jueves, 24 de junio de 2010

20 SILLAS





















LA VERDAD 24-06-10

“¡Se trata de personas, no debe decidir sólo el dinero!“, argüía Daniel Cohn-Bendit ¡Uy! que bonito. Dijo más cosas, algunas que no comparto, pero viene bien que queden personas apasionadas en la política. No obstante, es evidente que ni izquierda ni derecha tienen una hoja de ruta para salir de la crisis.

Ante la ausencia de ideas, el presente y el futuro lo gestionan quienes provocaron la crisis y, posiblemente, estén incubando la próxima. Mientras tanto, los gobiernos sustituyen su falta de liderazgo político por un absurdo “cada cual a lo suyo”.

Echemos un vistazo a lo que está pasando en la UE. Para salir de la crisis no viene mal un poco de sacrificio y esfuerzo, pero, según los casos, su materialización debería ser diferente. Contener el gasto era la prioridad de las economías con mayor volumen de deuda y con mayor dificultad para asumirla en el corto. Digo “era” porque la mayoría de sus gobiernos ya han puesto en marcha planes de recorte del gasto público. Sin embargo, no debemos confundir los frentes; estas medidas “anti-déficit” que nos empujarán a retomar la senda del equilibrio fiscal, no ayudarán a nuestra economía a salir de la crisis ni a dinamizar la economía. Muy al contrario, la reducción de los salarios y la congelación de los ingresos de importantes colectivos, como los pensionistas en España, redundará en el corto plazo en una contracción del consumo y en un retraso de nuestras perspectivas de recuperación. De cualquier forma, nosotros teníamos que hacerlo inexorablemente. Lo incomprensible es que la economía alemana, locomotora del crecimiento de la Unión y de la zona euro, con una economía sólida y solvente, haya decidido aplicar un plan de reducción del gasto de los más ambiciosos de la región, dicho sea de paso, mucho más que el plan español. Ángela Merkel lidera el cada cual a lo suyo: “El modelo exportador alemán –esa mezcla única de elevada productividad y dumping fiscal y salarial— funciona únicamente merced a los persistentes desequilibrios de la eurozona

Vale, lo que diga “la Rubia”, pero no es el momento del pesimismo ni de la desmoralización ni, mucho menos, de la depresión. Lo es de la colaboración, del esfuerzo y del sacrificio. Pero oiga, también el de políticos con vocación de servicio a los ciudadanos ¿Dónde están?

Me explico. La situación de nuestras cuentas públicas no se debe únicamente al crecimiento exponencial del gasto, sino también a la importantísima reducción de los ingresos. Y hay menos ingresos porque éstos, a través de impuestos, gravan la actividad económica y no es ningún secreto que la cosa esta muy perjudicada. ¿Qué hacemos? ¡Subir los impuestos a los que más ganan! Uy, uy, uy ¡Que miedito! Como alguna vez afirmó irónicamente Paco Fernández Ordóñez, ministro de la reforma fiscal de 1977, que introdujo el impuesto sobre la renta: “Presidente, algo habremos hecho mal en la reforma fiscal, mis amigos ya no son personas físicas ahora son todos personas jurídicas”. ¿Entonces? Las grandes fortunas tributan a través de sociedades. Que sí, que lo que tú digas, pero aumentemos la presión. Que no. Si en España aumentamos la presión, el personal coge el portante y se va con la “música” a otra parte donde lo “traten mejor”. Ya conocen la nueva teoría del huevo de Manuel Marín, en Europa es más fácil seguir la trazabilidad de un huevo, que la de aquellos que nos los manosean. ¿Valen de algo los acuerdos adoptados por Consejo Europeo celebrado en Bruselas el 18 de junio? La propuesta de implantar una tasa a la banca para que paguen la crisis fué aplazada para no “axfisiar” a los pobres banqueros ¿Y las propuestas sobre gobierno económico? Mas de lo mismo. Una vuelta de tuerca más al control de deficit público ¿Y si alguien pide más? ¡Por encima de mi cadáver! dicen que dijo la Sra. Merkel. Por último, respecto a las medidas de control de la evasión fiscal todo es humo. El sistema económico mundial es una unidad. No se puede luchar contra un paraíso fiscal si no se lucha contra todos. Esta gente tiene mucho dinero líquido y, como tienen estudios, se han empollado la teoría de los vasos comunicantes. ¿Qué dicen de todo esto los otros? Los ecónomos del capital redarguyen que su dinero no es para que lo malgasten gobiernos derrochadores. Umm… Prefieren que malgasten el nuestro y que seamos nosotros los que financiemos las infraestructuras económicas y sociales así como los sistemas de Estado de educación, innovación… Lo que yo te diga… ¡Unos desprendidos!

Corolario: No nos enjugasquemos sólo con el gasto, de vez en cuando miremos a los ingresos. Con el primero, jodemos a los más pobres; con lo segundo, beneficiamos a los más ricos. Una cosa es muy fácil, y la otra,… amigo, la otra ¿No dijeron los del G20 que iban a arreglar el mundo? ¡Pues hala! Al tajo gente. 20 sillas esperan vuestras grandes ideas. La solución no es fácil, pero es sencilla.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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