jueves, 2 de enero de 2014

JOAN ROCA I FONATANÉ

Joan Roca
La Verdad, 2 de enero de 2014
El considerado como uno de los mejores chefs del mundo, tres estrellas Michelín y co-propietario, junto con sus dos hermanos, del restaurante ‘El Celler de Can Roca’, Joan Roca i Fontané, impartió recientemente una lección inaugural de los estudios de Gastronomía de la Universidad Católica de San Antonio. La Universidad había cursado una invitación a la Academia de Gastronomía de la Región de Murcia y no nos lo quisimos perder. Fue un gustazo estar allí.
Su cocina ha contribuido a la recuperación de la raíz más primitiva de nuestra vida emocional: el olfato. Todo en la vida, da igual de lo que hablemos, de nuestra pareja o de los alimentos, posee una identificación molecular característica que puede ser transportada por el viento: su sola presencia envolvió  el templo con  perfumes de cocina hecha de sudor y talento. Pero no se quedo ahí.
Habló y para ilustrar sus palabras, cosa innecesaria pues nos tenía embobados, nos puso un vídeo donde en vez de sartenes aparecían libros. Muchos libros. Ahí fue donde intuí que este señor es el autor de una cocina emocional que bebe en las fuentes de la razón, haciendo suya la idea de Platón cuando afirmaba que las emociones son caballos salvajes, que tienen que ser refrenados por el cochero del intelecto. 
Él le restó importancia al asunto: "Es una suerte ser feliz haciendo lo que te gusta".  Como quien separa los dientes de una cabeza de ajos, nos descubrió las claves de su oficio: el color del paisaje, el olor del vino, la música de las olas del mediterráneo, el tacto de los libros y el sabor de los platos que su madre le sigue preparando todos los días a él y a sus hermanos... Y la importancia de la familia para el éxito de su restaurante.
El cocinero no ocultaba su sorpresa porque la cocina española hubiera llegado donde ha llegado sin estructuras:"...cuando yo era joven solo había tres escuelas: una en Granada, otra en Madrid y la de Gerona". 
Puede ser que la falta de estructuras haya sido sustituida por una cultura gastronómica transmitida por nuestras madres, las madres de nuestras madres y así hasta llegar a Eva y la manzana de Newton; muchos libros como los del vídeo que nos ayudaron a cruzar los pirineos cuando aún no se podía y unas materias primas excelentes. Como dice Rafael Ansón: "... la materia prima española (alimentos y bebidas) debe prestigiarse y potenciarse en todo el mundo, tanto como lo ha hecho nuestra cocina creativa, situada en la vanguardia universal."
Por último, Joan agradeció, con humildad y sin darse importancia, los reconocimientos a su cocina y añadió: "Este reconocimiento es más importante para España que para nuestro restaurante, que ya estaba lleno. Es relevante para nuestro país". Sí, sentirse catalanes y españoles, a pesar del ruido, sigue siendo el sentimiento que predomina hoy en Cataluña, un sentimiento natural, fruto de lo que nos une y que no debiera eclipsarse por la confrontación estéril. El entendimiento no es solo posible, sino necesario y, probablemente, todos debamos esforzarnos por alcanzarlo... aunque bueno, esto me da para otro artículo.
Y recojo el hilo, las  palabras de Joan constituyen un aroma de futuro. La sociedad española está paralizada. En muchos campos, más que de parálisis, podríamos hablar de retroceso. Ante una situación así, somos muchos los que pensamos que podría ser interesante analizar el gran impulso que se ha producido en España en el campo gastronómico y tratar de buscar un modelo que le sirva a nuestra sociedad para encontrar nuevos caminos, habida cuenta de que, en este momento, los caminos del pasado no conducen a ninguna parte. Se supone que habremos hecho bien muchas cosas en ese período, en el mundo gastronómico, en España, para haber logrado una evolución que no tiene parangón, en cualquier campo que analicemos.

 Solo me resta felicitar a la UCAM por detectar una necesidad para intentar convertirla en una oportunidad de futuro, poniendo en valor la relación entre la gastronomía, la universidad y el conocimiento: “Los cocineros estamos agradecidos de que se posibilite ese diálogo; y al mismo tiempo estamos al lado de esas instituciones para poder poner todo nuestro trabajo al servicio de la universidad y, por lo tanto, al servicio del conocimiento y de construir, entre todos, una nueva generación de cocineros más preparados. La gastronomía en este país es importante, y la universidad le aporta metodología, que es necesaria para avanzar”, atestiguó Joan Roca i Fontanéen en un Templo del Monasterio de Los Jerónimos engalanado por yeserías barrocas, atribuidas a José Balaguer, quien antes había hecho lo propio en la Iglesia de la Merced, situada junto al convento de Mercedarios donde hace 33 años yo inicié los estudios de Derecho. Feliz Año.  

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