jueves, 6 de diciembre de 2012

EPILOGO



PORTMAN
Versos y mitos

PUBLICADO EN EL DIARIO “LA VERDAD” EL 06-12-2012

LOS VERSOS. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor…
La Sierra Minera tiene sus tres heridas. Su piel -y también su alma- aún lucen las cicatrices que le dejaron. Primero la mina, después la contaminación depredadora y por fin el olvido.
El problema es que algunas heridas, a pesar de los años, no acaban de cerrar y siguen supurando. El verdadero alcance del daño ambiental causado no podrá determinarse hasta que la regeneración de la bahía sea completa. La draga de los estériles removerá los fondos y los metales pesados allí depositados. ¿Qué influencia tendrán las operaciones de regeneración sobre el medio ambiente? Nadie lo sabe. 
Cada uno decide qué hacer con sus cicatrices. Unos buscan un buen cirujano estético y otros las lucen con orgullo, como un trofeo. Te las enseñan y te explican al servicio de qué noble causa las sufrieron. En Portmán faltó nobleza y de casi todo.  En cualquier caso, la víctima debería ser quien decidiera qué hacer. No es el caso, aquí  nadie le ha preguntado a los que han padecido este desastre ecológico. La población afectada no ha sido consultada jamás. Ni siquiera después de que el Convenio Europeo del Paisaje de 2000 –del que España es parte- estableciera que es precisamente la población la que tiene que decidir cómo es el paisaje que quiere. Otra norma internacional que se transforma en papel mojado. 
No hace falta recordar los intereses económicos que hay en la zona. Baste, para hacernos una idea, que estamos hablando del solar contiguo al de la urbanización de la Manga Club; la más exclusiva de la Región.
Con todo, la zona no logra liberarse de la maldición y hace poco tiempo, cuando estaban a punto de comenzar los trabajos para la regeneración, una vez más, un turbio asunto relativo a la adjudicación del contrato para la ejecución de las obras las ha vuelto a posponer sin fecha.
El paisaje de la Sierra Minera ha sido desfigurado. Ahora hay que decidir qué hacer con él. Están abiertas todas las posibilidades y muchas son las opiniones: todas, menos las de los que de verdad tienen que hacerlo.
LOS MITOS.  Tántalo mató a su hijo para ofrecer un banquete a los dioses.  Su castigo consistió en permanecer en un lago de agua dulce y bajo un árbol rebosante de frutas que nunca llegó a probar. Padeció hambre y sed permanentemente…
¿Pero quién mató a la bahía de Portmán? El régimen desfilaba (a paso de oca) al son de un tambor golpeado por la mano invisible que siempre mece la cuna. Una empresa del Norte (Francia) corría con los gastos y, también, con los beneficios del festín en un pueblo del Sur. La llegada de la democracia cambió la escenografía, pero no el fondo: los trabajadores de la mina alimentaron a la empresa con lo que quedaba de la madre sierra. Los políticos y sindicalistas de la joven democracia se sumaron a las viandas. Para ser francos, como si con uno no hubiéramos tenido bastante, su papel en esta historia deja mucho que desear.
Los ciudadanos de la Unión Europea pagaremos la limpieza de las sobras y los vómitos. Les obliga la  “deuda ecológica”, así como la “responsabilidad común pero diferenciada” del Norte frente al Sur.
La justicia clama por la cofinanciación de la reparación del desastre por quienes lo causaron y por quienes más plusvalías obtendrían del reciclaje: los propietarios de las fincas, compradas a un precio ínfimo o inmatriculadas de aquella manera. Una cuestión de responsabilidad social, pero cuya materialización no se puede dejar al albur de los designios.  Portmán no se merece un final impropio de las mejores películas de "Far West". Aunque para sobrevivir en la Sierra Minera hace falta ser como John Wayne: tener la cabeza fría y la poesía -que es un arma cargada de futuro- siempre a mano.
A estas conclusiones (y muchas otras que no caben aquí) hemos llegado, tras un año de investigación y por gentileza de la Fundación Biodiversidad. Conclusiones que no habrían sido posibles sin el trabajo apasionado de dos abogadas que me han ayudado a escarbar y entender la verdad subyacente en los papeles de los repertorios judiciales y otros archivos: Marisol Robles Espinosa y Teresa Balsalobre Oliva.

Víctor Meseguer Sánchez. Investigador del proyecto: Compromiso por la protección del paisaje, la cohesión social y el desarrollo sostenible en la Sierra Minera de Cartagena. Fundación Biodiversidad | Universidad de Murcia.

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