jueves, 18 de marzo de 2010

EL QUE NADA OBRA TODO LO GOBIERNA


¡Españoles, a las cosas!

Víctor Meseguer. LA VERDAD 180310


Como afirma uno de los mejores investigadores en el campo del comportamiento económico y serio candidato al Nobel de Economía, George F. Lowenstein, “la verdadera riqueza y felicidad se genera al dar, no al recibir”.

Somos la primera generación que no vamos a legar a nuestros hijos un futuro mejor que el de sus padres.

Los actuales sistemas de protección social constituyen, sin lugar a dudas, una conquista de los ciudadanos en países como Alemania, Francia, Dinamarca, Suecia…etc. En España estábamos en ello hasta que llego la desaceleración esa.

Cuestión diferente es la perversión de dichos sistemas. Un ejemplo son los modelos laborales que desincentivan trabajar, aquellos en los que puede darse la paradoja de que trabajar suponga para un ciudadano más costes que beneficios.

Pongamos un caso práctico: Fátima que vive en la periferia de París tiene dos hijos (Abdil que tiene diez años y la pequeña Umayr de dos años). Si Fátima se queda en casa va a percibir del Estado 700 € en concepto de RMI (Salario Mínimo de Inserción). Si busca trabajo tiene una perspectiva de recibir 1.200 (Salario Mínimo Interprofesional). El beneficio de 500 € que obtendría de su trabajo no cubre sus costes: salir de casa le supone a Fátima pagar el coste de una guardería para Umayr (220€/mes) y, además, el pago de la media pensión escolar de sus dos hijos que antes comían en casa (300€/mes). Por último, no podría estar con sus hijos por la tarde y ayudar a Abdil (que debería hacerse cargo de su hermanita) a hacer los deberes.

Parece evidente que este subsidio así planteado supone un desincentivo a la búsqueda de trabajo y, por ende, a una ideal transitoriedad del subsidio (casos de fuerte riesgo social). Una lógica que se puede extender a otros ámbitos del marco de relaciones laborales y sistemas de protección social, a poco que nos pongamos (subsidios de desempleo, jubilaciones anticipadas,…etc)

A estas alturas del cuento, seguro que alguien habrá pensado…” ¡Ya te vale Ca…marón! ¿Por qué no les dedicas tu bonito tiempo a los malos ciudadanos para que no jueguen más al fraude fiscal y afloren los 244.918 millones de euros (cifra equivalente al 23,3% del PIB) que nos birlan al resto de sus semejantes? ¿O a los altos ejecutivos, para que ajusten sus sueldos? ¿O a muchos profesionales liberales para que declaren sus ingresos reales? ¿O a las empresas con saldo muy positivo para que inviertan en capital fijo?... ¿Y a los bancos, chaval?

Si hombre sí, a esos también y más. Y a Usted, y a mí y a todos los demás y…a los gobiernos para que busquen alternativas a las empresas eutanásicas. Sí, aquellas que se ven abocadas a una reconversión forzosa y son mantenidas ficticiamente. Sería mejor irles buscando otras alternativas, favoreciendo su diversificación, la recolocación de los trabajadores. También a la oposición, para que ponga el bien común de los ciudadanos por encima de sus propios intereses partidistas y a los sindicatos de trabajadores que deben dar la pelea por los que carecen de un trabajo….


Si. Y a todos los que ganaron sólo una vez una plaza en ámbitos laborales garantistas y olvidan el compromiso con la misma para que, en un verbo, se pongan en cuerpo y alma a defenderla en vez de aturdirse a la sombra de la higuera…también. Al fin y al cabo, el origen del término “ganar una plaza” tiene connotaciones militares y cuando un ejército ganaba una plaza sabía que el paso siguiente era defenderla en vez de irse a la cantina. Vamos, que si así fuera, seguro que, por ejemplo, nuestras universidades empezarían a ser visibles en el TOP 150 mundial.

Esto no se arregla así como así. Para que el futuro se parezca al presente mejorado hay que cambiar muchas cosas. Como alguien le dijo a alguien…Algunos no quieren ni oír hablar del tema porque los argumentos azaran a quienes no saben cómo responder. Pues… ¡Que les ondulen! Este país necesita que sean muchos los que se mosqueen, que haya menos equilibrios y más sentido de dirección y de responsabilidad colectiva. Si la codicia y la pereza no se detienen será imposible llegar porque tenemos que llegar todos si queremos llegar.

Ortega y Gasset, (¡que gran pareja!) se paseaba por Buenos Aires y se encontraba con frecuencia parejas de personas hablando en una esquina, algo frecuente allí, a la que se unía otra persona, y otra, y otra .... Y hablaban, y hablaban. Hasta que Ortega les decía con rabia: ¡Argentinos, a las cosas! Con esto invitaba sutilmente a abandonar (sólo temporalmente) el mundo de las ideas para trabajar.

Estamos “así así” y esto sólo se arregla con el trabajo y generosidad de todos… ¡Españoles, a las cosas!

1 comentario:

  1. "Somos la primera generación que no vamos a legar a nuestros hijos un futuro mejor que el de sus padres."
    Les hemos legado el "presente" qué no el de ahora mismo, sino el de la formación y la educación para que ellos hagan el futuro.
    Amigo Victor tu artículo es muy sustancioso y te diré que me gusta leérte siempre.
    Me quedo con el término de "empresas eutánasicas" a buen entendor pocas palabras bastan...Es verdad la cantidad de locales en espera de una "neo-empresa" que será la misma pero con distintos "zapatos"....Se me entiende no....?
    Vaya con Ortega y Gaset que buena pareja hacían aquí o en Argentina.....¡ Murcianos, a las cosas"
    Besicos.

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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