jueves, 13 de octubre de 2011

MI(E)DO



"POOR BOY BLUES”


© BY VÍCTOR MESEGUER

La ambición desmedida y la falta de escrúpulos de algunos siguen golpeando la espalda ya curvada de los de siempre, de los nadie, de aquellos cuya vida vale menos que la patera que los mata… Porque la vida mata cuando no es vida.
…La oscuridad de la noche resaltaba con intensidad el blanco nieve de sus ojos, blanco del miedo a lo que no saben y les espera. Inmigración ilegal. La trata sexual y laboral se ha convertido en el segundo negocio más lucrativo después del tráfico de drogas. Este artículo empezó a andar tras contrastar algunas fuentes de información que me alertaron sobre supuestas redes de trata, que utilizan a mujeres y supuestos hijos para hacer posible su entrada a España, sin riesgo o con menor riesgo, de la repatriación a su país de origen. Pero me tropecé con una investigación abierta y pensé que no era adecuado dar difusión a esta realidad, pues estaría influyendo negativamente en la investigación y poniendo en riesgo a las fuentes de información. Como a mí sólo me preocupan las vidas de estos niños y de estas mujeres, me guardé el secreto.
Así que cambié de historia, pero no de tema, una tarea nada difícil porque la realidad política nos lo pone fácil, muy fácil. Lo primero es reprobar las impresentables declaraciones del señor Duran i LLeida. Ese diputado de CIU y presidente de Unió, tan centrado, tan hombre de Estado, tan responsable y estadista que ha decidido trasladar a los cuatro vientos que hay demasiados inmigrantes en España, que la educación baja de calidad en los centros educativos en los que hay un alto índice de escolarización de hijos de inmigrantes, que el valor de las viviendas se deprecia cuando llegan inmigrantes a nuestro barrio y a nuestra escalera. Estas y otras lindezas le sitúan en el discurso de Anglada, para sumar votos gracias a un discurso xenófobo frente a la inmigración. Su señoría es muy zorra o astuta y sabe cómo medir el miedo.
¿Y la izquierda política? Andamos liados en ese viaje a una socialdemocracia muy locuaz pero vacía de contenidos; más allá de las respuestas elaboradas, cuando las preguntas eran otras y confundiendo la ética con la estética. La posición del actual gobierno ha estado matizada por el miedo escénico al impacto electoral negativo de las políticas de integración de las personas que huyen de los miedos conocidos a los desconocidos y, en consecuencia, ha mantenido el mismo discurso de fondo, cuando lo que tocaba era apostar, con mucha más decisión y convicción, por las políticas de convivencia en barrios, por la interculturalidad, la igualdad de trato, la no discriminación y la gestión de la diversidad, para evitar el conflicto que se avecina. Por ejemplo, la Ley de igualdad de trato y no discriminación, la escondieron en el cajón porque les daba vergüenza y les quitaba votos, fue a Consejo de Ministros tan tarde que nos hemos quedado sin Ley en esta Legislatura. Peor suerte va a correr la estrategia integral contra el racismo y la xenofobia que no llegará al Consejo de Ministros. Por eso, no quise seguir pensando en los porqués de un partido conmocionado por unas listas de las que lo único que se sabe, es que van a ser más los náufragos que los flotadores. Mientras escribo este artículo, recuerdo que la verdad se olvida, que la razón se pierde, que las emociones se eliminan, que la izquierda se evapora... y todo por un cálculo matemático de lo que nos interesa decir y hacer en políticas sociales antes de unas elecciones. Cuando queramos recuperar la verdad, la razón, las emociones, las posiciones de izquierda, tal vez será tarde, seguro que será tarde.
…Pero Abdou es un niño de tan sólo cuatro años y no son sus lágrimas las que le impiden ver cómo su infancia se desdibuja de su rostro porque se la arrebató una patera. Antes de tiempo, cortando prematuramente esa dulce ingenuidad que desdramatiza los recuerdos de la niñez, por muy adversos que éstos sean. Sí, los culpables son esos hijos de mala madre de la trata. Pero sus verdugos no están solos. Saben que nadie se preocupará por unas víctimas criminalizadas por ellos o por nosotros…Qué más da, criminalizadas al fin. Operan en un territorio propicio, abonado por la falta de cabeza, y otras cosas, de una derecha que no defiende ideas sino intereses, así como una izquierda sectaria, funcionarial, mágica y acomplejada que responde con los mismos criterios de la derecha. Con estos mimbres no nos debe sorprender que, de cara al próximo 20-N, muchos ciudadanos y ciudadanas estén pensando que para una fotocopia se quedan con el original. No es que pida yo un giro del PSOE a la izquierda, de hecho no lo pido porque nunca entendí en qué consiste eso. Sólo recordar que nuestras raíces filosóficas beben de principios como la justicia social, la dignidad humana y la democracia real.
La sociedad que hemos creado, decide. Aunque no haya muchas cosas sobre las que decantarse. De fondo suena, “Soldadito marinero” de Fito & Fitipaldis:“Él también quiso ser niño pero le pilló la guerra”. En el nombre de nuestros padres, por nuestros hijos…no renunciemos a un mundo mejor.




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