miércoles, 12 de febrero de 2014

¿COOPERACIÓN O RUPTURA?


LA VÍA FEDERAL
¿COOPERACIÓN O RUPTURA?
Diario La Verdad 12-2-2014
©Víctor Meseguer Sánchez y Víctor Meseguer Sánchez*
No somos ni pretendemos ser originales al decir que el federalismo no es una varita mágica, es casi una frase hecha; tampoco si alertamos de que se usa con excesiva ligereza, muchas veces como un concepto vacío de contenido. Decir federalismo, así, a secas, y quedarse tan pancho, es no decir mucho, es humo (que diría el profesor Ferrán Requejo).
En el mundo hay 24 federaciones, cada una de su padre y de su madre; EEUU, Canadá, Suiza, Alemania, India o Malasia son algunos ejemplos de la diversidad del modelo. Aquí, en nuestro país, el uso de la palabra federalismo está de moda, cotiza al alza que se dice, especialmente al hilo de la complicada situación política en Cataluña. Es un hecho que cada vez son más los que apuntan al federalismo como alternativa a las deficiencias del modelo autonómico, como respuesta al auge del independentismo y la “desafección” de muchos catalanes hacia España (otro concepto de moda, utilizado recientemente por José Montilla o Esperanza Aguirre, entre otros). Lamentablemente, no siempre se concreta un modelo o un proyecto federal para España. Y es que esto del federalismo es algo complejo, una sofisticación como dice algún experto en la materia… Desde luego, es un modelo de organización del Estado más complejo que el centralismo puro.  
Como oferta a la ciudadanía, el federalismo requiere de más pedagogía que otras opciones como la independencia (para estar así nos vamos y ya veremos lo que hacemos) o el statu quo (nos quedamos como estamos, no vaya a ser que arreglemos los evidentes problemas de cohesión territorial de España). A nuestro humilde entender, el federalismo puede ser un proyecto viable y realista para garantizar la unidad del Estado, para solucionar los fallos de un sistema abierto y poco claro como el autonómico y para dar encaje a la realidad plurinacional de España, ahí es nada.
Ahora que caemos en la cuenta (o en el cuento), eso de la plurinacionalidad es una palabra aun más rara que federalismo. Y otro concepto que se ha explicado bien poco. Recordar simplemente que el artículo 2 de la Constitución reconoce aquello de las nacionalidades y regiones que integran la Nación Española.  ¿Nacionalidades? ¿Eso qué es lo qué es? En nuestra opinión, pero sobre todo, en la de la mayoría de constitucionalistas y padres de constitución, nacionalidad equivale a Nación y, por lo tanto, España es una Nación de Naciones o de nacionalidades históricas y regiones, un Estado plurinacional vamos.
De vuelta al turrón que nos ocupa, sostenemos que un modelo federal, adaptado a la realidad territorial de España, que formalice la cooperación entre Gobierno central y autonomías (a través, por ejemplo, de una reforma del Senado), establecería un nuevo modelo de financiación (por ejemplo aumentando la capacidad recaudatoria de las CCAA) y reconocería y blindaría la diversidad cultural, lingüística y nacional de España; calmaría en buena medida las tensiones territoriales y mejoraría la estructura institucional del Estado.
“El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado. […] España no es Yugoslavia. Además entre Cataluña y España existen suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifiesta incluso en la composición demográfica de Cataluña”. Allá por 2002, así se expresaba el entonces consejero en jefe de la Generalidad de Cataluña y delfín del presidente Jordi Pujol. Sí, esto es lo que decía Artur Mas por aquel entonces. Hoy, como muchos catalanes, ha cambiado de opinión, votaría a favor de la independencia. Está claro que “algo pasa con Artur”, pero si solo le pasara a él, la historia y quién sabe si el futuro serían distintos.
Coincidimos (sin que sirva de precedente) con lo que Mas decía en 2002. Hoy la independencia se opone a la tendencia global a una mayor integración y cooperación, a la progresiva pérdida de poder de las naciones en favor de instancias supranacionales: supone una regresión. El debate, una nación, un Estado está hoy más que superado. A problemas comunes, y cada vez son más, necesitamos soluciones comunes; queda, pues, mucho camino por recorrer en la estrecha relación entre Cataluña y el resto de España.  Sí, no hay que tener miedo a recorrer nuevos caminos, digan lo que digan los demás, la España democrática ni es, ni puede ser la foto fija de una realidad, por naturaleza cambiante. Es incierto, como a veces pretenden hacernos creer, que la puerta a otro encaje de Cataluña en España esté cerrada. España, hoy más que nunca, está abocada a profundos cambios, para redefinir la realidad o, de lo contrario, al fracaso del proyecto colectivo, a la tragedia de los comunes. Un modelo federal puede ser una buena vía para mantener una beneficiosa cooperación y unidad entre Cataluña y el resto de España.

Víctor Meseguer Sánchez es abogado y educador social y Víctor Meseguer Sánchez, politólogo. 

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