jueves, 16 de septiembre de 2010

LA TRANSPOSICIÓN



Son tiempos difíciles para los soñadores
   LA VERDAD 16.09.10

Mateando tan ricamente con Petronila, una paraguaya que trabaja como cuidadora de niños muy mayores, le dije… La política es la gran obra cultural de occidente. ¿Cuándo se van a meter esta idea en la cabeza nuestros dirigentes? Su respuesta no se hizo esperar: No se trata de meter nada en la cabeza de nadie sino de intentar sacar algo de dentro de la de algunos. Educación viene del latín educire, sacar de dentro.

Le comenté a Petro que aquella misma mañana me había llamado un compañero de partido que me dijo: ¿Sabes qué? Estamos mal pero vamos bien. Tenemos la solución: ¡Escuchar a los ciudadanos! ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? No pude evitar hilvanar una respuesta: Pues mira, es que mi alma se acaba de liberar moral e intelectualmente de las limitaciones y ataduras de mi cuerpo y hasta que no vuelva, no se qué decirte. Al instante se avivaron mis recuerdos, aquellas palabras disparadas por el viejo profesor Don Enrique Tierno Galván… “La democracia es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo: que lo que quieren los más se convierta en lo mejor”

Desde entonces, amiga, dos ideas, que no paran de moverse, rondan mi cabeza ¿Es importante la ideología? Si se tiene, sí. ¿Cuál debe ser la relación entre los políticos y los ciudadanos? La verdad es que esta es la parte más complicada y creo que es algo que depende de la ideología. Digo "creo" porque me gustaría creerlo; quiero decir: me gustaría no pensar que la mayoría de los políticos (a derecha e izquierda) generan una comunicación vertical hipócrita e interesada basada en mensajes simples que apelen a las emociones y no a lo racional, mientras los políticos de verdad (una especie en peligro de extinción) intentan dirigirse a lo racional, a la responsabilidad, lanzando mensajes más complejos, que requieren más tiempo del ciudadano. En definitiva: unos pocos piden reflexión y la mayoría flexión: una cómoda flexión de brazo para depositar el voto en la urna.

Son tiempos difíciles para los soñadores. La mayoría de la gente no está por la labor de escuchar mensajes complejos. Es lo que tiene la sociedad del consumo y de la satisfacción inmediata, que penaliza la reflexión. Si fuese conspiranoico diría que quienes han parido esta sociedad buscaban precisamente ese adormecimiento de las conciencias. Eso sí, este desinterés no es el único obstáculo, quizá ni siquiera el fundamental para dignificar la política y recuperar la utopía. El verdadero problema es que la política necesita líderes que puedan hacer reflexionar. Que hagan entender. Pedagogos. Un verdadero líder debería ser una especie de experto en mayéutica socrática: la madre de Sócrates era comadrona (hacía nacer bebés) y se presupone que de ahí sacó el filósofo su idea de la mayéutica (el arte de hacer nacer al ciudadano pensador). Su labor era la de utilizar la dialéctica para que el ciudadano en cuestión pensase por sí mismo, liberado de prejuicios. Un hacha el Sócrates. Le decía a la gente "tonto" a la cara y al final se lo acababan aceptando.

En un proceso electoral, de tener el candidato ideal, habría una lucha constante entre sus habilidades dialécticas y la predisposición negativa del pueblo. Y esa es una lucha compleja.

El ejemplo práctico más evidente y, además, cercano en el tiempo es la campaña de las Presidenciales colombianas: Antanas Mockus es un pedagogo. Un señor raro, sí, pero que se valía de sus rarezas para "explicar". Sus mítines eran reflexivos, los de Santos, directos y agresivos. ¿Hace falta que te diga cómo acabó la cosa?

Es lo que hay Petro. Es evidente que nuestros políticos se han acostumbrado al liderazgo dialéctico de Jorge Javier Vázquez (Sálvame Deluxe) y la referencia es esa (si no la mejora Belén Esteban). Por ejemplo, en ese registro, el “agua para todos” vence a cualquier intento de un sabio socrático por explicar dos ideas seguidas. Conforme está el patio, tristemente a Sócrates no le dejarían hoy ni preguntar.

Ya nada es lo que era. Al fin y al cabo, lo único que los ciudadanos le piden a un candidato es que sea una persona que genere confianza, que caiga bien. Los ciudadanos quieren tener el mejor candidato, quieren poder salir a la calle y gritar a los cuatro vientos… El mío tiene más gancho, más gracia, más pasión y, además, es el más guapo. “¿Tú crees?” me preguntó ella. Bueno, no siempre es así. Tú fíjate que ZP ganó, posiblemente, porque Solbes le ganó el debate a Pizarro con un solo ojo, le contesté.

Hoy me siento un poco Amelie… “El fracaso nos enseña que la vida no es sino un proyecto, un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará” me cuchicheó Petro mientras el disyokey pinchaba “Mundos diferentes”, de la murciana Susana Re: “…cuando las ideas están vacías y no queda nada por decir, cambia el rumbo hacia otra parte y deja que el aire empuje a subir…”

Aqui os dejo un video de SUSANA RE


3 comentarios:

  1. Magnifico articulo, Victor.

    Como siempre, muy acertado, argumentado, profundizado y, excelente para crear en el sujeto lector, el Don de la reflexión.

    Muchas gracias, amigo.
    Besitos.

    ResponderEliminar
  2. Amigo Víctor: espero que te hayan entendido muchos más de lo que, a primera vista, se pueda contar. Porque en tu llamamiento a la reflexión en contra de la flexión, sólo unos pocos -hasta donde yo sé- estarían dispuestos a lo primero, frente a lo segundo. Lo segundo es más fácil, atractivo y rápido que lo primero. Pero tu reflexión es como un "squech" de Les Luthiers: sólo para unos pocos entendidos. Ya me comprendes, como dicen en Algezares, lo que quiero decir. Un abrazo, amigo. Y mucho ánimo para todos y mejor reflexión. Es mi mejor deseo, desde mi retiro.

    ResponderEliminar
  3. Víctor, te preguntas cuál debe ser la relación entre los políticos y los ciudadanos. Pero no todos los ciudadanos esperan lo mismo de los políticos. Es más, ni siquiera todos los miembros de un partido esperan lo mismo de sus líderes y candidatos. En Fuente Álamo hacemos «comunicación vertical», como tú la llamas, porque no nos queda otro remedio. Pero huimos de los mensajes simples y rara vez apelamos a las emociones («mal hecho», según algunos compañeros: «hay que ser más agresivo, hay que calentar el ambiente»). Ofrecemos datos, gráficos, reflexiones y propuestas. Pedimos la participación de los ciudadanos. Pocos la ofrecen, casi ninguno. El problema es la «predisposición negativa del pueblo», como tú dices, que dificulta la comunicación y, lo que es peor, la reflexión. No sabemos si predicamos en el desierto o si, por el contrario, estamos provocando una catarsis silenciosa, pero lenta e inexorable. No tenemos ni idea. Trabajamos a ciegas; pero, eso sí, liberados del yugo de las encuestas.

    Un abrazo desde Fuente Álamo.

    ResponderEliminar

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

TABLON DE ANUNCIOS

Sin noticias