viernes, 9 de julio de 2010

ASIMETRÍAS POLÍTICAS


















LA VERDAD 08 07 10

¿Todo bien Presidente? Bien y mejor, me contestó. Ocurrió la semana pasada. Cuando llegó Valcárcel, yo estaba en la puerta apurando las últimas caladas del último cigarro antes de iniciar la reunión. Ese día, él presidía un pleno extraordinario del Consejo Económico y Social para aprobar la memoria socioeconómica y laboral de la Región de Murcia. A la vista de lo aprobado, es evidente que, Ramón Luís, en su contestación, se refería a otra cosa.

El Partido Popular, más que un partido al uso, se ha transformado en un movimiento de masas. Aunque su núcleo duro trae causa en la movilización de los sectores más conservadores de la sociedad murciana, poco a poco, ha ido ganando espacio a su izquierda: centristas y social liberales (el equivalente a los demócratas en EE.UU.). Es más, las componentes identitaria y populista de su discurso han supuesto un importante reclamo para incorporar también a una parte muy importante de los votos de las clases populares que tradicionalmente abonaban el suelo electoral de la izquierda.

La arrolladora evidencia de que el PP va a continuar ganando elecciones, ensancha su caladero de vocaciones políticas. Además, el paso de tanto tiempo ha permitido la sustitución de muchos líderes de la sociedad civil por otros más afines. Los intereses compartidos con los grupos intermedios y el pragmatismo de los clanes económico-financieros se encargan del resto.

Y es que en política, como en economía, la psicología, la filosofía, el lenguaje… y las subvenciones son fundamentales ¿Neuropolítica? Pues se llamará así.

Sí, los votos dan el poder pero no la razón. Pero cuestionar la voluntad popular, es un dislate impropio de gente sensata y, además, no olvidemos que su mayor valor sigue residiendo en la ausencia de razones alternativas que sean percibidas por los ciudadanos como una opción creíble y solvente.

Otra cosa es que una hegemonía tan aplastante dificulta un debate sereno sobre sus aciertos (que haberlos, haylos) pero también sobre sus errores así como su relativa ventaja en casos de ética pública distraída. Y claro, victoria tras victoria, ahí andan, entregados a la placidez postcoital. Precisamente ahora que andamos jugando con algo tan triste para una mujer como es la decisión sobre abortar o no. Bueno, a la gente decente siempre le quedará…Londres.

¿Y a los socialistas? ¿Qué? ¿Cómo nos va? …“Te va a entretener tu puta madre”, me contestaría un mala follá granadino. Llevamos demasiados años navegando en búsqueda de una Ítaca que no se acaba de asomar en el horizonte (a la Penélope ya se le ve la bufanda por la puerta del jardín), atravesando un desierto con cada vez menos oasis y esto se materializa en dos hechos: la ausencia de un liderazgo fuerte e ilusionante a pie de calle, y la zozobra en el discurso; y es que hay muchos socialistas que ya no saben qué pensamos sobre el agua, ni qué tienen que decir cuando les machacan en el bar; creo que con tanto viraje hemos acabado “calados hasta los huesos”, y este no es un tema menor puesto que el partido padece una progresiva pérdida de crédito social.

También es cierto que en Murcia más que el ansiado efecto Zapatero nos ha tocado sufrir el “Efecto Zapatazos”, y es que los errores cometidos (sobre todo a nivel de discurso) en la política territorial e hidrológica así como el caos de comunicación durante la crisis, nos vienen pasando una factura digna del “Maxim´s” de París, osea.

Una ideología es de progreso y modernidad, cuando entiende lo que ocurre a su alrededor y convoca a la sociedad para generar ideas y no ocurrencias. No creo ser el único que lo piense en el PSRM, pero los tiempos y algunas estampas de nuestro paisaje interno no acompañan.

¿Y al resto? ¿Cómo les va? Cada vez son más las voces autorizadas que piden la revisión de un “absurdo” sistema bipartidista que condena al “liliputismo” a cualquier iniciativa política que intente competir con las dos mayoritarias. Una lógica que no sólo afecta a las actuales iniciativas minoritarias sino que, lo que es más desolador, a aquellas que pudieran florecer en un presente-futuro. Por último, cada día son más quienes abducidos por… “esta segunda inocencia, que da el no creer en nada”, optan por el absentismo o la desafección política.

Hasta donde el sentido común me lleva, creo que la solución pasa por la construcción de poder social, por la reforma del marco jurídico de la participación en los partidos políticos y por la sustitución de un sistema electoral tramposo. En definitiva, por la edificación colectiva de una inmensa tarima de enseñaza donde cualquier ciudadano que tenga algo que aportar en defensa del interés general, pueda hacerlo y lo haga.

Posdata: un buen ejemplo. Pedro Antonio Ríos es un hombre valiente y lleno de valor moral. Un paradigma de magisterio que trasciende a su apasionante trabajo como maestro.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

TABLON DE ANUNCIOS

Sin noticias