sábado, 3 de abril de 2010

LO QUE NO SE HABLA SE BORRA

La crisis de los Mass media
"Ella escribe un artículo diario y posee un blog de éxito" le dice la directora del "Whasington Globe" al viejo cazador de noticias Cal McCaffrey, comparando las maneras del periodista con las de la nueva reportera de éxito del diario. McCaffrey (Russell Crowe), no puede más que mostrar una mueca en la que su cara parece decir "El periodismo ya nunca será lo que fue"

A vueltas sobre nuestra crisis de cada día, no podemos obviar el papel de unos Mass Media que, en demasiados casos, consiste en adormecernos con una trastornada adaptación del autenticismo de Edith Piaf en La vie en rose, o bien, en soliviantarnos ampliando la espiral de pánico que genera un sectarismo subjetivo e irrazonado, alimentado por la conjura de los necios en la que viene derivando nuestro reality político. Los problemas hay que tratarlos en profundidad, con expertos, con debate riguroso y con decisiones comprometidas. Estamos cansados de las tertulias de radio/ debates TV de periodistas y, sobre todo, sucedáneos "expertos en todo" que dan opiniones previsibles (u orientadas), vacías y rutinarias sobre la inflación, el Sahara, la rigidez del mercado laboral, calentamiento global… ¿Tanto saben ustedes? ¿No hay ninguno que tenga la vergüenza de reconocer que no tiene ni idea de un tema y que, por tanto, no está autorizado moralmente a opinar, a crear, "opinión publica"? ¿No se dan cuenta que aburren a las borregas?

Por otro lado, hay que tomar en consideración el virulento contagio que provocan muchas cadenas de TV que han asumido la cultura “friki”. Es el nuevo paradigma del postmodernismo donde todo el mundo tiene derecho a 15 minutos de gloria, con independencia de que no haya hecho nada para merecerlos: ¡Por mi hija, yo mato! ¡Andreíta, cómete el pollo! ¡Ma-to!. Share o no share: ésta es la cuestión. Las audiencias mandan.

No sería justo avanzar en esta idea sin hacer una referencia a la discriminación entre medios, especialmente, en la prensa escrita. Si hablamos de diarios, en España siempre ha habido una prensa a dos velocidades: hemos pasado del binomio prensa de partido versus prensa independiente a una prensa cada vez menos independiente que comparte espacio con una prensa amarilla y rosa, que desdibuja sus límites con incursiones en la prensa seria. Si Vd acude a un quiosco en Trafalgar Square podrá distinguir entre el Times y el Daily Mirror. Sin embargo, si usted intenta comprar un diario serio en cualquier ciudad de nuestro país puede que le hagan pasar por el Times, lo que no deja de ser un tabloide.

No es fácil la tarea de un buen periodista. Las presiones de los plazos límite y la imperiosa necesidad de adelantarse al rival conllevan la recogida de una información limitada o sesgada. La acción de los manipuladores de información, la intimidación de las fuentes, las presiones económicas…, entorpecen una labor ya de por sí difícil. Por no hablar de los intereses cruzados y de la debilidad negociadora de los medios con sus anunciantes que, con la que está cayendo, conlleva que los principales clientes, gobiernos o lobbies de distinto pelaje, impongan la línea a seguir, en un ejercicio chantajista avivado por la amenaza -siempre sutil- de llevarse el juego si no se acepta pulpo como animal de compañía. Si falta condimento, añadimos la afición-tendencia de algunos gerifaltes de los medios a codearse con la clase dirigente, siempre interesada en mantener el status quo, que dificulta el mantenimiento del código ético nunca escrito del periodismo.

Así pues, la función social de los Mass media sobrevive gracias a la resistencia numantina de una generación de periodistas sin futuro ni relevo y al buen hacer de algunos jóvenes oficiantes que, pese a su inestable fragilidad laboral, se la juegan todos los días haciéndole cara a la prensa que trae causa en la sombra del poder y/o de un poder en la sombra que se beneficia del envilecimiento de las masas.

Para salir de la crisis necesitamos también de unos medios que satisfagan las necesidades de una información veraz, formación de una opinión publica crítica con la opacidad del poder y entretenimiento, que no alienación de los ciudadanos. En lugar de eso tenemos un lío liado de Mass media que pasan de la mecánica ondulatoria a la nariz de Belén Esteban sin despeinarse... ni informarse; y ejércitos de mercenarios “del tiro al plato” que le disparan a todo lo que se mueve sin tener ni puñetera idea de lo que hablan. Es la moda de Doña Liendre: la que de todo sabe y de nada entiende.

Lo que no se habla se borra y puede ser que no quede otra salida que soltar lastre y evitar que los beocios tomen la acrópolis o (como dijo el maestro de periodistas)…Permitamos que el tiempo venga a buscarnos en vez de luchar contra él”

1 comentario:

  1. Amigo Víctor:
    ¡Cuánta razón tienes en tu comentario! Y te la dá uno que ha visto y oído mucho sobre ello, aunque no sea tanta la cantidad escrita sobre las dos primeras afirmaciones. Terminé esta mi primera etapa frofesional tan harto de mentiras y representaciones que ahora, me dedico a escribir de otra cuestión en la que sí puedo asegurar que estoy más preparado: la música y la cultura en general. Esa es la realidad de este tu amigo, Andrés G.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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