jueves, 6 de enero de 2011

NOCHES DE REYES


“La igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida”




Al otro lado de la calle, el luminoso de la gasolinera marcaba las 04:00. Kamy y su amiga “La Jenny” miraban impacientes el reloj. No querían perderse la luz en la cara de sus niños al abrir los regalos de los Reyes Magos. Sólo el vacío las llenaba. No era miedo, ni rabia, era sólo el espacio que deja ese esperado “mañana” cuando se ha escurrido entre las manos. Para sacarse los demonios del cuerpo, mataban el tiempo a golpe de risas: ¿Qué le vas a pedir a los Reyes Magos, Kami? -Veinte euros, como a todos ¡No te jode!- le contestó (Dicen que la risa es el orgasmo de la inteligencia). Pero “La Jenny” la conocía demasiado bien: “Resucita como puedas, cariño, pero resucita. Tú sabes que fuera de estas calles, sólo nos espera la suerte de una mala vida”, le dijo su más leal amiga mientras los ojos de Kamy, abiertos en la claridad de su noche, miraban de frente otro tiempo de esperanza a lomos de una patera. De eso hacía ya muchas noches con los ojos abiertos y muchos días oscuros, a pleno sol. Hacía ya, sobre todo, mucha desesperanza. Ella, al igual que muchas mujeres españolas, apuradas por los aprietos, optó por dedicarse al negocio del sexo de pago como salida. Ya lo dijo Bibiana Aído: "Se necesitan mujeres emprendedoras para salir de la crisis”; olvidó la ex ministra que los derechos civiles por sí solos no son la solución. Hacen falta también derechos sociales y culturales para romper un suelo, unas paredes y un techo de cristal que mantiene a muchas mujeres en pista, pero en una carrera desigual ¿Qué hacemos? ¿Prohibir la prostitución? ¿Regularla? ¿Penalizar la compra de servicios sexuales? Para empezar, ¿Por qué no nos centramos en asegurar instrumentos de protección sanitaria, educativa y social?

No me gusta lo que veo. El Gobierno central prefiere cubrirse en un discurso abolicionista sin medidas abolicionistas (son igualicos pa tó) y cuando el alcalde de Barcelona o la presidenta de la Comunidad de Madrid afirman que son partidarios de regular la prostitución, su prioridad no son esas “Señoras que reciben solas en un pisito de Pedralbes” ni las que trabajan en los Súper mega-garitos de los alrededores del Hotel Meliá Castilla de Madrid (un gran hotel donde los haya). Son sólo las que trabajan en la calle -más expuestas a que su libertad se haya ido de vacaciones o, simplemente, nunca acertara a llegar- las que están en el punto de mira de la ley y, no precisamente, para defenderlas de desaprensivos que no les pagan lo acordado o que las explotan convirtiendo su sudor en calderilla. Lo que les preocupa no es la ausencia de libertad, les molesta la prostitución como molestan los pobres, los vagabundos…y las bolsas de basura fuera del contenedor. Siguiendo esta lógica ¿Nos resulta menos provocador (o más) que una niña de 16 (que dice que tiene 18) se tire por 100 pavos a cualquier babas en un chalete de postín? En este caso se da una doble putada y el elemento de protección es fundamental porque aquí si que es seguro que no hay posibilidad de elegir y, además, se rompen otros elementos de garantía básica de derechos, más que en las adultas y más graves.

En el caso de los adultos, si la voluntad les acompaña, el desempeño de esta actividad es tan respetable como cualquier otra…, le comentaba a una miembra del partido del chumi cuando sin dejarme acabar… ¡Zas! (Tiróseme al cuello como una sierpe): « ¿Los adultos o las adultas? Óyeme, siete machos, la gran problemática que tienen las putas no es ni de lejos equiparable a la que puedan tener los putos. Además, so machista, me cuesta trabajo pensar que haya mujeres que elijan libremente prostituirse como se prostituyen la Kamy o la “La Jenny”, por lo que no veo muy acertada tu reflexión. Otra cosa es que no censures a las mujeres que no tengan más cojones que prostituirse para poder salir adelante, pero de ahí a pensar que esa elección es libre, va un trecho… » (Lo suyo era un no parar ¡Santo Dios!) ¡No me jodas, primica! En primer lugar, ya sabes que me estoy quitando del lenguaje no sexista. En segundo lugar, hay que distinguir entre el tráfico ilegal de mujeres con fines de explotación sexual, la prostitución infantil y, por último, la prostitución con voluntad aparente o real. En los dos primeros casos que, ciertamente, suman la mayoría, guerra a muerte y sin tregua. El Plan de Trata y el Código Penal marcan el camino a seguir ¡Pero hagámoslo de verdad! En el tercero de los casos, me gustaría matizar tu idea de libertad. La clave es la misma que rige tu vida o la mía: ¿Dónde se sitúa la libertad de elegir y la construcción autónoma de deseos? Tan jodido es ser puta como reponedora en unos grandes almacenes, pero no todas tienen cuerpo para ser de D’Angelos o un apellido como Ana Patricia Botín que, por cierto, ¿Eligió ella ser la puta ama del Santander?… ¿Comer mierda en un partido para ser la/el número uno es prostitución? ¡Ay que se me va, ay que se me ha ido y me sale el macarra de suburbio que llevo dentro!

Por cierto, se me olvidaba, la prostitución masculina también existe. Por desconocida, está idealizada como la del chavalín guapetón que se tira a señoras insatisfechas porque le va la marcha. Nada más lejos de la realidad. También existen mafias, presiones, palizas… Tengo “conocidos” que podrían ilustrarte en este tema con detalles que te harían enrojecer.

Vayamos a películas, yo sólo pretendía hacerle un regalo de Reyes Magos a Kamy, a “La Jenny” y a todas sus compañeras porque nunca pudieron soñar con vivir en igualdad de condiciones y con igualdad de oportunidades (eso es para gentes de bien). Y usted, querido lector, perdone si le he amargado este día tan señalado pero, como le dijo “La Jenny” al último cliente de la noche tras regalarle un pico, “no te preocupes hombre, no eres el único con mal sabor de boca”.




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