…y ginebra
aromatizada con (Ñ)ora
La Verdad, 16 de Febrero de 2012
VICTOR MESEGUER
¿Por qué España
tiene la tasa de paro juvenil más alta de la UE con más de un 48,7%?
Antonio -un chaval de veintitantos, con infinita sonrisa
y mucha educación- hacía caer la tónica sobre el vaso. El líquido se deslizaba
suavemente, a modo de tobogán, por una cucharilla trenzada para evitar que con
el impacto se rompiera y perdiera todo el gas. ¿Sabes qué? “Falta una buena ginebra murciana a la que especien con ñora”.
Sí, quizás, una forma creativa de cambiar nuestro modelo
productivo consista en no cambiarlo sino, simplemente, hacer mejor y más barato
aquello que sabemos y podemos hacer. Por ejemplo, somos la segunda potencia
turística mundial (por ingresos) y, acaso, ahora, lo más importante no sea
ascender sino profundizar.
Un dato: diez millones de visitantes optan por hacer algo
más que turismo en nuestro país: turismo gastronómico, enoturismo,…y un buen gin tonic para que se sientan como en
casa. El desembolso medio diario de un turista gastronómico creció un 7%, en
contraposición con la subida del 1% del turista general ¿Interesante, verdad?
Sí, la cosa apunta maneras. Tenemos una gran riqueza de
productos naturales y nos sobra imaginación para transformarlos en una cocina
fresca, abundante, colorida, llena de sabores y texturas. Olla gitana, brócoli marinado, bajocas con
nitrógeno líquido, cazuela de
almadraba... Pero además de llamar a los turistas para que se lo coman
aquí, deberíamos intentar empaquetarlos para venderlas en Rusia, Alemania o
Francia. Así, de paso, hacemos industria para emplear a alguien sin formación
(que hay alguno que otro).
El problema es que antes tenemos que arreglar algunos
asuntillos. Por ejemplo, los turistas son muy desordenados para viajar, se
mueven cuando a ellos les interesa y así no hay quien se organice. Siempre
faltan camareros para las horas punta como resultante de un simple análisis
coste-beneficio. La derivada es evidente: subida de precios o pérdida de
calidad o privación de oportunidad de negocio.
Por todo esto, me ha causado cierta perplejidad las
razones alegadas para no introducir en la reforma laboral del pasado viernes,
la fórmula de los mini empleos (nini
jobs), que tan buen resultado ha dado en Alemania. Para que se haga una
idea, lo de los mini jobs es algo muy parecido a lo que hacen muchos jóvenes
que se ganan unos euros poniendo copas los fines de semana, pero, en el caso
alemán, cotizando a la Seguridad Social para que sepan de que va eso de cotizar
a la Seguridad Social, ya que antes o después se van a acabar enterando y se va
a liar. La Sra. ministra no lo ve. Por eso estos trabajos sólo existen en la
economía sumergida, porque como está
sumergida tampoco se quiere ver.
Sin entrar en la lógica absurda, que lleva a algunos a
pensar que cualquier empleo es mejor que ningún empleo, ¿No convendría una
serena reflexión sobre nuevos caminos de acceso al mercado de trabajo y nuevas
ideas para la contratación de colectivos que no encuentran empleos, porque no
hay empleos para ellos que puedan encontrar?
Y claro, todo esto se me ocurrió en voz alta y me gané la
amonestación de mi vecino de barra, un
profesor que parecía muy puesto en la materia y en Aldous Huxley. Me recordó que los mini empleos (mini
jobs) son... pues eso, para que
los empresarios aumenten sus ganancias a costa de la pérdida de derechos laborales ¡Ah! ¿Sí?
¿Qué derechos? La mayoría de estos chicos nunca han trabajado o están en la economía sumergida.
A ver, y digo yo, por qué todos los que dais consejos a los demás de cómo
gestionar las empresas para hacer un mundo feliz, no ponéis en marcha una
empresa (al menos uno de cada dos) y sentís lo que significa la responsabilidad
de tener que pagar la nómina a final de mes y, de paso, acabamos entre todos
con el desempleo. Esta última propuesta tendría, además, un segundo efecto
positivo ya que al haber sobredemanda de empleo, las empresas tendrían que
competir por incorporar a los mejores y, consiguientemente, mejorarían las
condiciones de compensación y desempeño de los trabajadores. Vamos, no me joda.
¿Y si las facultades y escuelas técnicas de las
universidades españolas crearais centros de trabajo o mini polígonos
industriales, de carácter público/privado, a través de microempresas que
pusierais en marcha los docentes? De esta forma, los licenciados
desarrollarían competencias profesionales en la práctica y, además, tendrían un
empleo de inserción que apuntaría al aprovechamiento de todas sus posibilidades
profesionales.
Desenlace: La
reciente reforma del trabajo sólo va a servir para darle más alas al
mercado, pero sin aterrizar en las necesidades reales de nuestro país: quebrar
el verticalismo empresarial y laboral; situar el foco de la negociación
colectiva en las empresas y su realidad económica, organizativa y productiva;
rescatar la formación y reciclaje profesional de componendas economicistas;
penalizar la economía irregular mediante el castigo a los delincuentes y la
amnistía para quienes se acojan voluntariamente a programas “viables” de
reeducación y reinserción; perseguir el fraude y el abuso en el disfrute de las
prestaciones de nuestro sistema de protección social.. Y todo esto no sólo
compete al gobierno, es un compromiso por el futuro que nos convoca a todos,
especialmente, Antonio, a aquellos que como tú (trabajadores o emprendedores)
tenéis todo por ganar. El resto ya hemos empezado a perder.
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