jueves, 26 de abril de 2012

AUTODENUNCIAS


AUTODENUNCIAS
DIARIO LA VERDAD, 26 DE ABRIL DE 2012 

 “La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones…”. (Albert Einstein)

La otra cara oculta... ¿Qué es peor, una mentira, o una verdad callada? Creo que los recortes en las Cuentas regionales no conseguirán solucionar el problema. Las cifras no acaban de cuadrar y algo habrá que hacer. Yo estaría dispuesto a ceder el 30 % de mi salario, pero leyendo las autodenuncias formuladas por Juan Bernal –una persona muy solvente, pero incapaz de hablar por hablar- antes tendría que preguntar, para qué va a ser utilizado mi dinero.
Primera autodenuncia.- El vicepresidente sacó de los cajones facturas pendientes de pagar por valor de mil millones de euros. Es decir, la mitad de las facturas sin pagar que tiene Andalucía, con una población seis veces mayor. Este dato evidencia que los gastos corrientes del Gobierno regional los han pagado miles de ciudadanos, como ese panadero (y su hijo, que le ayuda en los trabajos de la panadería sin cobrar desde hace un año) al que la Comunidad le debe cien mil euros del pan. ¿Dónde andará la autora del invento?
Segunda autodenuncia.- Bernal afirmó que desde el año 2002, la Comunidad, sin incrementar sus competencias,  ha acrecentado en 22.000 funcionarios la plantilla. Supongo, que lo lógico en estos casos habría sido mejorar la eficiencia de los servicios, mediante el incremento de la productividad. También me figuro, que los funcionarios VIP se hacen más importantes cuantos más funcionarios tienen por debajo, lo que lleva a una espiral sucesiva de demandas de más personal para un trabajo menor. Todo ello, sin contar con los compromisos, me explico: en las oposiciones a funcionario, además del turno libre (memoria y capacidad), está el restringido para los que ya están dentro y quieren ascender, aunque como ambos no eran suficientes, se inventó el de compensación, para facilitar la entrada de los que antes habían sido contratados como interinos, que previamente fueron seleccionados mediante un sistema que “según-el-caso”… puede ser más arbitrario que subjetivo (¿Dónde pijo están los responsables de todo esto?).
Tercera autodenuncia.- El mismo vicepresidente nos alertó sobre los que nunca pagan a la sombra de la economía ilegal y el fraude fiscal; también de los que cobran amparados en el engaño del absentismo…y de los que se engañan a sí mismos, tras la ficción del presentismo laboral: cuando el empleado está presente en su puesto de trabajo, pero ausente en sus funciones. ¿Ha habido gobierno o no?
En fin, queridos lectores, que la crisis está resultando muy eficiente para cambiar las palabras, que es más fácil que cambiar los pensamientos, y mucho más cómodo que transformar la realidad.
Pongamos un ejemplo. Desde nuestras universidades públicas se nos dice que la cosa de los recortes les viene fatal; quizás, como dice Bernal, el dinero no lo es todo.  El vicepresidente nos dijo, aunque entre líneas, que estos tiempos modernos exigen que accedamos a la otra cara oculta y difícilmente visible de la realidad. Ésta puede quedar al descubierto de una forma mágica y sorprendente, si le quitamos la máscara que la esconde. ¿Otra autodenuncia?
Vayamos al ejemplo para entenderlo mejor: ¿El problema de la calidad de la enseñanza universitaria reside en que un profesor titular dé diez horas de clase a la semana, en vez de las ocho actuales? ¿Diez horas de clase a la semana inhabilitan para investigar, montar empresas de base tecnológica u otros asuntos? Por cierto, ¿Hay quién evalúe la investigación? ¿Y la docencia? ¿Y los otros asuntos? ¿El problema es que se aumente la ratio de alumnos/profesor? ¿Alguien se ha molestado en calcular la media de asistencia a clase de los alumnos matriculados?...
¿Qué cuáles son mis alternativas? Primero, ampliar las funciones de las universidades convirtiéndolas en centros de referencia de enseñanza post-secundaria: de grado y también de formación profesional. Después, digámosle a los chicos, a todos, que el coste medio de un alumno es de 8.000 €/año y que la matrícula no deja de ser una forma de copago ¿Qué, qué? Chaval, que no repito y si tú repites, pues eso, pagas.
Os toca estudiar y mucho, y si tenéis problemas para pagar los estudios, no os preocupéis, para eso estamos los demás, para financiar un sistema de becas que os permita, a los que trabajéis vuestra  capacidad, encontrar aplicaciones a vuestra natural curiosidad. ¿Y si fuera verdad que hacen falta más profesores? Entonces, echaremos mano de esos funcionarios que han perdido su trabajo pero no su plaza (que, por cierto, no es de ellos sino de quienes la pagan). De la misma manera, se lo pediremos a los mejores profesionales de las empresas para que nos cuenten aquello que saben hacer muy bien, que es de lo que se trataba con la figura del profesor asociado y no de mano de obra barata al servicio de los Ti-tu-la-res. ¿Dumping con los becarios y ayudantes? …
En la foto de la reunión del vicepresidente con los responsables de las consejerías (para tratar el temita del recorte) se les veía risueños. Resulta patético y si se empeñan, te colocan en la tesitura de soltarles la verdad en toda la jeta: que los demás no somos tontos y que, por favor, al menos disimulen con la que está cayendo. Ellos se ríen y su risa da vergüenza ajena, pero… ¿Quién ha gestionado todo esto en el Gobierno regional estos años? Bernal no ha sido, porque no estaba. ¿Aquí el único que pide disculpas es el Rey? ¿Pensamos hacer algo? ¿Pensamos?

Víctor Meseguer.
Investigador de la Cátedra de Responsabilidad Social. UMU.

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