sábado, 27 de agosto de 2011

Con el verano, sol, calor, playa y... ciudades fantasma.


Ana Obregón
…y la crisis

By Norberto Miras y Víctor Meseguer

Las vacaciones son algo mágico. Constituyen una tregua en ese penetrar (con perdón) a destajo en el tiempo (sin perdón). El año tiene así once meses de duro trabajo y treinta días de vacaciones, en los que nos damos treinta vueltas completas a nosotros mismos.

En ocasiones, esos treinta días no coinciden con los treinta agostos que usualmente se destinan a las vacaciones y, a veces, toca trabajar en la ciudad vacía. Una brisa africana mece a media mañana las copas de los árboles de Alfonso X y Murcia resplandece, literalmente resplandece ante tus ojos, con un amarillo, un amarillo deslumbrador, que quema retinas. Y te pones a pensar en la tranquilidad de la ciudad desierta, del páramo urbano. Y pensar con tanto calor avejenta. A media mañana, miras el termómetro. Cuarenta grados. Cierras los ojos…y piensas en una suave brisa mediterránea…

Sí, el paisaje de la ciudad en agosto es muy duro. Por la mañana, cuando vas al trabajo, ya no puedes disfrutar de esas armoniosas colas de coches alineadas tras cada semáforo, tocando el claxon al alimón y de paso los huevos. Ahora, todo es soledad y quietud… ¡Qué pena! ¿Qué te quieres tomar unas tapitas? Pues nada monada. Encima, no tienes a nadie en la mesa de al lado que -mientras intenta trinchar una oliva que acaba en tu ojo- te ponga al día y te cuente que Ana Obregón ha vuelto a realizar un posado veraniego, con un triquini espectacular y que, además, según dicen, ha afirmado que prefiere “ser musa del verano que la musa de la crisis”.

No, no sean tontos, quédense en la playa y rejuvenezcan. Disfruten de los suyos y de los de los demás: las suegras, los cuñados, los que van con las suegras y los cuñados…y de esos lindos niños jugando a la pelota, aunque de vez en cuando te llenen los ojos de arena. Al fin y al cabo, no hay peor ciego que el que no quiere ver y para cuando ustedes vuelvan, Ana Obregón habrá acabado su reinado y el futuro ya no será lo que era y otro calor recorrerá nuestras venas…

sábado, 20 de agosto de 2011

A TRES MANOS

Premisa introductoria: El verano y las vacaciones provoca en España uno de cada tres divorcios, según afirma el psicólogo de USP Hospital de Marbella (Málaga), Antonio de Dios, responsable de la Unidad de Psicología especializada en terapia de pareja de dicho centro. Según De Dios, después de los meses de vacaciones, llega septiembre "cargado de rupturas sentimentales", ya que "estar mucho tiempo junto a la pareja puede sacar a la luz desavenencias que en otros momentos han pasado inadvertidas".

JENNIFER LÓPEZ
...y las estadísticas

By Sir Norberto Miras, Víctor Meseguer y Cia.



Los divorcios aumentan en verano. Mingote dice que es “porque se convive más y se descubre a las amigas de tu mujer en bikini…”. Y también a que eso de pasar todo el día con la pareja puede sacar a la luz cosas que en otros momentos han pasado inadvertidas, como esa antiestética joroba o esa manía de sorber la sopa directamente del plato. Atención, nota científica de nuestra amiga Malena: “Os falta añadir un dato; es en verano y en navidades cuando más se divorcian, porque eso de tener que comerte las gambas con el cuñado que no soportas, tiene su cosa, y si a eso le añadimos que hay bebidas alcohólicas por medio, el drama está servido...”.

Moraleja: convivir es muy duro, más si te cogen con la del bikini. A partir de ese momento, tu parienta pilla ventaja en las broncas y así no hay quien viva. ¡Menuda arma arrojadiza! Ya sabes, como dice Jenniffer López: “Cuando no te tratan bien, hay que alejarse”. Pese a la contrariedad, la actriz ha declarado: “Estoy decidida a seguir adelante con mi vida” y por lo que cuentan, con otro tipo que la pone más. Pues eso, que cada día que pasa, las tías se parecen más a nosotros.

Segunda nota científica de Malena: “Yo no creo en las relaciones convencionales, porque amar por decreto es un coñazo”. Aunque, según ella, hay excepciones: “…Yo creo en la pareja, pero respetando espacios, y no nos engañemos, en la convivencia eso es muy difícil, se necesita mucha generosidad y carecer de todo egoísmo para sobrellevarlo, pero… ¡Ojo! Hay muchas parejas que han conseguido equilibrar esa balanza y lo llevan muyyy biennn” ¡Ohhhh, qué bonito! ¿Verdad? ¿Y cuál es la regla general, Malena? “Si un matrimonio se lleva bien, es porque uno manda y el otro obedece, que éste y no otro es el secreto para mantener la buena armonía, ¿O no?” Sí.

Poco después de concluir este artículo, el comité de expertos que nos asesoraron fue fusilado por un piquete de la A.S.E. (Asociación de Suegras de España).



jueves, 18 de agosto de 2011

LA ELUCIDACIÓN

© By Víctor Meseguer

“[…] Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene…”


Lo más radical que hizo Martín Lutero fue traducir la Biblia al alemán. La lío parda el buen hombre, cargándose de un plumazo a los mediadores: el clero. Desde entonces, los alemanes –que nunca le pillaron el punto al latín- pueden leer e interpretar la Biblia por si solos.

Unos años más tarde, el periodista Vittorio Messori entrevistaba al Cardenal Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI) y…"Empiezo con una ‘provocación’: Eminencia, hay quien dice que se está dando un proceso de ‘protestantización’ del catolicismo". “…se referirá, sin duda, en términos generales, a un cambio de eclesiología (organización y gobierno de la Iglesia)”, le contestó Don Joseph Aloisius como el que ve llover. Entre medias, fue otro alemán, Max Weber, el encargado de ofrecer una visión comprehensiva de la interdependencia entre religión, economía y política: una argumentación de que el éxito económico es la mejor garantía para alcanzar la gracia divina.

Mientras tanto, nosotros a lo nuestro, a la sopa boba. Seguimos fieles a la "culpa católica". Pero eso sí, sin hacernos dañito, la fijamos en los demás (somos católicos, pero no tontos). Por ejemplo, una inmensa mayoría de la sociedad española tiene el pálpito de que hay que borrar de la faz de la tierra al ZP, porque él y sólo él es el culpable de la crisis. Un cambio de ciclo irreversible, que ni Rubalcaba ni Dios hecho hombre van a poder parar. Pues vale, Rajoy presidente y… ¿Y qué? Aunque el tipo no haya dicho ni “mu”, porque “uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”, todos tenemos la certeza de que tras las próximas elecciones generales, nada nuevo se interpondrá entre los 58.293,81 metros cuadrados de suelo, sobre los que se levanta el Palacio de la Moncloa y el sol que cuelga de la inmensidad del cielo…

Ya; ni entre los españoles y nuestra realidad. A ver, no es cierto que nos hayamos vueltos pobres, sencillamente, nunca fuimos tan ricos. Más allá de quien nos gobierne, si no queremos que el futuro empeore el presente, España precisa de un esfuerzo colectivo. El Estado del Bienestar, tal y como lo conocemos, es inviable en un país donde, por primera vez en muchos años, perdemos población y capacidad de agregar valor económico. No hay otra que incorporar un nuevo sentido de comunidad, que vaya sustituyendo al “papá Estado” por el compromiso voluntario -y no retribuido- de sus ciudadanos. Un concepto hoy reservado, de un lado, a la cultura protestante norteamericana, donde además del dinero, el compromiso comunitario da prestigio social. Y de otro lado, a una parte minoritaria de católicos practicantes, que encuentran en la misericordia un camino más, para dar fe de su fe. Por ejemplo, dedicando su tiempo libre a colaborar en comedores sociales, cuidando de ancianos que viven solos…

Un discurso que muchos esperábamos del otro clero, el del Estado: partidos políticos, lobbies económicos y sociales... Pero no lo han hecho, quizás, pensando que nuestra sociedad, por católica, “castiga al hereje, pero es indulgente con el pecador”. Sí; unos y otros, condicionados por sus intereses corporativos y en un ejercicio de transformismo sin precedentes en nuestra historia contemporánea. Lo cierto es que han sido incapaces de jugársela, ya no por nuestro destino, ni siquiera por sus propias convicciones e ideales. Conservadores y socialdemócratas se han unido bajo el paraguas de la común sensibilidad de un populismo barato, que encubre la falta de ideas y la crisis de las ideologías. Bueno, para ser justo, si alguien no lo ha hecho, aunque sólo haya sido muy al final de su mandato, ciertamente ha sido José Luis Rodríguez Zapatero y, precisamente por eso, se tiene que ir.

¿Asistimos hoy a una ‘protestantización’ de la política? Vayamos por partes. Puede que el futuro ya no sea una mera extensión del presente. Quizás, las viejas ideologías, por ejemplo, la socialdemocracia y el liberalismo tengan que ser reformuladas y adaptadas a una nueva realidad. Es posible que tenga que extenderse al sistema de partidos…también. ¿Y en lo económico? Ahí si que no lo veo. Nos seguirán gobernando los mercados esos que son como el Espíritu Santo (que ni Dios les pone cara). Es más, a estos Señores el cuento de la democracia se la repampinfla y no necesitan de una nueva curia, ya tienen derrotados y vencidos a… ¡Hostia Bendita! Esto se me complica por momentos... A ver, retomemos, la solución pasa por abrir caminos a nuevos sistemas de democracia directa, una vía, les adelanto, nada fácil, porque requiere de ciudadanos formados e informados… ¡La he vuelto a liar! Me da igual, porque una cosa tengo clara, o nos comprometemos responsablemente con el gobierno de la polis o surgirán nuevos totalitarismos que lo harán por nosotros.

¡Ah! Se me olvidaba, la cita que abre este artículo, es un fragmento de la parábola de los talentos (Evangelio según San Mateo 25, 14-30), que no deja de ser una forma muy mía de celebrar que hoy llega a España el Papa de Roma. Bienvenido y bienhallado. Nunca el futuro nos unió tanto, Santidad.




sábado, 13 de agosto de 2011

CARATONTOS. By Sir Norber Miras and Víctor Meseguer




CARATONTOS
Tratado sobre política, economía y vacaciones.

By Sir Norber Miras and Víctor Meseguer


Todo empieza cuando, harto de estar harto, va Vd. y coge el coche, con la intención de perderse en un sitio de esos donde el termómetro marque menos de 40º. De entrada, al repostar, se da cuenta de que el precio de la gasolina ha subido de forma astronómica; ¡Qué no le importe! Hágase un ZP (vamos, no se dé por enterado) y sáquele la punta positiva al temita: circulará a menor velocidad, y así será más ecológico, más prudente, más solidario…

Que al llegar a su edén le entra sed, pues nada hombre, tómese una cañita y unas aceitunas. Coste total de la operación: dos cincuenta, la cerveza, y cero cincuenta, cada unidad de producto drupo-óleo -más conocida como aceituna-. Tranquilo, es por su bien. Qué más da que le cobren la cerveza a un mil por cien y las aceitunas como perlas de la Polinesia, si es por su bien. Sí; por su salud, que esas cosas engordan una barbaridad, y a ese precio consumirá menos. Cabe la posibilidad, por otro lado, que le dé por hacer lo que comúnmente se llama un “Ruiz Mateos”. O como se decía antes, un “sin-pa”. ¡Sea serio, hombre!

Que le entra hambre, pues ya sabe, váyase al chiringuito de moda y pida lo que viene siendo un plato de paella hecha con arroz vaporizado y con menos tropezones que Rajoy (este tipo practica eso de el que hace se equivoca y el que no, se calla la boca). ¡Ojo! le cascarán 30 euros (al cambio, 5.000 pesetas de las de antes). Pero, repito, como casi todo lo que pasa en este mundo es por su bien, porque como dice nuestro amigo José Luis, todo lo barato al final es caro: aprenda de una vez y la próxima, váyase a un restaurante de verdad. Le cobrarán lo mismo pero por algo que lo valga.

Pues eso, que este verano, si sale de vacaciones, prepárese para soltar hasta la última rupia que haya atesorado en invierno; eso sí, sin ningún pesar, con la esperanza de pasarlo tan bien como usted cree merecer. Si no es así, mejor quédese en casa.

sábado, 6 de agosto de 2011

PARA TI

© By Víctor Meseguer

(Sir Nober vuelve la semana que viene)


Las bicicletas son para el verano y el verano para leer, escuchar música, amar y ser amado. Tu mirada me hace grande y me obliga a pensarme para pensarte porque una buena parte de mi te pertenece...y hoy quiero sacarla a pasear.

Me lo preguntaste una vez y nunca te contesté: escribo para detener el tiempo, para consumirlo a fuego lento, porque las prisas matan y corro el riesgo de que nadie pueda dar razón de lo que he vivido, más allá de lo más simple por evidente...

¿Sabes qué? Cuando pienso en las vidas de quienes me rodean, las suelo reducir a una cuerda o nudo. Su medida, su color, su fortaleza y su textura son imprescindibles para saber con quiénes enhebro mi vida.

La tuya la identifico con una cuerda infinita, sin horizonte perceptible pero consciente de su existencia, como algo inagotable, muy ancho. Seguro que si la pudiera tocar me quedaría en ella para siempre. La siento llena de nudos que me apresan dulcemente, se entrecruzan y me atan a ti sin hacer daño, al contario, me arropan y definen.

Es una cuerda con vida propia, sutil, ágil y sin fisuras, acostumbrada a soportar toneladas de sueños y pesadillas.

Tu asidero es un cielo inmenso, lleno de aire y de energía. Aún cuando no estás siento su fuerza en mi esqueleto, me ayuda a mantenerme erguido. Cada uno de mis músculos se mueve y acciona por lo que representas en mi vida.

Seguro que mañana, como sucede cada día, al levantarme y abrir los ojos, tendré como techo un tapiz de cuerdas apretadas y anudadas de todos los tipos que suelo imaginar, pero entre todo ese cosido, te encontraré a ti, estarás ahí, podré escuchar el ruido de tu conversación, de tus risas, notaré tu palmada que me aupa a seguir viviendo. Sentiré el roce sin piel de tu aliento, que siempre huele a ti.

…Una buena parte de mi te pertenece. Y hoy no tengo nada mejor que hacer que bailar bajo las estrellas que brillan por ti y contarte un cuento de amor a luna.


jueves, 4 de agosto de 2011

Corporate social responsibility

©By Víctor Meseguer


«Entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, entre el amo y el esclavo, es la libertad lo que oprime y la ley la que libera» Jean-Baptiste Henri Lacordaire. Abogado de la Universidad de París. Político, orador y religioso francés (1802-1861).

Cuando uno entra en la página Web del grupo News Corporation -presidido por Rupert Murdoch- y pincha la pestaña 'Corporate Governance' no le quedará ninguna duda de que se trata de una empresa socialmente responsable, con su código ético y toda la parafernalia. Cosa que no es moco de pavo, cuando hablamos de una de las empresas con mayor facturación del mundo. La revista Fortune publicó que, según datos de la propia compañía, en el ejercicio fiscal de 2010 obtuvo un beneficio de 2.056 millones de euros. No obstante, el reciente escándalo de escuchas telefónicas del tabloide 'News of the World' desnuda, una vez más, una realidad que evidencia las asimetrías de poder entre lo económico y lo político, donde lo ético brilla por su ausencia.

Un nuevo orden político y económico mundial, (por cierto, causante del caos financiero y de la crisis económica internacional) dominado por grandes corporaciones empresariales, emancipadas del derecho interno de los estados y sin un marco internacional de regulación. La actual crisis económica y financiera demanda una ciudadanía más consciente de que está sometida a riesgos que nadie parece poder controlar: empresas que pueden violar los derechos humanos con sus prácticas de empleo, o por la forma en que sus procesos de producción repercuten en los trabajadores, las comunidades locales y el medio ambiente. Empresas que también pueden estar implicadas en abusos, por su asociación con gobiernos totalitarios y represivos, así como por su complicidad con gobiernos democráticos pero corruptos.

La invisibilidad de las empresas transnacionales para el Derecho internacional y su inaprehensibilidad por el Derecho nacional puede conducir a una instrumentalización y una mercantilización del Derecho, donde la moneda débil desplace a la fuerte; o dicho de otra manera, donde las normas indicativas ('soft law') desplacen a las normas imperativas ('ius cogens'), en temas tan nucleares como el respeto por los derechos humanos, sociales y medioambientales; cuya protección, para más INRI, sigue siendo asimétrica en los distintos Estados (Norte-Sur), que conforman la comunidad internacional. Quizás, aquí vendría a cuento citar al expresidente francés F. Mitterrand cuando afirmó que «Ningún Estado puede ser considerado propietario de los sufrimientos que engendra o que alberga».

Este y no otro, es el contexto en el que asistimos a una repentina concienciación de las empresas por la defensa de los derechos económicos y sociales de los ciudadanos que, curiosamente, se traduce en una apuesta -o presión- por menos regulación y más autorregulación y donde la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) constituye su ejemplo más evidente. En la misma línea, pero de forma más critica, hay quienes afirman que solo se trata de un testimonio más, de un nuevo paradigma mundial, el globalismo, donde los estados-nación son rehenes de las instituciones financieras y grandes corporaciones internacionales. Lo que da lugar a una apropiación del Derecho internacional por parte de los poderes económicos.

Pero la cosa no queda aquí, también hay quienes afirman que la RSC no deja de ser una nueva expresión del pluralismo jurídico, de otra naturaleza y de complejidad desigual al pluralismo político, que propicia un nuevo andamiaje jurídico internacional caracterizado por el solapamiento de reglas, normas y valores a diferentes escalas, de fuentes distintas y con «viejos» y nuevos actores. Solo vislumbramos un pequeño problema, que aunque la RSC empieza donde se para el Derecho, a veces, se equivoca de dirección, convulsionada por la humana tentación (por económica) de socorrer a los gobiernos para facilitar una armonización social, a la baja, donde las legislaciones de referencia sean aquellas que ofrecen los estándares sociales, medioambientales y de derechos humanos más bajos. A modo de ejemplo, recuérdense las razones de fondo del reciente debate en la Unión Europea para ampliar la jornada laboral a 65 horas.

¿Regulación o autorregulación? No podemos obviar que uno de los principales riesgos de la autorregulación, común a cualquier norma privada, es que podría dar lugar a que se desarrolle y trivialice la práctica del 'self service', del 'pick and choose' normativo o, dicho en otras palabras, del Derecho a la carta; es decir, la capacidad de las grandes corporaciones transnacionales para «legislar» y delimitar el alcance de su responsabilidad, así como las normas materiales sobre las que se sustenta y cuyo resultado podría ser que, mientras sus obligaciones se muevan en los contornos de la impunidad o, en el mejor de los casos, desde la debilidad de las normas indicativas, sus derechos se tutelen desde la fortaleza jurídica de la ley mercantil o del Derecho internacional de las inversiones.



VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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