jueves, 20 de junio de 2013

AUSTERICIDIO


AUSTERICIDIO

 Publicado en "La Verdad" el 20 de Junio de 2013
By Víctor Meseguer

¿Un camino sin retorno? En el año 1976, las Cortes franquistas votaron su propia autodisolución. Fueron los propios diputados del régimen los que mataron la dictadura, no pocos, para salvar su pellejo y poder reinventarse como demócratas de toda la vida. Aquel suicidio político permitió la incorporación de España al Estado Social y de Derecho. Treinta y siete años después, el  ex canciller alemán, Helmut Kohl, ha afeado la conducta de su  actual sucesora: "Ella me está destrozando Europa", dijo refiriéndose a la sra. Merkel. Paradójicamente, ha sido  la democracia cristiana la fuerza creadora y homicida de lo que un día llamamos Estado del Bienestar. Un proceso al que la izquierda europea también ha contribuido. Unos y otros, han destruido las ideas que les llevaron al poder. Sus actuales representantes son como los melones de invernadero: fuera del invernadero no se sabe  bien que son. Por ejemplo, dudo que el actual líder del Partido Socialdemócrata Alemán, Sigmar Gabriel, sea más progresista que Helmut Kohl. Nada flota por casualidad. No hay nada más miserable que hacer política con  las emociones y la izquierda hace tiempo que solo dispone de un discurso acomplejado, incapaz de enfrentarse al  tsunami que nos arrastra. Pero no, esto no es un tsunami, la crisis es cosa de hombres (ya saben, como el Soberano) y su salida no está escrita en piedra. La izquierda institucionalizada y posible, a veces parece cautiva y desarmada. Sin alternativas. Pero la guerra no ha terminado...

La consecuencia.- Bancos, compañías de seguros, grupos de investigadores universitarios a sueldo, etc., son los canales de distribución de una nueva ideología que nos inunda y ahoga. Más allá de su falta de legitimidad democrática, el problema de la crisis y, desde que esta nos gobierna el de todos nosotros, es su desprecio absoluto por los más inocentes y débiles.  De ahí su interés interesado en debilitar el papel del Estado como "padre" protector que "termina siendo garante de todo". Conscientes de los “graves problemas culturales y de formación” de la ciudadanía, primero nos ofrecieron nuevas alternativas de prevención como la compra de vivienda.  Por cierto, la principal razón de la actual crisis. Ahora, los culpables y sus cómplices pisan las ruinas de lo que ellos mismos llamaron milagro económico, al que -aunque tarde- los españoles también creímos llegar, e inasequibles al desaliento nos alertan de la "incapacidad" del seguro social que Bismarck inventó para que el marxismo no creciera en el terreno que le era más propicio, el país que vio nacer a Marx. Algunos ya han abierto la tienda para paliar la desprotección de  ciudadanos huérfanos de Estado. Sus estanterías vuelven a rebosar: planes privados de pensiones (las públicas se devaluarán un 40%), la sanidad asimétrica (en función de la pasta que tengas) y los seguros de vida riesgo (para que si te mueres, los tuyos puedan seguir pagando las púas). A resultas, un poder perfecto:   como nos dominan los poderosos, frente a la crisis provocada por ellos mismos. Y lo peor es que nunca se les dará la oportunidad de ser juzgados con una balanza justa. Muchos jueces encuentran cualquier excusa para no entrar en temas complejos.   Van a lo fácil: los políticos.

La alternativa.- En estos días raros, de crisis,  en los que falta generosidad y anchura de miras, debemos replantearnos alguna cosilla.  Los mercados son globales, los Estados no, la política tampoco. Si todavía queda alguna esperanza de viabilidad del Estado Social y de Derecho, los Estados no pueden estar compitiendo entre sí (a costa de los derechos de sus ciudadanos); deben cooperar para controlar mejor a los mercados, para lograr normas eficaces (que solo lo serán si son internacionales), para defender juntos un modelo, lo que llamábamos modelo social europeo (cuya muerte servidor se niega a certificar). De estar muerto el modelo social europeo, debemos resucitarlo y ponerlo al día a la de ya,  protegiéndolo de quienes hacen del abuso un argumento para "los otros". Y como digo, no hay modelo social sin cooperación entre Estados, al menos a escala europea. ¿Y fuera de Europa, qué? Pues en lo que al modelo social, como lo entendemos, se refiere, la verdad es que hace frío, pero un frío de la leche, así en general. Resulta que al chino medio esto del modelo social de Europa le suena a sueco (casi como a nosotros) y esta es una lengua que  el buen hombre (o mujer) no capta bien. El caso es que a Europa se le plantea una disyuntiva: protegerse o cooperar con los que hay fuera de lo que un día fue nuestro oasis particular.

 

Y un deseo.- La izquierda tiene un gran papel que jugar si quiere y sabe. Socialismo es libertad, Estado Social y de Derecho y democracia. Esta ha sido una de las premisas de las socialdemocracias europeas y, al mismo tiempo,  el origen de los grandes cismas en el seno de la izquierda del pasado siglo. Sin embargo, pese a que libertad, democracia y justicia son conceptos inscritos en el ADN de la socialdemocracia, esta tiende, en ocasiones, a aplicar estos valores con exquisita moderación.

 

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