias supranacionales: supone una regresión. El debate, una nación, un Estado está hoy más que superado. A problemas comunes, y cada vez son más, necesitamos soluciones comunes; queda, pues, mucho camino por recorrer en la estrecha relación entre Cataluña y el resto de España.  Sí, no hay que tener miedo a recorrer nuevos caminos, digan lo que digan los demás, la España democrática ni es, ni puede ser la foto fija de una realidad, por naturaleza cambiante. Es incierto, como a veces pretenden hacernos creer, que la puerta a otro encaje de Cataluña en España esté cerrada. España, hoy más que nunca, está abocada a profundos cambios, para redefinir la realidad o, de lo contrario, al fracaso del proyecto colectivo, a la tragedia de los comunes. Un modelo federal puede ser una buena vía para mantener una beneficiosa cooperación y unidad entre Cataluña y el resto de España.

Víctor Meseguer Sánchez es abogado y educador social y Víctor Meseguer Sánchez, politólogo. 

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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