sábado, 27 de noviembre de 2010

EN EL NOMBRE DEL PADRE




Sentados en un banco cualquiera, de una estación cualquiera, observamos como desenganchan algunos vagones. No añoramos de donde venimos ni nos gusta donde vamos y, sin embargo, miramos impacientes el reloj…

"Primero se llevaron a los comunistas,

pero a mi no me importó

porque yo no era..."

Quizás sean tiempos de incertidumbre, de no saber, exactamente, dónde está cada cosa y de qué color es. Quizás todavía no tengamos claro ni podamos imaginar, qué lugar ocupa cada cual en nuestro triste mosaico de realidad inimaginada. Hoy los vientos circulan en todas direcciones. Para unos pocos, traen aromas de jazmines. Para cada vez más ex-ciudadanos, hedores de los desagües. Y entre medias de esos dos extremos, la mayoría resbalamos por los hielos de lo imprevisible. Cuando todavía no sabíamos qué dirección tomar, una voz se alzó amenazante: “El que elija la calle, se quedará en la calle”, les espetó un alto responsable político regional a los representantes del tercer sector de acción social. Los allí presentes empuñaron la responsabilidad como única respuesta a una estrategia que desenfundaba el miedo y la provocación.

"...enseguida se llevaron a unos obreros,

pero a mi no me importó

porque yo no era..."

No es poesía, tiene aristas que se clavan en la piel que cubre la angustia y, al contrario que aquella, es un arma vacía de futuro... pero un arma al fin. La gran locura de nuestro tiempo es dejarla cabalgar desbocada; impertérritos, ajenos, peor aún que si no nos fuera nada en ello: como si resultara inevitable. Es la injusticia social, desgarrando la vida con todos sus colmillos.

Que sus cascos se claven tan hondo en nuestra Región, con un 4,5 de los pobres del país, cuando la población supone sólo el 2,5, debiera obligarnos a hacer un esfuerzo por combatirla, pero no es así... nunca es así, en ningún sitio es así. Me niego a la inanidad ante unos gobiernos acríticos que premian a los fuertes y castigan a los débiles, embistiendo contra los únicos aliados que les quedan: Proyecto Hombre, Cáritas Diocesana, Fundación Cepaim, Colectivo Paréntesis, Cruz Roja, Fundación Sierra Minera, Hermanas Oblatas del Smo Redentor, Fundación Secretariado Gitano…y muchas, muchas, más; que día sí y día también, practican la solidaridad con los sectores más vulnerables de la población…

"...después detuvieron a los sindicalistas,

pero a mi no me importó

porque yo no soy sindicalista..."

Verdades “como puños” y “toscas falsedades” pueden confundirse e ir de la mano juntas y, a su vez, estar tan en las antípodas de lo que definen como un cerdo “chato” y un canguro vecino de Sydney.

Cuando la percepción de una realidad se traslada generalizándola, y pretende hacerse pasar, exagerando sus rasgos, como dogma irrefutable, suele convertirse en una caricatura. Éstas, me dice un amigo, a veces consiguen reflejar el modelo, pero muchas más, retratan al caricaturista.

Sin renunciar a la necesaria autocrítica, generalizar por inducción incompleta o presuntiva, puede provocar juicios de valor desmesurados como consecuencia de ir más allá de lo que autorizan los datos. “Las bicicletas son para el verano, pero las burbujas de colores y los ladrillos especulativos no han sido precisamente los del tercer sector”, me contaba una voluntaria de la Asociación Paréntesis. Ella y sus compañeros, todos los años hipotecan sus casas y sus vidas con el nada especulativo deseo de construir puentes para que los reclusos y exreclusos de la Prisión y el Centro de Inserción Social “Guillermo Miranda” puedan caminar por una pasarela hacia la integración social activa, sin tener que pagar peajes añadidos a la sentencia judicial. Este año, la subvención no llegará…

"...luego apresaron a unos curas,

pero como yo no soy religioso

tampoco me importó..."

Pero la ejecución de la hipoteca, sí. Pese a ello, su voz no tembló al dirigirse a la Asamblea de la Red de lucha contra la pobreza y la exclusión social: “Compañeros, ni podemos ni debemos instalarnos constantemente en el presente, porque requiere dejar en el camino el resto de opciones para convertir una sola de ellas en realidad. Realidad que, por otra parte, limita además las alternativas de futuro. Malas son las cartas que hay sobre la mesa, pero sólo el diálogo puede romper la sinrazón. Este lunes tenemos una reunión con Ramón Luis Valcárcel en la que, sin duda, será nuestra penúltima oportunidad. Aunque él es juez y parte, lo primero le obliga a decir justicia. Estoy convencida de que él y sólo él dictará sentencia de futuro…”

"...ahora me llevan a mi,

pero ya es tarde"

Antes de irme, hoy quiero recordar. Es urgente dotar al tercer sector de acción social en la Región del reconocimiento que merece, de un marco que lo regule, que reconozca sus funciones de interés social, su apuesta por la cohesión social, sin la cual, no habrá desarrollo regional posible, al tiempo que se le dote de la representatividad e interlocución que le corresponde por prestación de servicios públicos, generación de empleo y procesos de inclusión social.

Igualmente, desde estos espacios de interlocución debería acordarse un nuevo modelo de financiación de las políticas sociales que gestionan, que garantice la disponibilidad anticipada de los recursos, la plurianualidad de los mismos, la suficiente dotación económica, la calidad en los servicios que se prestan, la transparencia en la gestión y la evaluación del impacto social que producen sus actuaciones en beneficio del conjunto de la ciudadanía.

Para celebrarlo comeremos perdices…unos. Otros comerán patatas, pero comeremos todos.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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