jueves, 31 de marzo de 2011

LO QUE NO SE HABLA SE BORRA

"El placer está en tus manos"


©Víctor Meseguer


¡Qué guapa estás, Lucía! «Sí, es que anoche me aburría y me estiré el pelo». Conociendo al muermo de tipo con el que anda liada, me imagino la escena: « ¿Aún sigues leyendo? Pues vale, creo que me voy a dormir…» (Pero Lucía no pudo conciliar el sueño). Conclusión: leer puede complicar la vida de pareja. Será por eso que la basca ha tomado cartas en el asunto. No, no es coña. Los resultados están a la vista: un estudio de la profesora Sonia Parratt revela que los índices de lectura de prensa están bajando y lo hacen de manera especialmente significativa entre los jóvenes, incluidos los universitarios.

La Sra. Parratt también afirma que «aunque las alternativas del ciudadano para obtener información son ahora mucho mayores que hace apenas una década, nadie pone en duda que el periódico ayuda a dar sentido a las imágenes que nos llegan a toda prisa desde otros medios y nos proporciona el contexto y las explicaciones de lo que acontece a nuestro alrededor».

Esta señora tiene razón, pero la prensa escrita no pasa por su mejor momento. La crisis económico-ética no hace distingos y corroe todos nuestros cimientos sin atender a otros criterios de utilidad y necesidad que no sean los “suyos”. Creo que piensan que del futuro se ocuparán los demás. Además, como la miseria se ceba en la debilidad, asistimos a un notable incremento de la acción de los manipuladores de información, de aquellos que se dedican a la intimidación de las fuentes, de los que gustan de sobornar a periodistas, aunque casi nunca lo consigan (donde este diario tiene una historia, con mucha historia y mucha decencia)…, que entorpecen una labor ya de por sí difícil. Por no hablar de la debilidad negociadora de los medios con sus anunciantes. Los principales clientes (gobiernos, partidos, instituciones, empresas o lobbies de distinto pelaje), intentan influir en la línea editorial a seguir, en un ejercicio chantajista avivado por la amenaza -siempre sutil- de llevarse la publicidad si no se acepta pulpo como animal de compañía. Y lo más feo, feo, feo de no poderse ni mirar por vergonzante, es cuando todo esto se hace con el dinero de todos los contribuyentes y sin que se les mueva un pelo de la barba o la ceja.

«Víctor, esto que me cuentas es muy delicado: la democracia no funciona si somos gente manejable y, sin una prensa seria, lo somos y los otros (como diría Alejandro Amenábar), lo saben. », me dijo un vecino de columna. ¡Fucking shit, qué rápido eres! Sí, no hay derecho, maestro. Los ciudadanos precisamos de unos medios que garanticen una información veraz, formación de una opinión publica crítica con la opacidad del poder y entretenimiento, que no alienación de los ciudadanos. «Tienes toda la razón, querido Víctor. Ciudadanos capaces de crear pensamiento independiente y, en su conformación, periódicos como “La Verdad”, siempre han jugado un papel destacado. »

Y a más a más, la alternativa ya la conocemos: tabloides y emisiones de radio y televisión, donde sucedáneos de periodistas "expertos en todo" dan opiniones previsibles (u orientadas), vacías y rutinarias sobre la energía nuclear, el calentamiento global, sobre los remedios para la sequedad vaginal… « ¿Cómo dices?» Espera, te cuento. Era uno de esos momentos de rico asueto, que no todos los días traen y, de repente, el magazín que ponían en la tele me abdujo como unos momentos antes solo lo había hecho el vaso de leche con unas estupendas pastas que me estaba merendando... « ¡Joder Víctor, no te enrolles, al turrón!» Vale, vale. ¿Sabes qué? No podía dar crédito… ¿Seguro que es real?, me pregunté « ¿Y?» ¡Vaya un ansias! «Se dice pulsivo» ¡Listillo! « ¡Acaba de una puta vez!» Tranqui tío. «¡Ahrrrrrrrrrrr!» Joer, pues eso, que aparece un tipo o lo que fuera aquello, sentado junto a su señora de unos setenta años más o menos y va y suelta todo él: «pues mire Vd. señorita, mi problema es que aquí mi Josefa no lubrica. Le explico… » No pude acabar de oírlo, perdí la lógica de las cosas y, lo que es peor, el orden de la merienda. Estuve a un tris de ahogarme con las galletas, como el tonto del pijo de Bush para que, ahora, tú me trates así. «Bueno Víctor, lo siento de veras y, además, en esto, estoy contigo, el share manda y esto es lo que hay: un jaleo de programas donde se pasa de la mecánica ondulatoria a la nariz de Belén Esteban sin despeinarse... ni informarse; y donde ejércitos de mercenarios a sueldo “del tiro al plato” le disparan a todo lo que se mueve sin tener ni puñetera idea de lo que hablan…»

Perdón, perdón… ¡Adiós mis pavos! Que hoy es jueves y me olvidaba que igual tú, querido lector, seguías por ahí y no quiero terminar este artículo sin darte las gracias por haber comprado hoy este periódico o, por lo menos, por haberlo leído. Además, ya sabes, el placer está en tus manos y, por un euro y veinte céntimos, el periódico también, pese a que en el precio incluya leerme a mí, eso sí, sólo si te apetece.


jueves, 17 de marzo de 2011

SIN ATRASAR A NADIE


©Víctor Meseguer




¿Todos somos Wael Ghonim?



«Sólo una emoción está a la altura de los tiempos: la alegría de la ingenuidad. Ingenuidad significa extender el brazo para palpar la tentadora objetividad del mundo, sin cuidarse demasiado de todo ese muro de prevenciones –hipercriticismo, escepticismo, relativismo, pluralismo- que la cultura contemporánea ha levantado contra un impulso tan directo; significa primar lo saludable y no lo enfermo, ponerse en el lado soleado de la vida, dar curso a lo genuino y a lo elemental sin abandonarse a unos excesos que arruinan la dicha de la espontaneidad, buscando más bien una proporción que nos dé armonía con nosotros mismos y con los demás» ¿Qué chaval? ¿Cómo se te ha quedado el body? Hoy soy yo el que cambia de táctica: todo lo que me envías lo descargo, lo leo y lo pienso porque quiero responderte con ideas útiles, ingenio desbordante y un saco sin fondo del que brota dinero y chocolate negro. Sí, finalmente, las tres intenciones acaban siendo igual de realistas y, por eso, la reflexión que abre este artículo se la he cogido prestada a Javier Gomá: un filósofo lleno de autenticidad.

Todo esto viene a cuento de lo que, hace un par de semanas, me comentó mi amigo Ricardo (ese chiquitín tan grande que siempre está a la expectativa de todo lo que se mueve). Me dijo que el pintor ciezano Pepe Lucas había dicho en “La Verdad”, que los jóvenes árabes les estaban dando una lección a los jóvenes europeos. Bueno, esto o algo parecido, porque ese día no pude comprar el periódico dado que había quedado contigo para ir a ver el musical “The Lyon King”: Sólo decir que me lo pasé muuuuuy biennnn. Bueno, no nos perdamos por las orillas: Yo, personalmente, si que siento envidia de esta gente. Si según Freud las niñas tienen envidia de pene, yo diría que nosotros tenemos envidia de huevos: de los huevos que les están echando esos muchachos, concretamente.

Por cierto, no podemos olvidar el papel... eh, perdón. El papel no, eso está superado. Y es que hablamos de nuevas tecnologías. La importancia de las redes sociales en estas revoluciones es innegable. Aquí, en occidente, o el Norte o como queramos llamar a "la zona privilegiada" del mundo, estas redes sociales también tienen una componente revolucionaria. Y no me refiero únicamente a la revolución sexual: cualquiera que haya usado Badoo sabrá a lo que me refiero (es una red para “ligar” por Internet o tener encuentros casuales). No hay más que ver el movimiento "Anonymous". Aquí la batalla, pues, se libra en otro frente: mientras allí, en el Sur, se lucha vía Internet, para pedir democracia, aquí se lucha para... un momento... quizá se lucha para lo mismo: ¿Acaso el libre acceso a la información no es democracia verdadera?, ¿Todo lo que nos ha descubierto Wikileaks no nos hace más libres? Es la libertad de quien conoce sus cadenas: sabemos quien nos miente.

«Yo soy de una casta de valientes, me río en la cara del peligro» le dijo Simba a Zazú haciéndose el fuertecito delante de la bella Nala e intentando disimular su acojone total ante el inevitable encuentro con las hienas en su guarida.... Pero, en esta otra historia, que es la real, el Rey León no llegó a tiempo y el joven Khaled Said fue golpeado hasta la muerte por la policía. Pero, otro joven, Wael Ghonim creó en Facebook la página “We are all Khaled Said”. Él colgó en la red un video de Khaled con la cara destrozada y, como si nada, miles de jóvenes fueron conscientes a la vez de que si no se movían, sus vidas serían una continuación de la de sus padres.

Sí, es cierto que su "revolución" es más directa: su dictador está a la luz. Los nuestros, en la sombra. No "a la sombra" porque aquí y allí casi siempre hay cabezas de turco. Y, de lo que se trata ahora, es de la cabeza de un libio. En fin, crío, que hacer una revolución no es fácil, pero como afirma Gomá: «Nada del pasado se parece a lo que se está preparando. Lo nuestro es crear un origen, no volver a él». Con una peculiaridad: la ingenuidad de la que él nos habla, «no es candor, ni inocencia o tierna simplicidad, porque no ignora los peligros asociados a una tal vuelta a la objetividad de “les nourritures terrestres”, sino que los conoce de sobra y, conociéndolos, elige conscientemente arriesgarse a vivir» ¡Mecaguenenelqueno! Me niego a compartir los prejuicios con los que valoramos esta revolución.

Estos chicos no han querido dejar que sigan pensando por ellos. Aspiran a vivir en el lado soleado de la vida y construir sus propios sueños. No se cómo acabará todo esto, pero me invade un sentimiento entre orgullo y sana envidia. Les deseo mucha suerte a ellos y a ti, también… Que si mañana os encontráis frente a frente os podáis mirar con una mirada digna. Con una ingenuidad aprendida y de igual a igual. Como dice Paco Toni: “Sin atrasar a nadie”. Pese a que fue la vida la que se dejó atrás a mi amigo tras un golpe seco e inesperado. Va por ti, maestro.

jueves, 3 de marzo de 2011

CARTA A UN JOVEN EN EDAD DE SERLO



SOBRE LAS COSAS DE LA VIDA

© VICTOR MESEGUER
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«Sólamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado». Durante los pasados años, muchos jóvenes empeñaron su futuro y todo el potencial que este rezumaba, en la busca de 'El Dorado'. Cargaron en su mochila el vigor y la fuerza propias de la edad y salieron al alcance de aquello que otros idearon para ver crecer sus tripas a base de michirones aligerados por 'Moët & Chandon'. A cambio, los sueños de muchos chavales se tornaron en tragedia, dejando al desnudo la inconsistencia de la aventura emprendida. Hoy ya no son tan jóvenes, pero el empuje de su propia juventud les ha engullido, se han quedado enmarañados en una edad, sin ningún lugar y escasas direcciones para buscarlo. Otros no se dejaron (o no les dejaron) sucumbir al brillo del 'oro' y continuaron andando la vida sin saltarse ninguna de sus etapas ¡Enhorabuena!

¿Sabes qué, mi niño? Lo que en un momento determinado puede parecer un golpe de suerte, el modo en que ésta es gestionada, puede conducir a una vida desgraciada. Una de las lecciones que me ha enseñado la vida es que nunca debemos abandonar el espíritu del sacrificio y del esfuerzo. Casi todo lo valioso siempre viene precedido por muchas horas de constancia y entrega. Una vez le pregunté a nuestro amigo, qué era lo que más le motivaba para correr una maratón. Su respuesta fue: «20 kilómetros de un seductivo sufrimiento y un enorme regalo de placer tras superar una nueva etapa»

¿Qué debo hacer? ¿Cómo vivir?... ¿Tú también te lo preguntas? Pues, por ejemplo, no huyas del sufrimiento cuando éste sea inevitable, creo que hay que usarlo para construir una vida plena y tomar medida de uno mismo. No sé como lo verás tú a tu edad, pero para mí, se empieza a vivir cuando entendemos lo que es la vida. Y ello implica reconocer el sufrimiento como un ingrediente más de la aventura de vivir, tan consustancial como la búsqueda de la felicidad. Aceptarlo nos ayuda a disfrutar en plenitud de las bondades del vivir y a afrontar, con valentía, el dolor que también supone hacerlo. Nos ayuda a no permanecer «ocultos en los bosques como ciervos espantados». Ambos principios construyen el sentido del ser humano. Nos enseñan a no claudicar prematuramente "ante los desafíos, para cuya consecución habría bastado con estar preparados para la ferocidad requerida por casi todo lo valioso».

¿Algo más? Sí, no renuncies a vivir el amor. Este ingrediente es tan imprescindible como todos los otros de los que tanto te he hablado. Ya sé que esta materia es muy de cada uno, pero no quiero dejar de compartir contigo un par de cosas. La primera: si el amor te alcanza, no seas tonto, desármate y déjate cercar: cada vez que mudes la piel, te darás cuenta de que sigues vivo, volverás a tomar medida de ti mismo y darás «gracias a la vida» y, a veces, sin esperar más ni menos. La segunda: sé fiel a tus principios pero no te dejes asustar por las apariencias, donde no hay mentiras, no hay fronteras. Es decir, haz lo que quieras pero nunca ocultes la verdad a nadie que te quiera, que tú quieras o las dos cosas a la vez. Todos tenemos derecho a vivir con la verdad a la vista y, por lo tanto, tomar nuestras decisiones en libertad.

Bueno, volvamos al principio que llega el final. Creo que vuestro lugar en el mundo, hoy como ayer, depende de dónde os ubique la bola del bombo de la vida (no por obvio es menos cierto). Haber nacido allá o aquí cuenta y mucho, aunque, sobre todo, una vez aquí, lo que más os condiciona es que lo hayáis hecho en una familia u otra, con unos amigos u otros, con unos maestros u otros…. Pero vamos a lo que vamos y no nos desviemos, en tu caso, principalmente, depende de ti.

Todo esto siempre ha sido así, o no. La verdad es que no me importa un pijo ¿Sabes qué es lo que sí me preocupa en estos tiempos confusos que vivimos? Que no os deis por vencidos ni os instaléis en la autocompasión; os necesitamos sanos y leales a la convicción de que todos y cada uno de vosotros, desde vuestro lugar en la tierra, podréis construir un mundo diferente para vuestros hijos y lo poco que quede de nosotros.

«Porque era él; porque era yo», respondió Montaigne cuando le preguntaron por qué quería tanto a La Boétie. Pues eso, que toda la información contenida en este artículo es sólo para tus ojos, o quizás también, y ya sabes, cada vez que mis dedos rompen a acariciar las teclas que abren la verdad de mi paso por la vida y, especialmente, de mis sentimientos, de mis emociones, de mis cagadas… lo hago desde la mayor de las dignidades que soy capaz de empuñar, porque nunca olvido que tú siempre estás ahí, mirándome… 'Many kisses. Thursday, March 3th, 2011. London, England.'

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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