jueves, 22 de julio de 2010

¿QUE ES ESO DEL TERCER SECTOR SOCIAL?



El tercer sector de Acción Social está integrado por aquellas organizaciones sin ánimo de lucro que, sin perder su función de denuncia, reivindicación y sensibilización, son prestadoras de servicios sociales, educativos, de vivienda, de salud, etc, en colaboración con la Administración pública, pero sin que ésta pierda, ni delegue, en ningún momento, su responsabilidad sobre la provisión, al conjunto de la ciudadanía, de estos servicios. Hablamos de entidades como Proyecto Hombre, Cáritas Diocesana, Fundación Cepaim, Colectivo Paréntesis, Cruz Roja, Fundación Sierra Minera, Hermanas Oblatas del SMº Redentor, Fundación Secretariado Gitano…y muchas, muchas, más.

Si la solidaridad, como bien decía un amigo mío, consiste en no dejar solos a los demás con sus problemas, estamos hablando de un conjunto de asociaciones, fundaciones y cooperativas sociales, representativas de la sociedad civil en nuestra Región, que practican la solidaridad con los sectores más vulnerables de la población murciana. Son organizaciones no lucrativas que desarrollan acciones y servicios de interés general, que fabrican ciudadanía, que construyen cohesión e inclusión social, que luchan contra la pobreza y la discriminación, evitando que los colectivos más sensibles de nuestra sociedad queden al margen de unos niveles mínimos de bienestar social, llegando donde la Administración Pública, ni el mercado pueden hacerlo.

No es posible el crecimiento sin cohesión social. Desde este punto de vista, el trabajo que el llamado tercer sector de acción social y la economía social en general desarrollan en la Región es esencial. Por ello, la apuesta por su refuerzo y estabilidad debería ser una de las prioridades en la agenda política del Gobierno de nuestra Región y, más aún en el actual escenario de crisis económica en el que se reduce el presupuesto, pero aumentan y de que manera, las necesidades sociales de los sectores de población más vulnerables.

Cada euro que dediquemos a financiar los servicios públicos gestionados por el tercer sector de acción social, no será un gasto sino una de las mejores inversiones colectivas que podemos hacer, no en beneficio de unos pocos, sino en beneficio colectivo. El propio mercado, desde los principios de responsabilidad social empresarial, debería invertir, conjuntamente con la Administración pública en las políticas de cohesión e inclusión social.

Un tercer sector de acción social que en Murcia ha ido creciendo de forma muy significativa en los últimos años, dando cada vez más calidad y profesionalidad a los servicios que presta, generando innovación, creatividad y empleo de forma muy significativa.

El modelo mixto de implantación del sistema de bienestar social español y su reciente expansión ha colaborado en el crecimiento del tercer sector de acción social. Las administraciones públicas están externalizando, cada vez más, la prestación de servicios sociales de responsabilidad pública hacia la gestión de organizaciones sociales. Los gobiernos recurren a las organizaciones sociales por variadas razones: por parecer menos intervensionistas, por ahorrar recursos públicos, dado que si se realizarán directamente serían tres veces más costosos, pero también por aprovechar la mayor experiencia y contacto con la realidad social de las organizaciones del tercer sector.

Se hace verdaderamente difícil comprender, que con el papel esencial que el tercer sector de acción social está jugando en la Región, tenga tan escasa representación en los espacios de interlocución y diálogo social y civil con la Administración regional.

Es imposible llegar a entender el motivo que posibilita, que el actual modelo de financiación de los servicios de responsabilidad pública y de interés general, que desarrollan las organizaciones del tercer sector, se base, casi en exclusiva, en las convocatorias anuales de subvenciones en régimen de concurrencia competitiva. Convocatorias de subvenciones, que se publican bien avanzado el año, se resuelven al final de la anualidad y se pagan excesivamente tarde, en muchas ocasiones hasta con una anualidad de retraso. ¿Qué empresa podría planificar en estas condiciones?

Modelo de financiación que está ocasionando un déficit en la calidad de las prestaciones, un menor impacto social, un gasto excesivo en la gestión, una peor atención a la población en riesgo de exclusión social, un mal aprovechamiento de los recursos puestos en juego, la descoordinación de los mismos y la perdida de empleo en un sector que conforma uno de los mayores yacimientos de empleo, tal y como refleja el reciente estudio que sobre el sector ha elaborado el SEF.

Es urgente dotar al tercer sector de acción social en la Región de un marco que lo regule, que se reconozcan sus funciones de interés social, al tiempo que se le dote de la representatividad e interlocución que merece. Igualmente, desde estos espacios de interlocución debería acordarse un nuevo modelo de financiación de las políticas sociales que gestionan, que garantice la disponibilidad anticipada de los recursos, la plurianualidad de los mismos, la suficiente dotación económica, la calidad en los servicios que se prestan, la transparencia en la gestión y la evaluación del impacto social que producen sus actuaciones en beneficio del conjunto de la ciudadanía.

viernes, 9 de julio de 2010

ASIMETRÍAS POLÍTICAS


















LA VERDAD 08 07 10

¿Todo bien Presidente? Bien y mejor, me contestó. Ocurrió la semana pasada. Cuando llegó Valcárcel, yo estaba en la puerta apurando las últimas caladas del último cigarro antes de iniciar la reunión. Ese día, él presidía un pleno extraordinario del Consejo Económico y Social para aprobar la memoria socioeconómica y laboral de la Región de Murcia. A la vista de lo aprobado, es evidente que, Ramón Luís, en su contestación, se refería a otra cosa.

El Partido Popular, más que un partido al uso, se ha transformado en un movimiento de masas. Aunque su núcleo duro trae causa en la movilización de los sectores más conservadores de la sociedad murciana, poco a poco, ha ido ganando espacio a su izquierda: centristas y social liberales (el equivalente a los demócratas en EE.UU.). Es más, las componentes identitaria y populista de su discurso han supuesto un importante reclamo para incorporar también a una parte muy importante de los votos de las clases populares que tradicionalmente abonaban el suelo electoral de la izquierda.

La arrolladora evidencia de que el PP va a continuar ganando elecciones, ensancha su caladero de vocaciones políticas. Además, el paso de tanto tiempo ha permitido la sustitución de muchos líderes de la sociedad civil por otros más afines. Los intereses compartidos con los grupos intermedios y el pragmatismo de los clanes económico-financieros se encargan del resto.

Y es que en política, como en economía, la psicología, la filosofía, el lenguaje… y las subvenciones son fundamentales ¿Neuropolítica? Pues se llamará así.

Sí, los votos dan el poder pero no la razón. Pero cuestionar la voluntad popular, es un dislate impropio de gente sensata y, además, no olvidemos que su mayor valor sigue residiendo en la ausencia de razones alternativas que sean percibidas por los ciudadanos como una opción creíble y solvente.

Otra cosa es que una hegemonía tan aplastante dificulta un debate sereno sobre sus aciertos (que haberlos, haylos) pero también sobre sus errores así como su relativa ventaja en casos de ética pública distraída. Y claro, victoria tras victoria, ahí andan, entregados a la placidez postcoital. Precisamente ahora que andamos jugando con algo tan triste para una mujer como es la decisión sobre abortar o no. Bueno, a la gente decente siempre le quedará…Londres.

¿Y a los socialistas? ¿Qué? ¿Cómo nos va? …“Te va a entretener tu puta madre”, me contestaría un mala follá granadino. Llevamos demasiados años navegando en búsqueda de una Ítaca que no se acaba de asomar en el horizonte (a la Penélope ya se le ve la bufanda por la puerta del jardín), atravesando un desierto con cada vez menos oasis y esto se materializa en dos hechos: la ausencia de un liderazgo fuerte e ilusionante a pie de calle, y la zozobra en el discurso; y es que hay muchos socialistas que ya no saben qué pensamos sobre el agua, ni qué tienen que decir cuando les machacan en el bar; creo que con tanto viraje hemos acabado “calados hasta los huesos”, y este no es un tema menor puesto que el partido padece una progresiva pérdida de crédito social.

También es cierto que en Murcia más que el ansiado efecto Zapatero nos ha tocado sufrir el “Efecto Zapatazos”, y es que los errores cometidos (sobre todo a nivel de discurso) en la política territorial e hidrológica así como el caos de comunicación durante la crisis, nos vienen pasando una factura digna del “Maxim´s” de París, osea.

Una ideología es de progreso y modernidad, cuando entiende lo que ocurre a su alrededor y convoca a la sociedad para generar ideas y no ocurrencias. No creo ser el único que lo piense en el PSRM, pero los tiempos y algunas estampas de nuestro paisaje interno no acompañan.

¿Y al resto? ¿Cómo les va? Cada vez son más las voces autorizadas que piden la revisión de un “absurdo” sistema bipartidista que condena al “liliputismo” a cualquier iniciativa política que intente competir con las dos mayoritarias. Una lógica que no sólo afecta a las actuales iniciativas minoritarias sino que, lo que es más desolador, a aquellas que pudieran florecer en un presente-futuro. Por último, cada día son más quienes abducidos por… “esta segunda inocencia, que da el no creer en nada”, optan por el absentismo o la desafección política.

Hasta donde el sentido común me lleva, creo que la solución pasa por la construcción de poder social, por la reforma del marco jurídico de la participación en los partidos políticos y por la sustitución de un sistema electoral tramposo. En definitiva, por la edificación colectiva de una inmensa tarima de enseñaza donde cualquier ciudadano que tenga algo que aportar en defensa del interés general, pueda hacerlo y lo haga.

Posdata: un buen ejemplo. Pedro Antonio Ríos es un hombre valiente y lleno de valor moral. Un paradigma de magisterio que trasciende a su apasionante trabajo como maestro.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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