viernes, 24 de mayo de 2013

LA GRAN SIMULACION

LA GRAN SIMULACIÓN
(o la clase de Alfonso)
Publicado en La Verdad el 23 de mayo de 2013

¿Realidades o ficciones? Sí, seguro que habrá muchas excepciones pero, en su caso, solo confirmarían la regla. ¿Y qué hacemos con el resto? Sujételo mientras se menea.
El gobierno simula que lleva el timón de la nave y sus funcionarios que reman hacia la dirección señalada. Mientras tanto, cada vez más ciudadanos piden la reforma de las instituciones y de las administraciones públicas. Aunque algunos no lo entiendan, los ciudadanos, también los progresistas, debemos denunciar las ineficiencias y disparates de las administraciones que, lamentablemente, son legión. La administración, así en general, mide poco, muchas veces mal, investiga poco y enseña menos. Las políticas públicas debieran evaluarse por el cumplimiento o incumplimiento de unos objetivos previamente fijados en un programa electoral. Lamentablemente, pocas veces tenemos la posibilidad de hacer una comparación entre lo prometido y cumplido. Los gobiernos sustituyen los objetivos por las previsiones? buena manera de no mojarse o de mojarse lo justo, hasta los tobillos, que el agua está fría. Y el asuntillo ese de su productividad suele preocuparles lo justo a estos buenos señores. ¿Se imaginan que el gobierno se marcase (o nos marcase a todos) para cada año unos objetivos concretos y realistas de reducción del desempleo? ¿Se imaginan que se vinculase al cumplimiento de ese objetivo parte de su remuneración?
¿La oposición? Se opone porque ahora tienen un plan que antes no tenían. Pero el plan no dice nada o casi nada de la reforma de las instituciones y de las administraciones públicas. Claro, no es fácil: el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial?etc., el poder de la oposición está tomado por funcionarios. En cualquier caso, lo que digan o dejen de decir no es muy preocupante porque, últimamente, la oposición carece de capacidad de amenaza y capacidad de estímulo. Sí, la noche es fría y la caminata larga (excepto para los que sobreviven adocenados en el pasto del aparato).
¿Los sindicatos? Son los más coherentes. Se manifiestan tal y como son y, además, a diferencia de la izquierda política no traicionan los intereses de los suyos, los que pagan y votan: principalmente funcionarios y trabajadores de las empresas más grandes y con más derechos.
Solo una cosa parece verdad: que el Real Madrid ya no es lo que era y que el Atlético de Madrid ganó la Copa de un Rey que simula que reina y, donde la Reina también simula lo suyo. Esto y también que muchas empresas cierran por culpa unas administraciones que son juez y parte de su propia morosidad asesina y quizás, por añadidura, de un delito de quiebra fraudulenta o administración desleal.
Un ejemplo de la urgencia de esta reforma pendiente es la Administración de Justicia. Los jueces son altos funcionarios que juzgan. Y la mayoría juzgan, condenan y absuelven a los de siempre? Perro no come carne de perro. Mientras tanto, las cárceles están vacías de justicia porque los tipos penales en manos del funcionario-legislador y los tiempos procesales en manos del funcionario-judicial, constituyen un obstáculo para decir justicia.

Todo se parece a una clase en la Universidad, donde el docente simula enseñar y los alumnos simulan que escuchan y aprenden. Se simula que se hacen exámenes y que se aprueba y que se suspende. Eso sí, todos elevan su más enérgica protesta: los alumnos se quejan de que el nivel de los docentes nunca fue tan bajo y, los profesores, que la preparación de los alumnos jamás fue tan exigua y, sobre todo, alumnos y profesores se indignan porque el país anda mal, se lo están cargando los demás. Bueno, algo así fue lo que me dijo Alfonso o, simplemente, es lo que yo entendí. Él simula ser mi alumno. Yo disimulo, que no es poco.
Simular. (Del lat. simul?re).1. tr. Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es (Diccionario RAE).

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