jueves, 24 de octubre de 2013

GOBIERNOS EMPRENDEDORES

GOBIERNOS EMPRENDEDORES


Publicado en el diario "La Verdad" el 24-10-2013

Necesitamos tiempo para  recordarnos, mirarnos  y volver a imaginarnos. Recientemente, aproveché un viaje lleno de turbulencias para releer "La Reinvención del Gobierno: la influencia del espíritu emprendedor en el sector público", (Osborne y Gaebler, 2002). Desde su primera edición en inglés en 1992 y en español en 1994, esta obra, ha venido ejerciendo una fuerte influencia en el campo de la Administración pública. En ella, sus autores (reconocidos expertos en el campo de la Administración pública) plantean que el tipo de gobierno desarrollado durante la era industrial, con sus burocracias centralizadas, su preocupación por las reglas y las regulaciones y sus cadenas jerárquicas de mando, ya no funcionan.

Las burocracias jerárquicas y centralizadas que se diseñaron en los años treinta y cuarenta del pasado siglo, no funcionan bien en la sociedad y la economía del siglo XXI, incesantemente cambiante, rica en información y animada por una intensa actividad cognoscitiva.

Para Osborne y Gaebler, reinventar el gobierno es imaginarlo a futuro, no en un sentido fantasioso, sino más bien hacerlo capaz de responder a los nuevos requerimientos que impone, día a día, una sociedad en cambio permanente. Ambos creen en la necesidad de la existencia del Estado y que una sociedad civilizada no puede funcionar sin un gobierno eficiente, que la gente que está en el gobierno no es el problema, sino los sistemas en los que trabajan y sostienen, que las antiguas creencias de la izquierda y la derecha, sobre el papel de la Administración del Estado, tienen poca relevancia en los problemas que hoy enfrentan los gobiernos.

La reinvención del gobierno corresponde a un nuevo modelo de gestión de los servicios públicos, inspirado en el espíritu emprendedor (en inglés el concepto es “entrepreneurial spirit” y su traducción más próxima, sería “espíritu emprendedor”; no en un sentido peyorativo o de capitalismo rapaz, más bien como expresión de los retos y alternativas que puede desarrollar el empresario como ser que asume riesgos y oportunidades en un mundo de alta turbulencia.

El modelo de gobierno emprendedor que proponen, se basa en el concepto de empresario tal como fuera definido por Jean-Baptiste Say (1767-1832): “El empresario es la persona con la capacidad de cambiar o trasladar recursos desde zonas de baja productividad, a áreas de mayor productividad y rendimiento”.

Osborne y Gaebler sostienen que ante estas nuevas realidades, incrementar la eficiencia del gobierno exige una decisión urgente de reinventarlo, es decir, “pasar de un tipo de gobierno burocrático a otro animado por un espíritu emprendedor, con capacidad para aprender con rapidez nuevas formas de acción y de ofrecer servicios a la gente de manera innovadora y eficaz”. Instituciones que gobiernen más por la persuasión y los incentivos que mediante órdenes, y que desarrollen en sus empleados un sentimiento de significado, de control e incluso de propiedad. Exigen instituciones que capaciten y autoricen a los ciudadanos antes que limitarse a servirlos. Instituciones con alma.

Ambos autores creen firmemente que es posible aplicar exitosamente este concepto al sector público, toda vez que los administradores tienen la función de trasladar recursos a zonas de mayor productividad y rendimiento. Cuando hablamos de modelo emprendedor, “aludimos a las instituciones del sector público que actúan habitualmente de esta manera, que usan constantemente sus recursos según nuevas maneras para mejorar su eficacia y sus resultados concretos”. Osborne y Gaebler postulan en su libro, la importancia de crear un gobierno emprendedor basado en diez principios claves, que harían posible la reinvención del gobierno: mejor facultar que servir directamente; gobiernos competitivos; inyectar competitividad en la prestación de servicios; gobiernos inspirados en objetivos; la transformación de las organizaciones regidas por reglas; gobiernos orientados a resultados: financiar el producto, no los procesos; gobiernos inspirados en el usuario: satisfacer las necesidades y expectativas del cliente; gobiernos emprendedores: añadir valor a los recursos disponibles, en lugar de gastar; gobiernos previsores: más vale prevenir que curar; gobiernos descentralizados: de la jerarquía a la participación y el trabajo en equipo; gobiernos orientados al mercado: provocar el cambio a través de mecanismos de mercado.

Sí, ya, vale, Osborne y Gaebler no son un oráculo infalible, en posesión de la verdad absoluta. Las posiciones que defienden son, como todas las opiniones, criticables y probablemente, en algunos aspectos, erróneas. Sin embargo, apuntan a dos cuestiones de vital importancia en el desarrollo futuro de las democracias avanzadas:

1. ¿Cómo disminuir los costes de distribución de los servicios públicos, incrementando el foco, la cobertura y la calidad de dichos servicios?

2. ¿Cómo fortalecer las competencias técnicas (operativas y estratégicas) de las administraciones e instituciones públicas, y multiplicar su capacidad de evaluación de rendimientos de políticas públicas, su capacidad de propuesta para la mejora de la acción de gobierno y su capacidad de valoración de propuestas externas?


Ahora solo nos faltan las respuestas. A medio plazo, no es previsible que cambien las preguntas. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Piratas de Silicon Valley

Piratas de Silicon Valley
(Versión española)
Diario "La Verdad", 8 de octubre de 2013 


El sábado pasado, el flamante consejero de Educación, Pedro Antonio Sánchez, le dijo a un grupo de chavales de Nuevas Generaciones que su Consejería iba a implantar el emprendimiento en todas las etapas educativas, incluidas las universidades públicas.

Yo me lo perdí porque ni soy joven ni del Partido Popular  y, además, me tocaba estar en la inauguración del 13 Congreso de la UGT, que abrió mi compañero Joaquín: "El cura de los desahuciados". También estaba Pepe Ballesta, aunque supongo que por razones distintas a las mías, o no. Al salir, me dijo que se iba caliente. Yo le di un abrazo y no noté nada.

Volviendo al tema de Sánchez, que tiene pinta de ser un buen tipo, hace ya un puñado de años, la UE (la Comisión, el Parlamento y el Consejo), consciente del déficit empresarial que padece Europa en comparación con Estados Unidos y otras economías emergentes, viene considerando el fomento del espíritu emprendedor como un factor clave para la creación de empleo, la mejora de la competitividad de las empresas y el crecimiento económico. En el caso español, el problema se multiplica por la escasa cultura empresarial y, durante siglos, la escasa valoración social del empresario.  

Centrándonos en el papel que debe jugar la educación, el programa de trabajo Educación y Formación 2010 (Proyecto de informe intermedio conjunto, sobre la ejecución del programa de trabajo detallado relativo al seguimiento de los objetivos de los sistemas de educación y formación en Europa) incluye el sentido de la iniciativa y el espíritu de empresa dentro de las ocho competencias clave para el aprendizaje permanente, necesarias para la realización personal, la inclusión social, la ciudadanía activa y el empleo. Dentro del ámbito español, el eje 7 del Programa Nacional de Reformas (Europa 2020) considera de interés, promover el espíritu emprendedor, “especialmente entre aquellos colectivos que menos participan en la actividad empresarial, como los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes”; proponiendo la “reforma de los planes de estudio, tanto en universidades como en Formación Profesional y Educación Secundaria, para que los estudiantes conozcan el entorno empresarial y lo reconozcan como un activo profesional.

En cuanto a la legislación educativa, el artículo 2 de la Ley Orgánica de Educación (LOE) enumera entre los fines del sistema educativo español:

• El desarrollo de la capacidad de los alumnos para regular su propio aprendizaje, confiar en sus aptitudes y conocimientos, así como para desarrollar la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu emprendedor.

• La preparación para el ejercicio de la ciudadanía y la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento.

En el ámbito de la Educación Secundaria, el punto g) del artículo 32 establece entre los objetivos de la Educación Secundaria Obligatoria, que el alumno debe “desarrollar el espíritu emprendedor y la confianza en sí mismo, la participación, el sentido crítico, la iniciativa personal y la capacidad para aprender a aprender, planificar, tomar decisiones y asumir responsabilidades”.

Por último, resulta mucho más sencillo ayudar a construir actitudes emprendedoras a jóvenes con un dominio amplio de las competencias propias del pensamiento complejo (titulados universitarios), ya que son capaces de construir hipótesis, anticipar escenarios, identificar y valorar oportunidades y riesgos, gestionar información, construir redes sociales o prever dificultades y oportunidades.

Más allá del manido discurso sobre la transición de una universidad de élites, que otorgaba licencias a una minoría que conformaba el "poder", a una universidad de masas, que pretende garantizar que cada vez más personas participen en el saber y, consiguientemente, en el poder (los hijos de los obreros queremos estudiar), puede que lo que nuestra sociedad precise sea una Universidad Emprendedora que, además de las funciones tradicionales de docencia e investigación, incluya una tercera responsabilidad: la creación de riqueza política, económica y social... 

De vuelta a mi cueva, barrunté que, quizás, la apuesta fundamental para la humanidad no es el hambre, la pobreza, la sostenibilidad, la paz, la salud, la educación, los servicios sociales, la economía, los recursos naturales o un montón de otros asuntos, sino nuestra capacidad para construir nuevos ciudadanos y nuevas organizaciones sociales y políticas, capaces de proveer soluciones. …esta es una cuestión clave en el mundo empresarial también.

Quizás, las clases medias nunca hayan tenido ideología, sólo intereses. Por si las moscas, me estoy reponiendo todos los capítulos de Barrio Sésamo. Voy por el segundo:  ahora estoy aquí (CERCA), ahora estoy allí (LEJOS). ¡Ostias, como Ramón Luis!


VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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