lunes, 30 de julio de 2012

LOVE´S AGES














love´s ages
víctor meseguer
AÑOS 70
LA TRANSICIÓN
Publicado en La Verdad (30-7-2019)

En 1979 me consiguieron mi primer trabajo con seguro, fue como pinche de cocina en el Salou Beach. Al llegar, en lo primero que reparé fue en su chaqueta roja ceñida, luciendo canalillo tras el mostrador de la recepción. Tenía  treinta y dos años. Yo, dieciséis.
Un día, quedamos para ir al cine de verano, estrenaban “La muchacha de las bragas de oro”. En su argumento, más allá de lo evidente, subyacía el mensaje de que la ficción en el fondo puede llegar a ser más real que la realidad misma. 
Al salir, caminamos juntos por la orilla de la playa.  Yo no paraba de hablar; la película no hacía justicia al libro de Juan Marsé. De pronto, noté el calor de su boca acercándose a la mía y, súbitamente, dejé de hablar de la película. La situación que siguió, superó muchos días (yo diría años) de ficción, de autocomplacencia.
Inexperto total en el juego amoroso, intenté procurarle todo el placer que demandaba su cuerpo desnudo sobre la arena. Inseguro por si no lo había conseguido, su boca, sin apenas aliento - o eso me pareció a mí-, elevó mis ojos a un cielo que se me antojó diminuto. El bullir de la sangre me incendió nuevamente, volviendo a derretir el centro de mi piel. Tiempos de transición.
Desde aquel momento, me apliqué en hacer sólo y todo lo que ella me enseñaba sobre las sábanas. Aprendiz de amante, hice cuanto el tiempo y su deseo me permitieron,  porque el verano se fue y ella también, creo que a Cáceres.
Yo volví a mi vida de siempre. A mi instituto, a mi BUP, con los mismos docentes, casi con los mismos textos e idéntica pedagogía. Sólo en la pared, la foto del Rey tapaba la mancha del Caudillo, mientras a su lado permanecía el mismo crucifijo. A punto de terminar esa etapa, me preparaba para ir a la universidad murciana. Algunos compañeros, descartados por su aparente desinterés por el estudio, se preparaban para ir a las escuelas de maestría industrial,  lo de los aprendices ya estaba en desuso. Se adivinaba un prometedor futuro por llegar.

lunes, 23 de julio de 2012

LOVE´S AGES


El 69
víctor meseguer
PUBLICADO EN EL DIARIO LA VERDAD EL 23 DE JULIO DE 2012

En algún lugar leí que amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camiseta y él va y la usa todos los días. Fue aquel verano denso y húmedo cuando descubrí el amor y los picores de la piel. 
Aún la recuerdo con su vestido ajustadito hasta la cintura y la falda corta y ancha, rematada con dos pliegues; fondo amarillo salpicado de flores diminutas en azul y verde intensos; el cuello camisero y cerrado al centro, con una fila de botones azules que se confundían con el estampado; llevaba zapatillitas de suela de esparto, cubiertas con una tela de un azul fuerte… ¡Cómo olvidarlo! Esa era su indumentaria para saltar todos los días al escenario de nuestras vidas; maravillosa rutina que se ceñía a correr, saltar o bañarnos en la acequia… 
Qué quieren que les diga, me enamoré como nunca. Creo que ella también. Aquella tarde, durante la siesta, nos escondimos bajo las sayas de la mesa camilla que mi madre guardaba en la sala de atrás para cuando llegara el invierno. Sentados en el  hueco del brasero, acordamos fugarnos cuando cayera la noche. Sus inocentes ojos rebosaban alegría y curiosidad. Yo no paraba de  hacerla reír para acortar las horas…
Las linternas nos descubrieron. Así que la escapada había terminado y mis ganas de vivir también. Creo que sólo los besos de mi madre, mientras me acurrucaba entre sus brazos, consiguieron mitigar tanto dolor. Pasado el tiempo, he llegado a imaginar a mi madre divirtiéndose al recordar la situación y preguntándose ¿Dónde pensaría ir este infeliz?
Nuestro pueblo era como el país que ahora dicen que viene: las tiendas, como las de los chinos, no cerraban nunca; había un maestro y una maestra para todos los niños de todas las edades; médico no teníamos pero sí practicante. No obstante, para no molestar a Don Antonio, era mi padre el que me ponía las inyecciones para que me volvieran las ganas de comer. Fue duro, pero al final recuperé la ilusión. Nadie te puede robar la niñez. 

jueves, 19 de julio de 2012

DOTRAFORMA: ANÁLISIS Y DIVULGACIÓN.


Tutti Frutti
víctor meseguer
Cátedra de RSC de la UMU

PUBLICADO EN DIARIO LA VERDAD 19-07-2012


No hay Derecho. En la devota España de Frascuelo y de María, la charanga va bien. Sin pandereta ni nada, charanga en crudo, a capella.
La carencia de sentido común se ha unido al despropósito, transformando, lo que para muchas personas es vital, en letra de murga gaditana, y lo banal, en trascendente.
La trivialización y el esperpento convertido en norma generan una pasta maleable, en la que no interfieren ni ideología ni valores. Es el río revuelto, cuanto más contaminado mejor, en el que pescan los dueños de la caña.
Cuando Rajoy evidenció que el fútbol era asunto de interés nacional, por encima de la intervención del país, era consciente de su contribución a la eclosión de lo huero. Pero la verdad anuló el gol que nos quiso meter a todos los españoles en propia meta.
En el magma de lo banal, España ganó la Eurocopa, pero el futuro lo ganará Alemania. Una cosa es el fútbol y otra gobernar todos los días. Aunque, como afirma un buen amigo futbolero,  “lo que le hubiera gustado de verdad, es que no hubiera ningún banquero ni político ni empresario ni sindicalista… en fuera de juego, ni posicional ni nada, porque el morbo está en ver al anticristo llorando por su cartera”. Es decir, en lo baladí, taza y media.
Para más inri, estos “mercados” que nos gobiernan, lo que banalizan hasta “bananizarlo” es lo que sí importa: la legitimidad democrática de quienes toman las decisiones, y las dos tazas y media pretenden que sea de sopicaldo de cerdo (PIGS).
La estrategia consiste en reducir a nivel de “Sálvame de Luxe”, lo que es un grave problema para la salud democrática; o convertir en una serenata bajo el balcón de la Merkel, lo que debiera ser firmeza ante un grave problema, que pinta de ciento amarillo en vez de un singular rojo.
De paso, se evita así cualquier análisis crítico sobre las contradicciones, pues éstas necesitan de memoria para evidenciarlas y valores para juzgarlas. Ni una ni otros tienen cabida en el tiempo de lo útil.
De no ser así, hubiera servido para desternillamiento impopular la foto de familia de los presidentes de gobierno de la UE, sujetándose la mandíbula porque el Sr. Rajoy, poco afortunadamente, había comentado no sé qué historia sobre “como España presiona y acojona a sus socios de la Unión Europea”,  y parece ser que la cosa no iba de fútbol, sino de un gobierno que saca pecho de sus errores, que son los nuestros como país.  Y rectificaciones que no evidencian la sabiduría de nadie, sino la estupidez fundamentalista que las originó.
Contradicciones maquilladas de lenguaje políticamente correcto, para que nadie distinga lo que de verdad importa a los seres humanos. Por ejemplo, ha hecho falta que algunos “bankeros” robaran dinero a mansalva, para que nos diéramos cuenta que teníamos que quitarle una paga extra a los funcionarios para dársela a Alí-Baba.  La medida por generalista es solidaria. Me explico, es solidaria con los que nos metieron en la crisis; con los gobiernos que sobredimensionaron las plantillas de las administraciones y, en su caso, con los gandules (los que menos hacen son los que más se quejan). ¿Y los perdedores? Pues aquellos empleados públicos que todos los días hacen su trabajo bien o mejor. Puestos a poner las cosas en su sitio, a mí me gusta más la justicia que la solidaridad. Por ejemplo, una reforma de la función pública que retribuya de manera desigual, esfuerzos desiguales.
Y ya metidos en el esperpento que genera la ausencia de valores, ahí tenemos la fina sensibilidad de la señora doña Andrea Fabra aplaudiendo a rabiar a su Mariano, justo cuando  anunciaba el recorte de las prestaciones por desempleo. El problema no está, como piensan algunos, en el olor del sobaquillo que dejó  al agitar los brazos como una posesa, ni siquiera en la “solidez” humana evidenciada, sino lo que me temo que fue argumento justificador, especialmente, el dedicado a los parados: “¡Qué se jodan!” (Aclaración. Capítulo 2 de Barrio Sésamo: si te refieres a los que tienes delante, se dice “que os jodan”; si te refieres a los que no están, se dice “que se jodan”. Esta señora se perdió varios capítulos).
“Fuerte con los débiles, débil con los fuertes”; y si no, sólo hay que leerse las perlas del auto sobre Bankia del juez Fernando Andreu, donde se imputa a una serie de señores, la mayoría políticos del PP, pero también del PSOE, sindicalistas,…. Tranqui Andrea, quizás, como me dice un colega de los juzgados, por allí la prioridad es limpiar las calles de parados, indignados, desahuciados y curas rebeldes. Además, estos señores (como tu papi) dispondrán de ejércitos de abogados, con amplios conocimientos económicos frente a jueces desarmados, no especializados en la materia o muy respetuosos con el “establishment”. Perro no come carne de perro, la más fina de las corrupciones.
Pero que nadie se crea indemne en la locura que engendra la mutación de lo trascendente y lo vacuo. Cuando me imagino algunas de las caras que podrían sellar nuestras monedas como  presidente de la república, uno mismo aplaude al Rey siendo republicano confeso.



lunes, 16 de julio de 2012

LOVES´S AGES


víctor meseguer
http://www.facebook.com/dotraforma


Diario "La Verdad"  16-07-2012

…a los 49

Miradas que se buscan y evidencian el deseo. Juegos previos al sexo, un preludio a fuego lento, lento... Las risas que festejan esas pequeñas torpezas de quienes somos incapaces de pensar en dos cosas a la vez… Ese olor que reconoces. Piel contra piel, domando los impulsos y haciendo crecer la pasión. Las yemas de los dedos que dibujan el mapa de su cuerpo, acariciándolo suavemente en círculos…
Beso los ojos que me miran y por los que miro el mundo mientras le susurro  al oído lo mejor de mí mismo.  Los labios y los sabores. Y lo otro, y lo de más allá, con la piel empapada,  sudorosos.
Una fusión de miradas, olores, sonidos, gusto y tacto. Y  se desata la velocidad y una tormenta eléctrica, siento la corriente y me gusta… ¡Quisiera detener el tiempo! Boca que busca boca, enmudeciendo los ruidos… Quisiera volver a empezar, ¡Inconsciente! las facultades físicas son las que son.
Y sigo porque no me desentiendo, lo que ahora toca es ternura, recogerla con besos imperceptibles cargados de agradecimiento y amistad. Pienso en lo afortunado que soy por seguir caminando cogido de una mano amiga.
Y todo en una eternidad, por mucho que te diga ella que ha sido un instante… Me he sentido joven sin necesidad de hacer el imbécil, aunque en ese juego es ahora ella la que se burla de mí. Sin embargo, sólo ella me cuida. Como siempre.  
Todo esto es sólo parte de un guión libre, de una liturgia sutil condicionada por el mutuo aprendizaje que filtra nuestras experiencias y sueños inconfesables. Fruto imperfecto de un caminar pausado, sin prisas, certero, porque donde tienes que llegar es a ti mismo, escribiendo todos los días en sus ojos risas, besos y, sobre todo,  hechos...
Es nuestro Edén real y posible. Fuera, el mundo, la tormenta, la crisis, los problemas y la injusticia arrecian. Mientras, liberados por nuestro encierro, tejemos nuestro propio proyecto, nuestra existencia. La vida entera cabe en un solo amor. Un amor infinito. Del que no se espera nada. Sólo compartirlo. 




jueves, 5 de julio de 2012

PROYECTO ESPEJO PECH


Quizás (sólo quizás)
no es tan difícil
Víctor Meseguer. Cátedra de RSC de la UMU
Publicado en LA VERDAD el 05-07-2012
http://www.facebook.com/dotraforma

Lo que es, lo que sabe y lo que sabe hacer el ser humano se determina y crece en el entorno que le rodea. (Anónimo. Aunque  lo podría haber dicho Vicente del Bosque) 

Menos consejos y más conejos. Si todos los analistas, opinólogos, consejeros áulicos y demás fauna de nuestra economía productiva, pusieran una empresa, acabaríamos con el paro en tres años. Pero yo confío más en los empresarios de verdad.  La semana pasada, mi amigo Tomás y yo tuvimos la oportunidad de compartir una jornada de trabajo con varios de ellos,  miembros de la  Asociación de Empresarios y Comerciantes de la Vega Media (ASEMOL). El motivo, iniciar el proceso de desarrollo operativo del Plan Estratégico de Capital Humano de Molina de Segura que, desde nuestro punto de vista, representa no sólo una búsqueda de mejores respuestas, sino, fundamentalmente, una nueva manera de hacer las preguntas pertinentes y una nueva mirada sobre el papel esencial de los ciudadanos y sus iniciativas sociales y económicas en la construcción de una Región viable, cargada de futuro. 
Nos conmovió lo que nos contaron. Llevan varios años intentando acercar dos mundos aparentemente condenados a ignorarse: de un lado, el mundo de la empresa y el trabajo y, del otro, el mundo de la formación profesional. Sus aspiraciones son sencillas, mayor cualificación de los técnicos y profesionales, polivalencia y multifuncionalidad en la definición de los perfiles profesionales y orientación de la inversiones en formación profesional hacia la economía real.
No parece mucho pedir, y sin embargo, su decepción es notable.  La gestión del sistema general de formación profesional en nuestra Comunidad Autónoma, como en el resto, se ha convertido en un laberinto de intereses que recuerda al eslogan del Fino La Ina: un mundo fino, seco, distante y aparte. A la vista de cómo está el patio, cabría cierto paralelismo con lo acaecido en el mundo financiero, que en vez de dedicarse a la que era su función natural, la gestión prudente y adecuada del ahorro ajeno y la provisión de crédito a las empresas y familias, se han dedicado a negocios propios, relacionados con la especulación y el dinero fácil. Una buena alegoría del pecado de avaricia o, dicho de otra manera, el interés particular otra vez por encima del interés general.
Tomás, que por cierto, estaba de buen humor, cosa últimamente rara en él (tampoco es que la realidad cotidiana haga mucho por mejorarte el sentido del humor), insistía, una y otra vez, en que los jóvenes necesitan ejemplos del mundo adulto que inspiren en ellos deseos de saber y de hacer; ejemplos que les orienten en la difícil tarea que tienen por delante jóvenes y adolescentes, para definir un proyecto sugestivo de vida y trabajo.
Hablamos de la necesidad de recuperar las viejas tradiciones industriales de transferencia generacional del conocimiento, de trabajador a trabajador. De la necesidad de comprometer a las empresas y profesionales en la orientación, motivación, formación e integración laboral de los jóvenes. Una sociedad de jóvenes sin futuro, es una sociedad sin futuro, concluimos.
También hablamos del espíritu emprendedor y de la estructura de nuestra sociedad, tan desafecta al riesgo (especialmente, entre aquellos que tendrían más capacidad para controlar ese riesgo). De la imposibilidad  esencial de construir una sociedad moderna sin iniciativa emprendedora. De la actitud de paciente espera en la que hemos educado a nuestros jóvenes. Del siglo XXI como un tiempo de empleo autogenerado y de aprendizaje permanente.
La globalización y la sociedad del conocimiento no sólo son palabras. Significa que un joven inteligente, bien formado, con conocimiento de idiomas, en New Jersey, puede hacer competencia a nuestros talleres y empresas industriales sin pisar nuestro suelo, sin ocupar nuestros modernos polígonos industriales, sin pagar nuestros impuestos.
Al final, también hablamos de nuestros servicios públicos, de los funcionarios que los gestionan y los políticos que, aparentemente, los dirigen. De su importancia como factor esencial para la  modernización de nuestra sociedad y nuestra economía. De lo mucho que nos jugamos en el objetivo ineludible de mejorar nuestras administraciones públicas, de definir con claridad su papel y sus funciones, de hacer excelentes sus prestaciones y servicios y, sobre todo, de demandar una visión política de participación y transparencia para que nada de esto se pueda hacer de espaldas a la sociedad, siguiendo el viejo principio del despotismo ilustrado: todo para el pueblo pero sin el pueblo. 
En este contexto, las Administraciones públicas deben desempeñar un papel central: conseguir pasar  de una administración que no agrega valor, a otra donde se organice y estimule la conformación de una inteligencia regional transformadora. Porque, como alguien dice, no todo es cuestión de dinero.
Creo que viene un tiempo nuevo de aprendizaje permanente, iniciativa y trabajo ilusionado para reconstruir y dar sentido de futuro a nuestras formas de vida y trabajo. O como dijo Diego, un empresario con empresa y presidente de ASEMOL: “Hay que cortar huevos y enseñar a capar”.
Tampoco faltaron a la cita algunas dudas: ¿Qué pueden y deben hacer los ayuntamientos? ¿Tienen un espacio demasiado estrecho para actuar? Puede ser. Quizás, el cambio de modelo, en esta y otras materias, precise de un  plan de aplicación regional a través de un modelo de gestión en red con los municipios y la puesta en marcha de alianzas público-privadas. Sólo quizás.

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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