jueves, 12 de septiembre de 2013

Relaxing cup of café con leche


Relaxing cup of

café con leche

 

La Verdad, 12 de septiembre de 2013

 

La vicepresidenta del Comité Olímpico Internacional, Nawal El Moutawakel, medalla de oro en Los Ángeles (1984), afirmó que "España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los Juegos Olímpicos", solo le faltó decirnos en qué; por ejemplo, en los servicios sociales comunitarios que van a dejar de prestar los ayuntamientos. ¡Qué nos lo tengan que decir de fuera...Vaya tela! No obstante, no dijo nada de Turquía donde el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió que construiría piscinas olímpicas separadas para hombres y mujeres, con el fin de evitar que los jóvenes adquieran «malos hábitos». Siendo mujer y marroquí, tocaba.
 
Lo cierto es que nosotros bastante tenemos con lo nuestro, pensé mientras fijaba mi mirada en la imagen que cruzaba el puente y abría la feria. Durante el recorrido, iba acompañada de un gentío donde chicos y chicas con pinta de Sex Pistols se fusionaban con el paisanaje y paisaje de la ciudad y su huerta. Solo el paisaje ha cambiado. El paisanaje es el mismo, si cabe aún más evidente (parecemos lo que somos) en una Murcia empobrecida, endeudada y reducida.
Muy cerca del trono que porteaban un grupo de hombres, había un grupo de gente vestida de primera comunión pero mayores: destacados miembros de la iglesia y del gobierno municipal, así como un cada vez más reducido grupo de concejales socialistas que, pegados al reposabrazos de los sillones consistoriales, siguen creyendo que las oportunidades surgen de los errores de los demás.
Ocupados en ellos mismos, unos y otros ignoran que el futuro ya no será lo que era. Con la aprobación del Proyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local dejaran de ocuparse de las situaciones de vulnerabilidad y exclusión social porque es una competencia impropia. Despojados de estas tareas, los ayuntamientos regresarán a un modelo de intervención social y educativa basada en la beneficencia, que ya probó históricamente su ineficacia.
Cada vez hay menos recursos, no solo para satisfacer las necesidades básicas de los más pobres, también de quienes les atienden (huérfanos del Estado que los crió). A mí me da miedo el devenir que están tomando las Políticas Sociales y los Servicios Sociales y no viene mal recordar para no olvidar.  
Ya nadie se acuerda, unos porque no quieren y otros porque tampoco quieren, que lo político y lo económico han de dar respuesta conjuntamente al bien común, como fin político, y al bienestar, como fin de lo económico, como un “estado de relativa independencia en la existencia” (Molina, 2004).
Como plantea la profesora  de Trabajo Social de la UMU, Carmen Mª Gómez Navarro, en un artículo sobre RSC que estamos trabajando a pachas, todos parecemos ignorar que la Política Social se originó en la radicalización de las decisiones políticas sobre el destino de lo económico. Su aspecto decisivo, tanto en la vertiente liberal como en la socialista, estuvo constituido no por la satisfacción concreta de las necesidades, pues ello pertenece a la finalidad de lo económico, sino por la imposición coactiva de las necesidades que deben ser satisfechas: un plato de comida caliente, un techo levantado sobre cimientos sólidos,...etc.
A ver, si la democracia es el gobierno del pueblo, como este no va a querer para sí unos mínimos. Es decir, "hay una única vía de establecer un equilibrio general entre legitimidad, eficacia y eficiencia: que la legitimidad constitucional venga reforzada por la capacidad del sistema de satisfacer las demandas y necesidades sociales” (Offe, 1996).
Estas, las necesidades sociales básicas, no pueden quedar al albur del buen hacer de las ong´s  o empresas socialmente responsables. Y mucho menos utilizar a estas para privatizar un raquítico sistema de servicios sociales que, al paso que vamos, a duras penas alcanzará para pagar las nóminas de quienes controlan a los pobres y sus necesidades.
Una vez más, la solución puede pasar por la alianza de las instituciones públicas, las entidades de la economía social (cooperativas, oenegés, fundaciones,...etc.) que, hoy por hoy, canalizan y satisfacen las demandas sociales, además de por las empresas capitalistas que no hagan de la política social y los servicios sociales una oportunidad de negocio.
La realidad no ayuda.  Una realidad donde algunas  ong´s hacen de su existencia un fin en sí mismo y cuya prioridad es pagar las nóminas; donde algunas fundaciones son menos transparentes que las cuentas de Bárcenas y sus socios;  donde "compromiso empresarial" sigue distinguiendo entre ocio y negocio, dedicándose a lo segundo y, donde la Administración pública se mueve al pairo de una caterva de asesores de confianza que con el paso del tiempo se convierten en funcionarios que no son de fiar. Todo esto es solucionable, pero si lo dijera un japonés, sería mas creíble.
Señoras y señores, esto es parte de la España de hoy: "Hemos perdido las olimpiadas, pero siempre nos quedará Eurovegas" (Meseguer, 2013). ¡Viva España! ¡Viva España!
 

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