viernes, 19 de febrero de 2010

¿POR QUE CADA DIA SON MAS LOS CIUDADANOS QUE PERCIBEN A LOS POLITICOS COMO UN PROBLEMA?



(Una mirada autocrítica aún a riesgo de no parecerlo)

VICTOR MESEGUER DIARIO LA VERDAD 18 02 10

El elegido es… ¡Mario! De los que aceptaron participar en Operación Triunfo ´09 fue el que más gustó a la tratada audiencia que sigue este programa, pero hay muchos cantantes, probablemente mejores que él que “no daban el perfil”.

¿Son nuestros políticos los mejores? Siguiendo el razonamiento anterior: sí. La política es un circuito cerrado con cámara, donde el telón sube y baja a merced de los políticos: listas blindadas, ruedas de prensa sin preguntas,...sucesiones digitales o al pito, pito, gorgorito: el síndrome de los “Talent Show”.

En fin, que "cuando el río suena... cógelo que están llamando". Si la gente pierde interés por la política, ¿podría deberse a que la política haya perdido un poquito de interés por la gente? Porque la gente y los votantes son dos cosas diferentes... Con muy poco esfuerzo podemos abocar nombres de políticos interesados en dar soluciones reales a los ciudadanos, sin buscar directamente rédito electoral, y otro tipo de políticos, cuya pasión por el voto les eclipsa el análisis de los problemas reales que deben solucionar.

A ver, el problema fundamental es de cajón: la gente no siente que la política le sea cercana. No siente que los políticos puedan hacer algo por ellos. No sienten que votando a fulano o a zutano su situación vaya a cambiar. Y hay varios motivos para ello: en primer lugar, hay cada vez menos margen de maniobra en la política nacional, y eso se percibe. Organismos supranacionales como UE, FMI e imperativos como la convergencia son las que marcan el ritmo... lo cierto es que nunca ha existido verdadera autonomía, pero cada vez hay menos. El liderazgo nacional (de cualquier nación, no seamos chovinistas, y aún menos choministas) ha ido entrando en una especie de vorágine de matrioshkas... esas muñecas rusas que esconden dentro otra que a su vez lleva otra... y así hasta que te canses o se acabe la madera en los Urales. Nos debemos a la convergencia europea, que se pliega al FMI o a quien toque, que dobla la cerviz ante, por ejemplo, Estados Unidos que se postra genuflexo ante la gran mano invisible que mece la cuna... o ante los chinos (que gracias a su pasta evitan la quiebra de Morgan Stanley).

A ver, no quisiera yo amplificar la fantasía conspiranoica estándar, aquella que afirma que, si la matrioshka pequeña es el Gobierno, la matrioshka grande que todo lo puede es el resultado de una conjura mundial de de ciertos sectores financiero-mediáticos que controlan el mundo desde sus despachos estadounidenses mientras se fuman un puro. Esto, por supuesto, es una exageración: todo el mundo sabe que en las oficinas estadounidenses no se puede fumar.

Por otro lado, hay quienes apuntan que la desafección está motivada por la mala comunicación de nuestros gobernantes. La desafección es heredera directa de la apatía: nada se puede hacer. Es labor de un buen político comunicar que sí se puede hacer ese algo, conmover, convencer. Por eso triunfó Obama. La cara b de todo esto, por supuesto, también está en Obama: la caída de su popularidad se debe al choque con una realidad que no le permite hacer lo que prometió o, al menos, hacerlo al ritmo prometido. Mención aparte merece la versión española: un pasito alante un pasito atrás al ritmo reggaeton,…y demasiados dejar para mañana lo que se debe hacer hoy y viceversa.

Y llegamos al punto en el que toca dar un canto de esperanza. ¿Optimismo antropológico? No, más bien tirapalantismo: ande o no ande, hay que tirar p'alante. Y en este caso, tirar p'alante sería encontrar políticos responsables, buenos comunicadores y con verdadera vocación de cambio. Como dice un proverbio chino que me salió en una galleta de la suerte: "Hasta el camino más largo empieza por un primer paso". Creo que era así, es que, con la galleta, me tragué parte del papel. El caso es que el camino es muy largo porque el mundo se ha convertido en un sistema muy complejo en el que el movimiento del más mínimo engranaje hace fallar la maquinaria... una maquinaria, no lo olvidemos, que preconiza el economicismo por encima del humanismo. Para cambiar toda la maquinaria, para exigirle al FMI que no se suba a la parra, para recorrer ese camino, hacen falta un buen par de zapatos... y un buen par de... Y de eso, en política, igual estamos escasos.

¡Que no cunda el desánimo! ...siempre nos quedará el Cristo de Monteagudo.


sábado, 6 de febrero de 2010

PACTO SOCIAL Y POLITICO POR LA EDUCACIÓN


Porque la educación, además de otros valores, es el auténtico motor de la economía.
VICTOR MESEGUER DIARIO LA VERDAD 4 02 10

Aunque a todo hay quien gane, no podemos admitir la desventaja que, para ganarle al futuro, supone un modelo educativo de mediocre calidad y 17 submodelos donde cada uno va por libre. No podemos soportar el coste añadido de una educación en la que todavía el centro de discusión está en quién, cuándo y dónde tienen que darse clases de religión o de educación para la ciudadanía... sin importar siquiera cómo.

Por ejemplo, while half of EU citizens speak a language other than their own, with which they could hold a conversation, the Spanish are situated below this average at a rate of 36%.

Necesitamos, pues, un Pacto por la Educación que, entre otras cosas, reforme el sistema, en la forma y en el fondo. El acuerdo es inaplazable porque para vivir en la nueva y competitiva estructura mundial, son necesarios conocimientos que aún no contemplan los planes educativos: La sociedad sostiene estudios específicos para que las personas aprendan abogacía o medicina, pero se omiten estudios de técnicas de desarrollo humano, mediante las cuales, las personas aprendan habilidades para relacionarse, coordinarse, manejar sus motivaciones, actitudes y emociones. Aprender a cooperar para crecer como persona, para mejorar las organizaciones, para lograr un país más competitivo.

Es necesario aprehender el significado de la excelencia en todos los órdenes de la vida. Aprender a ser productor, como a ser jefe, padre, madre o compañero. Se necesita la calidad en la educación para que las personas se preparen para saber hacer y también saber ser, para asegurar el desarrollo personal junto con el avance del país.

Dado que sabemos que el cambio es hoy lo único permanente, es necesario que exijamos una formación generalizada, con especial acento humanista que ayude a la reflexión, cambio de actitudes y mentalidad, así como formación específica de y para la calidad.

Una formación que desarrolle tanto la competencia técnica como la iniciativa y la creatividad; que favorezca todas las flexibilidades, en particular la polivalencia como aptitud para ser personas suficientemente eficientes en un terreno, y suficientemente abiertas para ejercer otras funciones en la cada vez más compleja estructura productiva y, por último, que nos ayude a volvernos comunicativos como personas, como empresa…, como país.

Porque la educación, además de otros valores, es el auténtico motor de la economía. Valga como ejemplo la recuperación de Alemania de dos guerras mundiales y la reunificación con sus primos del Este. Se habla del “milagro alemán”, pero el fenómeno se puede explicar más sobre la base de un fuerte sistema educativo que mediante alternativas sobrenaturales.

Toda la recuperación económica (cambio de modelo productivo, I+D+i, base tecnológica, etc.) requiere como elemento imprescindible una formación superior de altísimo nivel científico y tecnológico, es decir, educación.

Pero sin confundir: remitir ordenadores a los colegios, sí; pero paralelamente hay que decir para qué, qué fines se persiguen, cómo se va a trabajar en las aulas, quién y cuándo va a formar a los profesores para tales menesteres… La educación de calidad exige planes y proyectos globales que abarquen a toda la comunidad educativa, incluida la Administración.

Estamos en vísperas y, al igual que en otros temas (agua para todos,…), el éxito pasa por el juego limpio entre el Estado y las comunidades autónomas. No vendría mal que a nuestros diputados les asaltara un soplo de inteligencia. No es que yo piense que sus señorías hagan lo propio con el culo, pero alguien tendría que recordarles que representan los intereses de todos y no los de su particular patio de vecinos.

En definitiva: pacto educativo sí, agua para todos también y, especialmente, educación de calidad para todos y para siempre. Una ficción que nada tiene que ver con nuestro presente y el futuro que éste proyecta. Sobre el agua, los hechos hablan por si solos. Sobre la educación, un buen ejemplo es el sistema expendedor de títulos universitarios que tiene el Gobierno regional en Guadalupe y que va a destrozar el nivel educativo regional. Educación privada y competencia, sí por favor, pero moderna, laica y por arriba, no casposa, religiosa y por debajo, a la vez que apuntalada por la puerta de atrás.

Como diría El Roto:” ¡Qué proyecto colectivo tan apasionante: Cada uno a lo suyo!”

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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