miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Dos historias diferentes?


DIARIO “LA VERDAD”, 28 FEBRERO DE 2013
 

-         ¿Qué está ocurriendo? Cada día son más los ciudadanos que se caen de sus propias vidas: desahuciados, estafados por las preferentes, los que no llegan a final de mes, incluso algunos no le ven sentido a seguir viviendo.

-         Nuestro siglo se enfrenta a una de las mayores plagas: la tristeza, la anhedonia, la depresión… ¿Por qué hemos dejado de soñar? Tras siglos de desarrollo hemos conseguido sobrevivir a cientos de enfermedades, disponemos de verdaderos avances médicos y al menos en el primer mundo nadie muere por inanición. Sin embargo y a pesar de haber progresado tanto, nos encontramos con las mayores tasas de suicidio jamás halladas en la historia. En una sociedad con una esperanza de vida de 81 años, lo realmente difícil es conseguir mantener la ilusión en el tiempo. Podríamos afirmar que una de las mejores cosas que nos regala la vida es la muerte. Y sólo cuando tengamos presente que en esta forma de universo nadie sale con vida, seremos capaces de vencer el miedo que nos paraliza e impide poder actuar, decidirnos a hacer lo que realmente nos apasiona.

-         Como dice una amiga, no puedes imaginar, o sí, la sonrisa en mi cara que aparece cuando te oigo. Sigue, por favor.

-         Nos obligamos a realizar lo que racionalmente creemos que es lo correcto, vendiendo nuestro corazón y nuestros deseos; mientras tanto, olvidamos que han sido nuestros instintos más primarios los que han hecho que nuestra especie sobreviva todos estos millones de años. Por esa razón, la muerte debería ser nuestra primera iluminación individual. Hacernos conscientes de ella, nos serviría para disponernos a vivir la vida que realmente queremos y no la que nos dibuje el resto. Para conseguir ser más felices, es imprescindible sobreponernos al miedo. Tenemos que sabernos mortales y actuar, tener iniciativa, hacer con el corazón y no sólo con la razón, aún a expensas de parecer chiflados a los ojos de los demás.  Besar, amar, reír, abrazar, saltar, bailar, cantar…


-         Te reconozco que a mí, lo que más me hace agarrarme a la vida y a los placeres que ésta me ofrece es la conciencia que tengo de que un día, bien por mi ausencia o la de la gente que quiero, no podré disfrutar de su presencia. Por eso, no quiero soltarme ni que me suelten…
 

-         El amor desde todas sus vertientes es el motor de la vida. Cuando somos pequeños nos ayuda a tener un desarrollo pleno, cuando somos adultos a mostrar lo mejor de nosotros mismos. Son muchos los casos que evidencian este hecho. Uno de ellos es la muerte por amor, soledad, pena o tristeza ante la marcha del esposo o esposa. Si además el amor está unido a la pasión, habremos alcanzado el cielo.


-         Sí, pero no es fácil. Las estanterías de nuestro escaparate vital nos las han llenado de cosas que tienen un precio y ahora no alcanzamos a cogerlas. Nunca debimos dejar de mirar hacia nuestro escaparate íntimo, el que crece en nuestro interior y no se expone, ese que sólo se manifiesta con hechos, con acciones. Un escaparate con estantes en los que reposan valores sólidos, vivencias, amores y desamores, olores que nos recuerdan seres queridos, paisajes que nos proporcionan compañía y bienestar…Era tan sencillo. Nos han arrebatado la sencillez y ahora nos exhiben desnudos en la intemperie de la banalidad.

 
-          Nuestra vida no cambiará a menos que nosotros queramos. Intentemos vencer el miedo, amándonos a nosotros mismos, cuidándonos y poniendo entusiasmo en nuestra vida. Porque la vida no se separa en trozos. La  vida es un todo en el que hemos de sentirnos cómodos y felices. Nuestros pensamientos pueden ser nuestros aliados o nuestros enemigos, amarnos o matarnos. La realidad es una. Pero miles las formas de interpretarla. Si conseguimos unicidad entre lo que pensamos, amamos y hacemos, conseguiremos la combinación maravillosa para ser felices. El ser humano es el único capaz de vivir a través de los sueños, acontecimientos no reales, pudiendo deleitarse con ellos como si lo fueran. No nos privemos de este don a través del cual nuestra mente nos puede conducir por escenarios inimaginables, espacios fantásticos o momentos palpitantes. Además de imaginar lo extraordinario, visualizar nuestra vida de manera distinta, más bella, puede acercarnos a esa forma de vida. Al menos, aproximarnos a ella.

jueves, 14 de marzo de 2013

Paramount y las cosas del comer


Paramount y las cosas de comer

Diario "La Verdad" 14 de marzo de 2013



¿Ya está aquí? ¿Ya llegó? ¿El proyecto que mejor va de la Región? Parece que ya trabajan para suprimir los signos de interrogación de las tres oraciones y si finalmente lo logran, lo que no parece demasiado fácil, yo… yo… ¡Qué demonios! Yo me alegraría. Sí, como lo oyen, no está la cosa como para  cerrarse en banda a una oportunidad para generar empleo y crecimiento. Eso sí, háganme el favor de no echar las campanas al vuelo, que yo… yo… en fin, yo siempre he sido muy terrenal. El proyecto del futuro Paramount Park no es, en mi opinión, miel sobre hojuelas. No se crean que me ha dado un ataque de equilibrismo, intentaré explicarles mi punto de vista.
Como ustedes conocen, la Región y en general el país, o mejor aún los que aquí vivimos, no pasamos por nuestro mejor momento. Independientemente de cómo nos vaya a algunos, a muchos, muchísimos no les va bien, ni tienen empleo, ni una perspectiva cercana de conseguir uno y eso es una tragedia. Parece lógico que esta debiera ser la principal preocupación de los que nos gobiernan y que la captación de inversiones para distintos proyectos sea una fuente de oxígeno para una economía que roza la asfixia. Pues bien, el proyecto Paramount podría, de marchar tan bien como nos dicen, aliviar a algunos de estos murcianos que esperan un empleo “como agua para todos”.
A la prudencia me conducen la experiencia pasada, si no aprendemos buena la habremos hecho y, por encima de todo, las perspectivas de futuro. La experiencia nos indica que este negocio de los Parques Temáticos no suele ir demasiado bien en este paisito nuestro. No estaría de más mirar a nuestros vecinos valencianos, a los que tanto parecen haber mirado desde San Esteban, y a las razones del fracaso de Terra Mítica; no nos engañemos, un parque mucho mejor localizado que el previsto en la Región. Dicho esto, tampoco nos pongamos tremendos y que cada cual, si es que al final hay cada cual, invierta su dinero en lo que más rabia le dé, pero su dinero, no el nuestro. A este tipo de proyectos debe acompañarle alguna inversión pública (infraestructuras, equipamientos públicos, promoción etc.) pero, visto lo visto, hay que insistir en una obviedad, el grueso del riesgo se lo queda el o los que se quedan con el grueso de los beneficios esperados, ahí queda eso. Y si nuestras instituciones financieras han aprendido la lección, tampoco debieran invertir nuestros ahorros y, en algunos casos, dinero público muy a la ligera, que algún antecedente tenemos, y digo algún porque la generalización nunca es buena.
Como ya adelantaba, el mejor antídoto contra la euforia es pensar en las implicaciones económicas, laborales y sociales de este tipo de desarrollos, en el futuro que vaticinan para nuestra Región. ¿Les suena eso de que los españoles somos menos productivos que nuestros socios europeos? Pues bien, nuestro diferencial de productividad no lo explican tanto la siesta, los bares, la pereza o demás topicazos patrios, como los sectores a los que nos dedicamos, lo que los españoles producimos. No es lo mismo dedicarse a los parques temáticos o a la construcción, que dedicarse a la fabricación de automóviles, de placas solares o de medicamentos. En estas actividades la productividad es mayor, como lo es el valor añadido y, consecuentemente, el precio de los bienes producidos. Tampoco les planteo una disyuntiva, no se me asusten, podemos querer a papá y a mamá, al turismo y a la industria.
Por el turismo y más aún por el de calidad, pasa buena parte del futuro de un territorio bien comunicado, seguro, muy cercano al resto de países europeos y con 300 días de sol al año que inundan nuestras mesas de vinos soberbios y ricas verduras, metabolizadas o no por los gorrinos de don José y don Tomás (que son los encargados de sacarle el quinto cuarto al bicho, porque hasta lo que se tira vale).  El sol o nuestro patrimonio costero y natural son recursos que no podemos dejar de aprovechar, ni tampoco malbaratar o destruir. Lo que sucede, es que a veces da la sensación de que nuestros políticos andan cortos de imaginación y de ganas de transformar el tejido productivo, la sociedad. Sepan ustedes que los monocultivos no suelen ser buena idea. Sepan que el camino corto, el más fácil, no es forzosamente el mejor ni, desde luego, el único camino. Sepan que invertimos poco en I+D y que el sistema educativo no funciona como debiera. Sepan que la industria, particularmente la más intensiva en tecnología, nos permitiría ganar en competitividad sin bajar sueldos, ofreciendo valor añadido. Sepan que el futuro no pasa indefectiblemente por salarios bajos, empleo temporal y de baja cualificación. Sepan que nos jugamos las cosas de comer.
Paramount no está mal, pero ¿Para cuándo lo demás? ¿Para cuándo un modelo que nos conduzca a un futuro mejor? ¿Y la industria, cómo va? ¿Cuánto vale el futuro? Según don José y don Tomás, dos mitades iguales.

sábado, 2 de marzo de 2013

Un día fuera de la cárcel




SEGUNDA VIDA

Diario "La Verdad", 28 de febrero de 2012



La primera le explotó a Kalid entre las manos. Él había encontrado 101 formas de dejar atrás el pasado que no le habían funcionado. La última le llevo ante un juez. ¿A veces es necesario fracasar para aprender? Jesualdo Breis, director del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Murcia, les decía a un grupo de presos  que, en cierto sentido, la decisión de acometer  una idea emprendedora es parecida a la labor de un químico cuando combina sustancias  para obtener un nuevo compuesto o modificar uno ya existente.

Tajir, que antes que preso fue emprendedor, cazó sus palabras al vuelo: para generar una nueva composición productiva o para mejorar una ya existente, el agente empresarial necesita poner en juego  todos sus conocimientos acerca de la demanda  de bienes y servicios, de los mercados de factores, de la tecnología disponible y de las técnicas de gestión empresarial, para poder estimar las oportunidades de beneficio latentes en el mercado y generar combinaciones productivas que le permitan capturar esas oportunidades, o bien, para mejorar  la eficiencia de combinaciones ya existentes. 

David también entendió que para llevar a cabo cualquiera de estas tareas, la posesión del mayor "stock" posible de conocimientos juega un papel clave.  Pero fue Juan Antonio quien me hizo la pregunta: ¿Cómo podemos hacernos con este tipo de capital? Sabia que ninguno de sus amigos atracadores sería capaz de encontrar la respuesta. 

Una alumna le contestó: -Juan Antonio, por un lado, parte de este conocimiento se derivará de habilidades innatas, aunque también podrá derivarse de la experiencia adquirida, bien a través de la participación en el proceso productivo, bien a través de la educación reglada, a través de transferencias intergeneracionales o, incluso, derivarse de algún tipo de externalidad; esto es, a través de una difusión informal de la cultura empresarial. 

-¿Como el taller de emprendedores que Oscar, José y Paz están haciendo en la cárcel?-, preguntó Miguel Ángel. Sí. Les cuento para que cojan el hilo. Los tres andan dándole vueltas a la cabeza para no montar un huerto social y ecológico, que es la mejor manera de acabar montándolo  La idea es sencilla, aprovechar la inanidad de quienes lo tienen todo hecho, porque no tienen nada que hacer, para cultivar tierras improductivas y destinar sus frutos a aquellas personas a las que el porvenir les ha obligado a recoger alimentos de la basura. De momento, sólo se trata de una hipótesis a conjugar con todas las razones para no hacerlo, que  son muchas. De paso, intentan aprender algo para el día que tengan que llenar su libertad, porque saben que fuera la cosa está muy mal y que estos conocimientos pueden, incluso, llegar a transformarse en un requisito para llegar a ser alguien. 

Es cierto, el progreso tecnológico puede provocar que el nivel de capital humano necesario para capturar las oportunidades  de beneficio se eleve, transformándose, en ocasiones, en una auténtica barrera de entrada al desempeño de la función emprendedora. 

Jesualdo Breis nos enseñó el centro, muchas ideas (también nos habló de su grupo de rock y de los conciertos en La Puerta Falsa) y multitud de cosas más, que los presos agradecieron, porque la vida es un permanente tanteo (probar y probar cosas, actividades distintas,  espacios de trabajo, personas, paisajes). Gracias a la posibilidad de experimentar, vas descubriendo nuevas vivencias y despertando nuevos intereses, das con lugares y espacios  que te hacen crecer como persona, como profesional y, sobre todo, como ser humano. 

Era el punto y final a un día que había empezado con una reunión con los alumnos de Trabajo Social en la que se podía mascar la sensibilidad a flor de piel, porque la vida es muy caprichosa y nos suele sorprender cuando quiere. 

A lo largo del día, los presos visitaron distintos departamentos de la Universidad  en compañía de Bea y Gissela (dos alumnas de prácticas de Trabajo Social) y cuatro empleados del Centro Penitenciario. Estuvimos en la Facultad de Trabajo Social, en el Centro Social de la Universidad,  en la Cátedra de Responsabilidad Social, en el chiringuito de la Facultad de Comunicación, etc.

Cuando se despidieron de Jesualdo, emprendieron el camino de vuelta a la cárcel, un lugar donde todo es un poco más difícil por miedo al fracaso. Es muy difícil sacar a las personas  de su zona de confort. 

Ramón me pidió en nombre de todos (los que salen y los que esperan), que diera las gracias a todas aquellas personas que siempre reservan parte de su generosidad para aquellos a los que el destino les ha marcado tanto que les ha arrebatado el derecho de acceder al conocimiento, a una vida distinta y, también, para quienes aún dispuestos de ciertas posibilidades, no han sabido o querido utilizarlas. Tienen derecho a una segunda vida o a una cara distinta de la primera. 

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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