jueves, 2 de agosto de 2012

DOTRAFORMA


ABORTO: ÉTICA, LEGALIDAD & CHURRAS Y MERINAS
Víctor Meseguer
Cátedra de RSC de la UMU
Publicado en el Diario La Verdad el 2-7-2012

INTRODUCCIÓN: La Iglesia pide que el aborto se tipifique como delito (El Correo de Andalucía. 11/12/2009). Ruiz Gallardón ha señalado que "En aquellos supuestos en los que el legislador entiende que no hay reproche penal, la mujer podrá interrumpir su embarazo" (La Verdad. 31.01.12). El PSOE interpreta las palabras del Ministro de Justicia como, “una amenaza de penalización total” (El Correo. 24.07.2012).
NUDO: Soraya Sáenz de Santamaría afirma que Rajoy "cumple sus compromisos" y votará a favor de que las mujeres que aborten sean objeto de “reproche penal”.
La señora vicepresidenta obra “coherentemente” en contra de sus principios morales. Es decir, pone, por encima de lo que considera un derecho de la mujer, lo que para ella debe tener mayor importancia: la palabra de Mariano o, simplemente, ocupar el sillón del Consejo de Ministros. Como modelo feminista no tiene precio, pero no seré yo quien juzgue su ética.
Bastante tiene la mujer con el arzobispo de Valladolid, que cuestionó la "situación matrimonial" de la vicepresidenta al ser elegida para pronunciar el pregón de Semana Santa. Dicen que las castas monjitas del lugar aducían que era un mal ejemplo para las alumnas, una madre, a los ojos de Dios, soltera. Las pobres no entienden nada, dado que se pasan el día rezando novenas en contra del aborto, del preservativo y no sé si por un príncipe que se casó con una mujer divorciada. Todo un paradigma de la coherencia, pero no seré yo quien juzgue su ética.
Desde una perspectiva humanista resulta difícil juzgar a los demás. Nos confundiríamos con los miembros de ese lobby católico que pretende secuestrar a un país en teoría laico. Carecemos de esa inspiración divina que permite a la derecha apostólica y romana dictaminar quiénes son hijos de la luz y quiénes de las tinieblas, ni ganas que tenemos. Está muy bien, por tanto, que sean ellos los encargados de mandar a cielos o infiernos a quienes han muerto, pero que pretendan también dictaminar si los vivos deben ser “reprochados penalmente o no”, me parece una pasada.
Ese es el gran problema de la Iglesia, que no siendo su reino de este mundo, es en éste en el que, realmente, se le ve empeño de sopar.
Se lo voy a dejar a huevo: Yo no creo que haya un Dios o Espíritu Santo, venido a menos en forma de pichón,  que, al tercer mes o al tercer día de gestación, determine que el feto es ya todo un ser humano. Desde el momento de la concepción se tiene una información genética que le distingue como individuo. Por tanto, desde ese momento se le puede definir como ser humano. El aborto, para mí, no se identifica con eufemismos ‘light’ al estilo de “interrupción libre del embarazo”. Es, simple y llanamente, acabar con una vida. Una vida a la que tiene tanto derecho un ser malformado, como un hijo concebido por una violación o el libremente buscado por una pareja.
DESENLACE: Aun así, yo soy partidario de que no se reproche penalmente a ninguna mujer por haber abortado y, menos aún, si ese “reproche penal” consiste en meterlas en la cárcel. Me resulta imposible juzgar su comportamiento ético. Creo que nadie puede juzgar en ese sentido a nadie. Las cárceles (que gestionan los “reproches penales” en sus distintas modalidades) están llenas de los de siempre: los nada. Supongo que quien cree en un Dios justo, no puede admitir que la maldad se cebe también en las capas sociales más desfavorecidas. Las leyes con las que nos regimos no tienen por qué recoger juicios éticos sobre las personas. Constituyen, simple y llanamente, un instrumento del que nos dotamos para nuestra convivencia. ¿Se puede juzgar “éticamente” a un caníbal? ¿Y a un objetor de conciencia? ¿Recuerdan a actuales miembros del PP votando en contra del divorcio porque atentaba contra las “leyes naturales”?.
Defendiendo la vida, en cualquiera de sus etapas, no considero que sea bueno para nuestra sociedad el que las mujeres, que han sufrido el drama de tener que abortar, sufran un castigo añadido propio de la penalización de la interrupción del embarazo, empujándolas nuevamente a la clandestinidad mientras el PP recupera la España nacional- católica de los viajes a Londres para abortar.
Así, simplemente, sin enjuiciar, sin aprobar o condenar su comportamiento ético. Cuando muera, que la Iglesia la condene al infierno. A mí, por este artículo, me pueden mandar al mismo sitio, aunque creo que lo que consideran más eficaz, en lo que realmente creen, sería poder meterme en la cárcel, como hacían hasta hace no mucho tiempo. Por socavar los cimientos de sus inmutables valores éticos... supongo.
PD. "Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella" D. Javier Martínez. Arzobispo de Granada (El Correo de Andalucía, 22/12/2009). Todo un ejemplo de servidor de Jesús de Nazaret. Sin embargo, no seré yo quien juzgue su ética. Amén.

1 comentario:

  1. Muy bueno Víctor. Ten en cuenta que defienden sus "ideales". El aborto es mucho más pecaminoso que quedarse con los donativos para los pobres, o la comida de los indigentes para negociar con ello.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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