viernes, 29 de julio de 2011

" Fuck-friend "


La obra examina el significado, el origen y la evolución de las palabras y frases más significativas relacionadas con el erotismo, entre las que se recoge términos como «follamigo»


Fotograma de la película «El peso del agua» con Elizabeth Hurley

" Fuck-friend "
Un sesudo y sexudo ensayo histórico

© By Sir Norberto Miras  and Víctor Meseguer "Educa y Divierte SL."

“Fuck-friend” (follamigo) es una institución que, al igual que la cocacola, el fútbol y la cogorza de fin de semana, hemos importado de nuestros primos anglosajones. El primer "Fuck-friend" que registra la Historia fue Enrique VIII de Inglaterra. Este buen señor nunca entendió muy bien el concepto de "cortar", tan habitual en las relaciones amorosas. Hacia el final de su reinado utilizó esta vistosa institución del “fuck-friend”, porque tal como acabaron sus relaciones estables ninguna cortesana quería algo serio con él. Otros conocidos “fuck-friends” ingleses fueron William Shakespeare, Isabel I, Winston Churchil y el príncipe Charles.

En España, para recuperar tan real institución, tuvimos que esperar a la Restauración monárquica porque en la República la cosa estaba para liarse a tiros (y se lió). Ya saben, a Azaña le gustaba el rosita y, en esos casos, una de dos, o es que tienes una sexualidad masculina muy fuerte y eso o es lo otro. Pero ¡Hete aquí! que cuando dimite -por fallecimiento- el tío Paco “El Ranas” (dicen que éste, como Azaña, también tenía su aquel) nos colocan al nieto de la princesa Victoria Eugenia de Battenberg (prima lejana de Enrique VIII). Este es nuestro gran momento y no la tontuna esa de la incorporación a la Unión Europea y la mierda del Euro, que mira como está. Es decir, los principales hitos de nuestra vuelta en plenitud de facultades a la vieja Europa son la aprobación de la Ley del Divorcio, por Paco Ordóñez y la restauración del “Fuck-friend” por…

Vale, vale. Pero a cada uno lo suyo ¡Eh! ¡Que todo el mérito no es de las monarquías! A ver, la socialización en nuestro país del “Fuck-friends” se ha realizado a través de series norteamericanas de éxito entre el público femenino, como "Sexo en Nueva York" y "Anatomía de Grey". Las cuales, sorprendentemente, han permitido que una institución tan apreciada desde siempre por la Casa de Borbón en España (los Habsburgo eran unos rancios y unos buscalios) se democratice para mayor gloria de nuestra patria y su pueblo ¡Viva la Reina Isabel II!


sábado, 23 de julio de 2011

PIM, PAM, PUM... BOCATA DE ATÚN (TODOS LOS SABADOS EN LA VERDAD)

©By Norberto Miras & Víctor Meseguer
Abogados, sexadores de cochinillas y así

Capitulo I. Las chichas, las chicas…

Pues sí, queridos lectores, hemos aterrizado en esta sección de sociedad y ¿cultura? del diario “La Verdad”. Es lo que tiene, pues eso, que somos unos gurús en lo de las modas, capaces de datar unos pantalones vaqueros según su desgaste. También, humildemente, afirmamos que somos capaces de hacer lo mismo con un político, lo que pasa es que hace tiempo que no vemos ninguno de los de verdad… "Me desprecias, ¿Verdad, Rick? Si pensara en ti, probablemente", que diría Bogart en Casablanca.

Y no sólo somos capaces de valorar las modas existentes, podemos adelantar qué nos pondremos en breve. Por ejemplo, para el año que viene se van a llevar las camisetas imperio, los pantalones naranjas (con la pernera cortada: una, a la altura de la rodilla y la otra, por encima del tobillo), la chaqueta blanca con chorreras, los mocasines verde pistacho y el fular. Nosotros siempre vestimos de esta guisa (porque somos lo más); y es fácil distinguirnos a lo lejos, no sólo por el crisol de colores de nuestras ropas, sino por las expresiones de incredulidad y apasionamiento que despertamos a nuestro paso. Además de lo anterior, se seguirá llevando una tasa del veinte por ciento de paro, un sistema político que huele a cerrado y otras gabelas. Pero siempre nos quedarán las chicas….y París.

En esto consistirá nuestra columna: acción, glamour, señores bajitos, celebrities murcianas, ediles, macondos, indignados, faisanes, my taylor is Camps er... que diga Rick, señoritas de buen ver, mesa y mantel, tendencias, apariencias y alboroques. Todo relatado y sazonado como mejor saben unos servidores de ustedes.

En suma, ya que hemos confesado que nos hemos metido en esto de la prensa escrita siguiendo faldas -porque si algo hemos aprendido yendo al colegio de curas es que cuanto antes confieses tus pecados, antes puedes irte a cometer más-. Como nos decían en el colegio, el tema de redacción “es libre”. Os abandonamos, pues, hasta el sábado que viene. Es que nuestras chicas, nos han dejado solitos en Murcia; y hemos quedado con la Desi y su amiga Ruth, que dice que cuando es buena es buena, pero cuando es mala, es mucho mejor. Y ya se sabe, las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes…Chao, chaoooooooooooooo…

jueves, 21 de julio de 2011

VIAJANTE

Londres es un sitio en el que se come mal y llueve siempre. La  Vizcondesa de Zubitxeta y el autor de este artículo afirman lo contrario. Y será verdad, pero esto ya no es lo que era…



©VÍCTOR MESEGUER (CON LA IMPAGABLE MAESTRÍA DE TONI VALERO)


Las vacaciones empiezan allí donde el tiempo se detiene, le comentaba –tras mi… ¿cuarto? G-Vine with fever-tree and grape (lo que viene siendo un gin tonic, pero que te cagas) a Toni Valero, un joven cocinero catalán formado en Mugaritz. Él me miró y me dijo ¿Eh, que sí? De esta manera tan tonta empezaron nuestras vacaciones gastronómicas en Londres: The Gilbert Scott, Bar Bouloud, The Modern Pantry, Murano…

Londres vive en un auténtico idilio con el buen comer y cuenta con una enorme oferta de buenos restaurantes (especialmente patente en el Mayfair)… ¡Cuánto glamour!, cuánta multiculturalidad y, sobre todo, cuántos petrodólares se tienen que dejar (o traer) estos chicos tan majos con la bufanda liada a la cabeza. Fíjate, casi todos los días me los encuentro al cruzar por el barrio con los chicos esos del gorrito y las trenzas y jamás podré decir que oí una palabra más alta que otra.

Un día, Cristina nos condujo hasta el “El Viajante”, un restaurante ubicado en el antiguo ayuntamiento de Bethnal Green, un barrio del este de Londres donde la mayoría de rótulos están escritos en árabe e inglés. Se trata de un barrio multicultural, buen reflejo del mosaico de culturas que es el este de Londres. Acabábamos de entrar en el Santuario de Nuno Mendes. La sala era pequeña, muy acogedora, luminosa, al fondo presidía la cocina, no la de verdad, claro, sino un espacio pequeño dónde dos cocineros terminaban algunas de las preparaciones y emplataban nuestra comida. Está claro que la cocina de hoy (especialmente desde el Bulli) es también show, espectáculo, alquimia, con sus humos, sus nitratos, sus jugos servidos en la mesa… Les hablo de una experiencia casi sexual o, quizás, de una experiencia sexual marcada por una implosión de sensualidad: la comida no sólo tiene que saber y oler bien, hace falta más; reinventar, jugar, pensar. Es un juego en el que al comensal se le presentan alimentos bajo formas y texturas que desconocía, se apela a su memoria culinaria, a su infancia, fusionando al mismo tiempo esos recuerdos y sabores con otros lejanos y ajenos a la cultura del comensal. Comiendo se rompen fronteras, se demuestra que la cultura y la tradición no son elementos inmóviles, sino en constante cambio, bailando al ritmo de una sociedad cada vez más compleja y plural.

¿Desean nuestro menú de tres platos o el de seis? ¡Seis!, por favor. Aproveché el tiro para pedirme un Campari con Tónica, a sabiendas de que es una bebida de políticos trasnochados, empresa en la que Cristina me siguió. Toni, Sylvia, Pati y Víctor Jr. se pidieron unos manhatans. Era como si todo formara parte de una película rodada a cámara lenta... La cosa debutó con una Thai explosión, ni más menos que un crujiente de piel de pollo y galleta salada, relleno con una pasta de sutil reminiscencia Thai; junto a la Thai explosión, nos trajeron unas deliciosas y cremosas croquetas de cangrejo y un jamón de pato casero, a siglos luz de esos jamones de pato industriales que te venden en el súper de turno. Se lo digo amigos, nada que ver.

En esas estábamos cuando llegó la mascletá de los aperitivos: un impresionante y renovado Bread and butter (pan con mantequilla) que estaba, como dice Sabina, para pecar por las escaleras; la cosa consistía en una mini baguette rústica y en una deliciosa no, lo siguiente, brioche, acompañadas por una mantequilla de humami con jamón ibérico y crujiente de pollo. Había otra mantequilla de la que sólo recuerdo que estaba aún mejor que la de humami.

Podría pasarme una vida y media explicándoles los seis platos que siguieron a estos aperitivos, pero tranquilos, no les voy a hacer pasar por eso. Como saben, el mundo hoy está a la vuelta de la esquina y con un raynair te pones en Londres por ná y menos, con el resto del presupuesto libre para pegarte un buen homenaje en un restaurante como Viajante, o cualquier otro, entre la magnífica oferta gastronómica de Londres. Eso sí, lo que no pienso olvidar es la reivindicación de lo sencillo y hasta de lo tradicionalmente desechado, que casi siempre, bien tratado y mimado por manos sabias se convierte en lo mejor. Comimos de tó, que si un solomillo de presa ibérica con jugo de carne, que si una ventresca de caballa cruda ligeramente cocinada por un poco de zumo de limón y acompañada de arena de mader etc. Pero lo mejor de todo, lo sobresaliente, fue el Bread and Butter y (por favor, que vuelvan a redoblar los tambores) una tripa de bacalao, gelatinosa… im-presionante -que diría el torero y filósofo ocasional- y entendí que la vida no es como un toro, sino más bien como un bacalao y que, la menos glamurosa de las partes de este pescado podía convertirse en “la delicia y el perfume de mi vida…

Así las cosas, siguió la cosa, ya sabéis vinos, risas y excesos (culinarios se entiende, los de la canción de Sabina van por otros derroteros ¿o no?) Que sabe nadie y, además, que le importa a nadie. Bye, bye.

Post scriptum

La delicia y el perfume de mi vida

es la memoria y el perfume de esas horas

en que encontré y retuve el placer

tal como lo deseaba.

Delicias y perfumes de mi vida,

para mí que odié

los goces y los amores rutinarios.


Nada me retuvo. Me liberé y me fui.

Hacia placeres que estaban

tanto en la realidad como en mi ser,

a través de la noche iluminada.

Y bebí un vino fuerte, como

sólo los audaces beben el placer.


(Kavafis, K.)





martes, 19 de julio de 2011

MATRIGAY




Polémica sobre los matrimonios entre ciudadanos del mismo sexo.
MATRIGAY.
Diario “La Verdad” de Murcia. 23-06-05.
© víctor meseguer
Cada uno tiene derecho a defender sus propias concepciones de las cosas, sus valores. Salir a la calle, manifestarse dentro de los cauces legales a favor o en contra de algo, es un acto de ciudadanía de una sociedad viva. Es precisamente esa libertad de poder hacerlo la que nos hace responsables y, por lo tanto, nos define. No salimos a la calle, obviamente, por todo lo que nos agrada o repulsa, sino en relación a aquellas cosas que realmente nos preocupan más.

Nadie debiera por tanto, criticar el hecho de que una parte importante de la jerarquía de la Iglesia, acompañada o acompañando al Partido Popular, se dieran cita en una manifestación cuyo lema era «En defensa de la familia». Dicho lo cual, tampoco debiera escandalizar, a quienes se han manifestado, que los ciudadanos saquemos nuestras propias conclusiones de lo que constituyen sus valores como seres humanos y como ciudadanos. Ni que las expresemos libremente.

Lo primero que evidenciaron son los elementos que para ellos suponen poner en peligro su concepción de familia. Lo que en su día fue la Ley del Divorcio, a la que ambos se opusieron, ahora lo constituyen los matrimonios entre homosexuales. Curiosamente la ley no habla en ningún caso de recortar los derechos de nadie, sino de reconocer el de unos ciudadanos que, pagando sus impuestos como el resto, eran marginados por razón de una opción sexual. Defender la familia pasa para aquellos por seguir discriminando a quienes son diferentes.

Sin embargo, para otros muchos ciudadanos, las cuestiones que realmente suponen un peligro para la familia son la precariedad laboral, en especial para los jóvenes, el coste de la vivienda, las cada vez mayores dificultades para la conciliación familiar. Disparidad de criterios.

Disparidad que se acentúa en la segunda evidencia de sus valores éticos: los argumentos utilizados. Los matrimonios entre homosexuales «atentan contra la Ley Natural», al igual que pasaba con el divorcio. Siendo esta Ley Natural, según su doctrina, la percepción humana de la Ley Divina, su existencia sería al menos tan discutible como la de quien afirman haberla dictado. Tratar de imponerla a una sociedad definida como laica es tanto como tratar de imponer la creencia en su Dios.

Pero aún más grave que tratar de imponer su fe, es pretender diseñar nuestras artificiales instituciones a partir de aquella. Porque el matrimonio no es sino eso, una institución creada para aglutinar una serie de derechos y obligaciones en un solo contrato. La Iglesia católica lo único que hizo fue definir aquel contrato ya existente como sacramento para ellos, claro. Decir que un modelo de contrato es anti-natura es como afirmar que la regla del fuera de juego en fútbol es anti-divini.

Pero cuando a estos ya de por sí inescrutables argumentos se unen las justificaciones políticas genera hilaridad. Defender ahora que se trata de una cuestión semántica y que hubiera bastado con otra denominación, dicho por quienes hasta hace poco más de una año se negaban sistemáticamente al mínimo reconocimiento de parejas homosexuales, no sólo es hipócrita, que lo es, sino que se eleva a insulto de la inteligencia de los ciudadanos. La denominación de las instituciones define legalmente el contenido de estas, no de quienes las utilizan. La sociedad mercantil, el leasing, o el matrimonio son lo que son, independientemente de que los contratos estén constituidos por hetero u homosexuales. ¿Se imaginan por otra parte la nueva redacción que tendría nuestro derecho de familia? Algo así como La familia o Famigay se forma a partir de la voluntad de dos personas que deciden unirse en matrimonio o matrigay. Coña que el Partido Popular aboga por que se reproduzca en cada uno de los artículos que hacen referencia al matrimonio o la familia y con lo cual, según afirman, quedaría resuelto el problema. No voy a seguir ahondando en demasiado fáciles evidencias de hipocresía, como lo curioso de ver a quienes contraen nupcias con Cristo y denominan familia a congregaciones (de un mismo sexo todos sus miembros, claro), defendiendo un concepto de familia que se niegan a sí mismos porque perjudicaría su ministerio. Simplemente quiero terminar con la tercera y última evidencia de lo que han hecho ver son sus valores, sus prioridades.

Evitar que los homosexuales puedan contraer matrimonio constituye el único motivo, hasta la fecha, suficiente para manifestarse. No lo ha sido ninguna guerra, ni el hambre en el mundo, ni la violencia de género.

Jamás me atrevería a afirmar que mis valores o concepciones éticas son superiores, me conformo con evidenciar que son diferentes. Si esto al menos queda claro, me quedo realmente tranquilo.



jueves, 7 de julio de 2011

CLEMENTE GARCIA



AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS....


© VÍCTOR MESEGUER


“Kant nos enseñó que la libertad no surge de ejercer derechos, sino de asumir deberes. No hay libertad sin moral y la persona libre es la que, por consideraciones morales, se obliga. Quien se obliga es noble, dijo Ortega y Gasset, invirtiendo la convención de que nobleza obliga. Y nobleza es esfuerzo, apostilló Jorge Manrique”, según recoge en una reflexión César Antonio Molina.

Clemente García encarna ad personan estas tres ideas, que se refieren a un mismo concepto moral básico que yo amo y persigo: libertad, nobleza y esfuerzo. No se trata de un reconocimiento a lo que fue (y es), ni de acopiar unas breves notas de su denso pasar por la vida, sino de escribir en tierra firme una de las lecciones más hermosas que yo he conocido y que constituye un claro paradigma para quienes amamos esta tierra.

Nuestra primera vez fue en 1992, en la antigua sede de CROEM, entonces en la calle Jaime I. Aquel señor me impactó. Aún recuerdo su exquisitez en las formas y la cognición con la que manejaba el difícil arte de la argumentación y la retórica. Sin lugar a dudas, era hijo de la buena educación e instrucción. Sí, Clemente era más que un digno representante de aquellas magníficas y hoy añoradas élites de la burocracia del Estado (los cuerpos de ingenieros, abogados del Estado…etc.) que lamentablemente, fueron ninguneadas con la llegada de la democracia dado que, supuestamente, no eran de fiar, como muchos otros, por haber nacido antes de tiempo. También a los que los nuevos popes arrinconaron con una marabunta de técnicos de nuevo cuño (y coña), que aunque fueran bobos, eran de los “nuestros” o de los “suyos”.

Una de sus peculiaridades que me sorprendió sobremanera fue su trasfondo político: pensé que Clemente, se parecía a esos jóvenes de las clases ilustradas francesas (Jospin, Chirac, Villepin, F. Hollande,…) que se formaron en los famosos Institutos de Estudios Políticos de París (Grande École Sciences Po Paris y la École Nationale D´Administration). Es decir, no vi a un empresario ni a un dirigente de empresarios, lo que vi, o creí ver, fue a un gran político y gestor de la cosa pública.

Sí, teníamos que amar en tiempos revueltos y en eso andábamos. Lo cual no es óbice para recordar que Clemente fue de los primeros en abrir las ventanas a la democracia y uno de los pilares de la transición que, asombrosamente, no capitalizó porque los “demócratas de repente” nunca le perdonaron su falta de adscripción partidista. Quizás, su mayor legado como alcalde de Murcia fue el Plan General de Ordenación Urbana de 1977, que marca un antes y un después en la modernización de la ciudad y da la medida de su capacidad como gestor público.

Con el pasar del tiempo, Tomás Zamora y yo le cambiamos el despacho a la calle Santa Teresa, pero mi primera impresión nunca cambió. Como maestro de maestros, en la fina estrategia negociadora del anclaje documental, es fácil encontrar su sello impreso en todas y cada una de las cosas que otros dicen haber hecho y no es verdad; todo ello sin menoscabo de aquellas otras, en las que él entendió que debía estampar su firma, que también son considerables. Todas importantes, pese a que él nunca ha querido darle la menor importancia, pero que cuando se leen, entre líneas se hace visible su mano prudente pero firme en la defensa de los intereses generales de nuestra Comunidad. No, no me he equivocado, soy testigo de excepción de que, en lo importante, él siempre antepuso los intereses generales a los de la organización que representaba. Y lo hacía como lo hacen los tipos como él, intentando sacar lo mejor de cada una de las personas que le rodeaban, por muy difícil o imposible que pudiera parecer la empresa. En todos mis encuentros con él siempre percibí su fortaleza intelectual (y de voluntad) para analizar, proponer y redarguir, pero nunca encontré desprecio o indiferencia, y cuando nuestros intereses entraban en conflicto, encontré en él a un coopositor de valía al que siempre respeté y admiré.

Siendo importante lo político y lo profesional, siempre se ha visto superado por el ser humano que hay detrás. Clemente, por sabio, es una persona extraordinariamente normal, humilde, discreta, en su sitio, equilibrada, cercana,… y con sentido del humor, propio de quienes entendieron a tiempo el sentido del vivir y relativizaron la vida, sin perder un ápice del interés por la aventura que supone vivirla para lo bueno y para lo malo. Una vez más, él se ha echado la corbata al hombro, y esta vez, creo que sin solución de continuidad: “La emotividad y las lágrimas las puso Clemente García, que se despidió tras 32 años en la secretaria general de CROEM…”

La Región de Murcia y Paquita, una gran señora y su compañera en la vida, le ganan tiempo, al tiempo de un gran hombre de Estado y de su casa, a un ciudadano libre, noble y muy trabajador. Yo me conformo con reivindicar un lugar preferente en el escenario de nuestra historia para un demócrata de los de verdad, quien nunca dejó de serlo desde el ejercicio del poder, con el que fue honrado a lo largo de toda una vida: siempre tomó la decisión más justa que, la mayoría de las veces, era la más difícil para él. Va por él, porque creo que estas palabras dicen justicia.

viernes, 1 de julio de 2011

España: ‘La penícula’


Norberto Miras y Víctor Meseguer


Éramos pocos y parió la abuela. Como no nos bastaba con nuestro negocio de adivinar el futuro (y esas cosas) hemos decidido meternos en el negocio del cine, pero a lo grande, nada de medias tintas, con una gran superproducción llamada "España: la penícula" (o en su defecto, el Flin). Rodada como un falso documental, de esos que están tan de moda, se basa en hechos reales ligeramente modificados, como un telediario, pero manipulado.... rectifico, como un telediario, a secas.

El guión no es nada del otro jueves, en un país del sur de Europa, de gente simpática, con carácter mediterráneo (divertido, pero terriblemente antieconómico) ocurre una gran desgracia: se quedan sin su principal fuente de ingresos: la construcción y casi medio país se parte de risa, cuando se queda sin trabajo. A partir de aquí, se suceden los gags y las escenas musicales hasta la resolución del problema que, lamentablemente, no se produce en esta primera parte de la película porque está previsto que la cosa tenga secuelas.

En la segunda parte se contempla que los Bancos cierren y en la tercera, que empiecen a faltar alimentos básicos (bueno, te partes) ¿Y por qué no arreglamos lo del paro, en la primera parte, se preguntarán ustedes? Pues no. Porque esto sería como despanzurrar en los diez primeros minutos toda la trama y la cantidad de gente que se quedaría sin trabajo en la película (sobre todo primeros actores) sería un drama.

Supongan que arreglamos lo del paro en la primera parte. ¿Y en qué situación se quedan los de atrezzo, los escenógrafos, los de vestuario? (No es lo mismo vestir a un parao y construirle una escenografía ad hoc, que se hace con cuatro duros, que tener que invertir en vestuario y escenarios de gente bien y así). El objetivo principal de la película son las secuelas, lo cual obliga a los guionistas a alcanzar una tensión no resuelta en la primera parte, regular la problemática en la segunda y, en la tercera, el país alcanza un éxito irresistible, para que la gente salga de la peli con buen sabor de boca, naturalmente, por consenso con los agentes sociales y económicos, que parece que no, pero ayuda una barbaridad ¿O no?

De todos modos, hemos de reconocer que un cierto individualismo para algunas profesiones de riesgo para terceros, no vendría mal. Un suponer, si algún día nos tienen que destripar y, eviscerar el apéndice, estos servidores prefieren que no se haga democráticamente y que alguno sepa lo que hay que hacer (preferentemente el del bisturí). ¿Se imaginan una votación a mano alzada, alrededor de la mesa de operaciones, con los médicos, los enfermeros, las auxiliares de clínica, las limpiadoras, los camilleros… y una comadrona que pasaba por allí, que decidan por consenso como arrancar de cuajo la cosa? Preferimos que le hagan caso al cirujano jefe, aunque sea un dictador de mierda. Mi amiga la Desi –que es más lista que el hambre- y su marido Tomasico –que es un chuchurrío, en opinión de mi amiga Victoria, porque dice que sí a todo lo que dice la Desi-, opina que para salir de ésta habría que arreglar primero lo de la educación y que la culpa no es de los críos. Ella dice que las personas humanas son seres vivíparos y que si los dejas solos en la selva, van los tíos y aprenden. Lo cual, no deja de sorprendernos y sino, ¿Por qué si los metes en la escuela se atontan?

Total que al final de la primera parte, los del gobierno llaman a la Desi y ésta les da la solución, lo que viene siendo el nau jau. La cosa se complica cuando los del gobierno, que están empeñaos en hacernos alemanes, (sale una gorda en la peli, regañando a todo el mundo, que te tronchas, tío) ponen en marcha una Universidad de gui ken, para lo de la innovación, los inventos y eso (ya te digo yo, que éramos pocos…) y para lo de la cosa social, con unos dinerillos para los que están en paro y para los paraos. A éstos últimos, ni se les llama la atención, ni nada. Les siguen dando la pasta por lo del consumo, que estaba bajando mucho, para que se lo gasten en el chino de abajo, donde trabaja un imbécil con los ojos como Juanito Valderrama, 25 horas al día… ¡Será necio! (éste ni sabemos qué pinta en la película).

Total, que se nos fue la mano con lo de los decorados, que si resorts de lujo, que si campos de golf, edificios públicos restauraos nuevecitos, que si el ave, que si los aeropuertos de barrio, una pasta. Y nos quedamos sin posibles para pagar a los cuarenta millones de extras, que necesitaba la película (sólo en bocadillos, se nos ponía en una barbaridad). ¿Y esto venía?, Ah sí, que tuvimos que llevar el desenlace de la primera parte, al planteamiento de la segunda parte y el nudo de la segunda parte, al desenlace de la tercera. Tres años llevamos con la matraca.

Al final, hemos acabado la primera parte de la película y, después de solucionar algunos problemillas con alguna gente, que no quiere salir en la peli, estrenamos, por fin. Si no quieren salir, se mete la tijera y en paz. Ay! la censura, qué recuerdos. Qué tiempos: “luz de Trento, martillo de herejes, espada de Roma…” Sí, las buenas tradiciones no deberían perderse nunca.

Bueno, disculpen las molestias, pero seguimos rodando. El estreno de la segunda parte, si Dios no lo remedia, está previsto para el próximo 23 de julio, en las páginas de Cultura y Sociedad de este periódico. Y recuerde: no es amarga la verdad, lo que no tiene, es remedio.



VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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