sábado, 26 de noviembre de 2011

ADICTOS



“El  20-N: champán y mujeres (Alfonso Rus)


By Carlos Negro y Víctor Meseguer *

Proyecto Hombre es una tabla de salvación para náufragos de libertad indomada, navegando a la deriva. Tomás Zamora es su presidente y un buen amigo, que siempre me ha cuidado como a un hijo…pero en todas las familias hay una oveja negra.

Ahora se han empeñado en que les acompañe en una mesa redonda sobre “Calidad e Innovación en la Intervención de las Adicciones”. El caso es que la gente ahora sólo quiere recetas, y yo no tengo la panacea. Aunque tengo que reconocer que en este caso cuento con la inestimable colaboración de un “Negro”, mi amigo Carlos.
                                              
, hay adictos al amor, pero no son la mayoría porque luego viene el desamor y duele mucho, mucho. También los hay al tabaco, al alcohol, al cannabis, a la heroína, al acido lisérgico, a las revistas del corazón,…¡Que también generan mono!.  Sin embargo, no deberíamos olvidarnos que las adicciones más en boga hoy en día son aquellas  relacionadas con la atracción compulsiva hacia los chats y el cibersexo.  Por ejemplo, la semana pasada, el sindesnudo de “La Terelu Campos” tuvo más audiencia en la red, que Rubalcaba y Rajoy en el momento más álgido de la campaña electoral. ¡Señor, qué país! ¿Pero cómo puede haber gente que estuviera pendiente de estos dos tíos? En dos palabras: in compresible. Bueno, vamos a lo que vamos: Adicciones.

-“Víctor, primero nos dijeron que los adictos eran unos viciosos, unos degenerados…en suma, pecadores”.

-“Sí Carlos, pero también nos dijeron que nos íbamos a quedar ciegos y, al final,  todo quedó en unas pocas dioptrías de nada”. Y claro, los tratamientos morales se fueron al carajo.

Cavilando y cavilando, llegamos a la conclusión que después del  vicio, los eruditos en la materia se van al otro extremo. Y resulta que los adictos no eran unos viciosos sino unas pobres víctimas. El miedo se convierte en libertad y el fracaso en enfermedad. Se empieza a teorizar sobre las adicciones como problema social y a gastar pasta a tutiplén en atención médica y psicosocial…Nace así un modelo paternalista donde el adicto es un sujeto sólo con derechos, que nos traslada la responsabilidad y los costes de su atención a todos los demás. Una vez más, las mejores políticas de derechas son las que gestiona la izquierda: nos inventamos aquello del Estado del Bienestar para unos cuantos y el asistencial para todos los demás.

Empecemos por la punta. En lo tocante a adicciones, el punto de partida no puede ser otro que el de la voluntariedad: si el muchacho quiere y sólo si él quiere, le podemos ayudar a cambiar de vida, y si no quiere, pues a otra cosa. No vayamos a confundir la rehabilitación con el apostolado. Que quiere, pues bromas las justas, que nos diga el muchacho qué está dispuesto a poner, además de la voluntad, que es gratis y, por ello, no menos valiosa e imprescindible.

No se empeñe, no hay otra, que la cosa esta muy, pero que muy mal. En el negociado de pobres, drogatas y sin techo, nuestros políticos siempre se acuerdan de las Organizaciones ¿No? Gubernamentales,  a las que además se les pueden dar duros a tres pesetas.

Pero hete aquí, que las O No G se han hecho adictas a “G” y  “G” se ha fumado hasta el último euro en una idea de Estado del Bienestar mal entendida y peor gestionada, donde se confunde la evaluación con las estadísticas, con lo cual, es difícil conocer la eficiencia del dinero gastado; o, dicho en otras palabras, si estamos matando moscas a cañonazos o no. Por último, los accionistas de “G”, por ejemplo, Vd. y nosotros, estamos comprobando que no podemos seguir atando los perros con longanizas en la gestión de lo público. La crisis nos ha puesto en esta tremenda tesitura. En esta materia de las adicciones, también.

Llegado a este punto, le suponemos, querido lector, suficientemente indignado por la aparente dureza de lo hasta ahora escrito. Tiene razón, pero a diferencia del Sr. Rus, ésta y no otra, era nuestra intención. Estamos un tanto desengañados de la puerilidad clínica y política con que se abordan estos temas. Nosotros, apostamos por un modelo que gire en torno a la corresponsabilidad: primero, la del adicto, que debe asumir que su problema es “su problema” y no el de todos los ciudadanos; la ONG, que fuera de paternalismos, se lo debe explicar clarito y alto; y, por último, el gobierno, que debe pensar en el retorno de lo que se gasta.

A cambio, estamos tan sumamente sensibilizados con el problema, que le vamos a pedir a Tomás Zamora que cuente con nosotros para todo lo que él quiera. Porque a pesar de todo, sigue habiendo gente que ayuda a los demás sin medir, sin calificar, sin exigir, gente como Tomás.  En definitiva, apoyamos la profesionalidad y el trabajo desinteresado de Proyecto Hombre porque,  como dijo Azaña, “La libertad no hace ni más ni menos felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres”. Porque libertad es, entre otras cosas, responsabilidad, tanto para elegir como para no hacerlo.


*Carlos Negro López es Psicólogo Sanitario y Víctor Meseguer es Abogado no ejerciente y Criminólogo. 

1 comentario:

  1. Está claro que tenemos que empezar a ayudarnos a nosotros mismos, pero ¿qué hacemos con toda una generación que no sabe lo que es una responsabilidad? De ella entera somos responsables nosotros que les hemos educado así.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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