viernes, 17 de febrero de 2012

(48,7)


…y ginebra aromatizada con (Ñ)ora
La Verdad, 16  de Febrero de 2012
VICTOR MESEGUER 

 ¿Por qué España tiene la tasa de paro juvenil más alta de la UE con más de un 48,7%? 

Antonio -un chaval de veintitantos, con infinita sonrisa y mucha educación- hacía caer la tónica sobre el vaso. El líquido se deslizaba suavemente, a modo de tobogán, por una cucharilla trenzada para evitar que con el impacto se rompiera y perdiera todo el gas. ¿Sabes qué? Falta una buena ginebra murciana a la que especien con ñora”.
Sí, quizás, una forma creativa de cambiar nuestro modelo productivo consista en no cambiarlo sino, simplemente, hacer mejor y más barato aquello que sabemos y podemos hacer. Por ejemplo, somos la segunda potencia turística mundial (por ingresos) y, acaso, ahora, lo más importante no sea ascender sino profundizar.
Un dato: diez millones de visitantes optan por hacer algo más que turismo en nuestro país: turismo gastronómico, enoturismo,…y un buen gin tonic para que se sientan como en casa. El desembolso medio diario de un turista gastronómico creció un 7%, en contraposición con la subida del 1% del turista general ¿Interesante, verdad?
Sí, la cosa apunta maneras. Tenemos una gran riqueza de productos naturales y nos sobra imaginación para transformarlos en una cocina fresca, abundante, colorida, llena de sabores y texturas.  Olla gitana, brócoli marinado, bajocas con nitrógeno líquido, cazuela de almadraba... Pero además de llamar a los turistas para que se lo coman aquí, deberíamos intentar empaquetarlos para venderlas en Rusia, Alemania o Francia. Así, de paso, hacemos industria para emplear a alguien sin formación (que hay alguno que otro).
El problema es que antes tenemos que arreglar algunos asuntillos. Por ejemplo, los turistas son muy desordenados para viajar, se mueven cuando a ellos les interesa y así no hay quien se organice. Siempre faltan camareros para las horas punta como resultante de un simple análisis coste-beneficio. La derivada es evidente: subida de precios o pérdida de calidad o privación de oportunidad de negocio.
Por todo esto, me ha causado cierta perplejidad las razones alegadas para no introducir en la reforma laboral del pasado viernes, la fórmula de los mini empleos (nini  jobs), que tan buen resultado ha dado en Alemania. Para que se haga una idea, lo de los mini jobs es algo muy parecido a lo que hacen muchos jóvenes que se ganan unos euros poniendo copas los fines de semana, pero, en el caso alemán, cotizando a la Seguridad Social para que sepan de que va eso de cotizar a la Seguridad Social, ya que antes o después se van a acabar enterando y se va a liar. La Sra. ministra no lo  ve.  Por eso estos trabajos sólo existen en la economía sumergida,  porque como está sumergida tampoco se quiere ver.
Sin entrar en la lógica absurda, que lleva a algunos a pensar que cualquier empleo es mejor que ningún empleo, ¿No convendría una serena reflexión sobre nuevos caminos de acceso al mercado de trabajo y nuevas ideas para la contratación de colectivos que no encuentran empleos, porque no hay empleos para ellos que puedan encontrar?
Y claro, todo esto se me ocurrió en voz alta y me gané la amonestación de mi vecino de barra,  un profesor que parecía muy puesto en la materia y en Aldous Huxley. Me recordó que los mini empleos (mini jobs) son... pues eso,  para que los empresarios aumenten sus ganancias a costa de la pérdida de derechos laborales ¡Ah! ¿Sí?  ¿Qué derechos? La mayoría de estos chicos  nunca han trabajado o están en la economía sumergida. A ver, y digo yo, por qué todos los que dais consejos a los demás de cómo gestionar las empresas para hacer un mundo feliz, no ponéis en marcha una empresa (al menos uno de cada dos) y sentís lo que significa la responsabilidad de tener que pagar la nómina a final de mes y, de paso, acabamos entre todos con el desempleo. Esta última propuesta tendría, además, un segundo efecto positivo ya que al haber sobredemanda de empleo, las empresas tendrían que competir por incorporar a los mejores y, consiguientemente, mejorarían las condiciones de compensación y desempeño de los trabajadores. Vamos, no me joda.
¿Y si las facultades y escuelas técnicas de las universidades españolas crearais centros de trabajo o mini polígonos industriales, de carácter público/privado, a través de microempresas que pusierais en marcha los docentes? De esta forma, los licenciados desarrollarían competencias profesionales en la práctica y, además, tendrían un empleo de inserción que apuntaría al aprovechamiento de todas sus posibilidades profesionales.
Desenlace: La  reciente reforma del trabajo sólo va a servir para darle más alas al mercado, pero sin aterrizar en las necesidades reales de nuestro país: quebrar el verticalismo empresarial y laboral; situar el foco de la negociación colectiva en las empresas y su realidad económica, organizativa y productiva; rescatar la formación y reciclaje profesional de componendas economicistas; penalizar la economía irregular mediante el castigo a los delincuentes y la amnistía para quienes se acojan voluntariamente a programas “viables” de reeducación y reinserción; perseguir el fraude y el abuso en el disfrute de las prestaciones de nuestro sistema de protección social.. Y todo esto no sólo compete al gobierno, es un compromiso por el futuro que nos convoca a todos, especialmente, Antonio, a aquellos que como tú (trabajadores o emprendedores) tenéis todo por ganar. El resto ya hemos empezado a perder.

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