jueves, 11 de septiembre de 2014


 "A LOS SIN DERECHOS"
(A los sin tiempo)
La Verdad, 10 de septiembre de 2014







Vivimos en un tiempo donde abundan las declaraciones sobre derechos humanos universales, y todo ello a pesar de las innumerables y crecientes injusticias sociales, y de contar en diversas partes del planeta, también en nuestro propio país, con colectivos sin tiempo ni derechos... 
Es preciso superar un escenario de declaraciones y proclamaciones para alcanzar el ámbito de las garantías de acceso a los derechos humanos para todos; con independencia de la edad, nacionalidad, el origen cultural o social, la orientación sexual o el lugar donde se trabaje.
Son muchas las dudas que surgen: ¿De quién es la inmensa responsabilidad de garantizar el cumplimiento y aplicación práctica de estos derechos a todas las personas?, ¿es sólo una responsabilidad de los estados?, ¿es una responsabilidad compartida, en la que se deben involucrar otros actores sociales, como es el caso de las empresas?, ¿pueden las empresas crecer en sus cuentas de resultados sin implicarse éticamente en el desarrollo social de los territorios donde actúan?, ¿es posible que las empresas crezcan en contextos de exclusión social o favoreciendo estos procesos de exclusión?, ¿se puede velar por la aplicación de los derechos humanos en un país mientras una delegación de la misma empresa los incumple en otro lugar?
Garantizar hoy el acceso universal a los derechos humanos se encuentra con la barrera del contexto de Estados-Nación, que regulan el acceso a estos derechos para unos ciudadanos, negándoselos a otros considerados no ciudadanos, como es el caso de los trabajadores inmigrantes.

Más de 700.000 españoles han inmigrado a otros países en lo que va de crisis. ¡Y ya dura! Algunos jóvenes aseguran que no es fácil encontrar esos derechos. Por otro lado, el 83% de nuestras empresas han pensado en la internacionalización para atenuar el duro golpe que ha supuesto esta terrible coyuntura económica y social. No tenemos ninguna duda que nuestros jóvenes emigrantes van a contribuir a mejorar la imagen de nuestro país; es más, estamos convencidos de que en la era de la globalización económica, el éxito del sector exterior va a ser decisivo para el fortalecimiento de la Marca España y para que nuestro país salga de la crisis. Sin olvidarnos que no todo es cuestión de imagen, y sigue quedando espacio para la ética, para la garantía de derechos a todos los trabajadores, también a los migrantes que cruzan la valla o los Pirineos.


El Gobierno de España avanza en su responsabilidad de garantizar la aplicación de derechos humanos. De facto, el 26 de junio de 2014, el Plan de Empresas y Derechos Humanos de España inició los trámites para su aprobación formal por el Consejo de Ministros. Entre sus principales objetivos se encuentra fortalecer las ventajas comparativas de las empresas españolas en los mercados internacionales. ¡Pero cuidado! también supone el escenario para avanzar en el compromiso del Estado y las empresas de respetar, proteger y, en su caso, remediar las violaciones en materia de DD.HH.

El borrador elaborado es fruto del trabajo de diferentes grupos de interés y expertos en la materia, como es el caso, entre muchos otros, de Carmen Márquez Carrasco, Ángeles Solanes, Olga Martín Ortega y Juan Hernández Zubizarreta. Trabajo que constituirá el objetivo central del I Congreso Nacional de Investigación sobre Empresas y Derechos Humanos (Murcia, 21 y 22 de octubre de 2014). El importe de la  inscripción se destinará íntegramente a un Proyecto educativo en Senegal, promovido por Cepaim y también a becas para investigadores noveles en el ámbito de los Derechos Humanos, auspiciadas por la Plataforma.

Este evento científico y profesional fue presentado ayer en rueda de prensa en el Centro Cultural "Las Claras" de la Fundación Cajamurcia.  Durante el acto, se hizo un reconocimiento a Aguas de Murcia y a la Fundación Cajamurcia por su compromiso social y solidario como entidades preocupadas y comprometidas con el respeto de los Derechos Humanos.

En este Congreso se hará entrega del I Premio “Empresas y Derechos Humanos”, otorgado por la Plataforma Social de la Universidad de Murcia y la Fundación Cepaim a Aguas de Murcia, por la dotación de un Fondo Social para el pago de la deuda por recibos de agua a personas en situación de exclusión social, así como a la Fundación Cajamurcia, por el impulso y colaboración en la red Solidaria de Viviendas para colectivos en riesgo de exclusión social.

Conviene recordar que el reconocimiento del derecho humano al agua potable y al saneamiento (DHAS) tiene paternidad española. En el año 2006, Alemania y España emprendieron una iniciativa conjunta para su reconocimiento en el seno de Naciones Unidas. Una empresa que recogió sus frutos el 28 de junio de 2010, a través de la Resolución 64/292 de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Más lejos resuenan las voces que dieron a luz el derecho humano a la vivienda y otros derechos sociales básicos. Fue en París, en 1948, tras salir de una guerra, cuando se proclamó el derecho de la humanidad a  "[...] la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios ...". 
Hoy, la Comunidad internacional libra otra guerra de la que todavía no ha salido. Los actores no son los mismos, pero las víctimas, sí. La historia se repite, quizá, porque olvidamos demasiado pronto los compromisos que adquirimos cuando todavía nos sangran las heridas de guerra.   

* Víctor Meseguer, "La Plataforma de Innovación Social UMU" y Juan Antonio Segura, Fundación Cepaim, co-directores del Congreso .

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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