sábado, 6 de febrero de 2010

PACTO SOCIAL Y POLITICO POR LA EDUCACIÓN


Porque la educación, además de otros valores, es el auténtico motor de la economía.
VICTOR MESEGUER DIARIO LA VERDAD 4 02 10

Aunque a todo hay quien gane, no podemos admitir la desventaja que, para ganarle al futuro, supone un modelo educativo de mediocre calidad y 17 submodelos donde cada uno va por libre. No podemos soportar el coste añadido de una educación en la que todavía el centro de discusión está en quién, cuándo y dónde tienen que darse clases de religión o de educación para la ciudadanía... sin importar siquiera cómo.

Por ejemplo, while half of EU citizens speak a language other than their own, with which they could hold a conversation, the Spanish are situated below this average at a rate of 36%.

Necesitamos, pues, un Pacto por la Educación que, entre otras cosas, reforme el sistema, en la forma y en el fondo. El acuerdo es inaplazable porque para vivir en la nueva y competitiva estructura mundial, son necesarios conocimientos que aún no contemplan los planes educativos: La sociedad sostiene estudios específicos para que las personas aprendan abogacía o medicina, pero se omiten estudios de técnicas de desarrollo humano, mediante las cuales, las personas aprendan habilidades para relacionarse, coordinarse, manejar sus motivaciones, actitudes y emociones. Aprender a cooperar para crecer como persona, para mejorar las organizaciones, para lograr un país más competitivo.

Es necesario aprehender el significado de la excelencia en todos los órdenes de la vida. Aprender a ser productor, como a ser jefe, padre, madre o compañero. Se necesita la calidad en la educación para que las personas se preparen para saber hacer y también saber ser, para asegurar el desarrollo personal junto con el avance del país.

Dado que sabemos que el cambio es hoy lo único permanente, es necesario que exijamos una formación generalizada, con especial acento humanista que ayude a la reflexión, cambio de actitudes y mentalidad, así como formación específica de y para la calidad.

Una formación que desarrolle tanto la competencia técnica como la iniciativa y la creatividad; que favorezca todas las flexibilidades, en particular la polivalencia como aptitud para ser personas suficientemente eficientes en un terreno, y suficientemente abiertas para ejercer otras funciones en la cada vez más compleja estructura productiva y, por último, que nos ayude a volvernos comunicativos como personas, como empresa…, como país.

Porque la educación, además de otros valores, es el auténtico motor de la economía. Valga como ejemplo la recuperación de Alemania de dos guerras mundiales y la reunificación con sus primos del Este. Se habla del “milagro alemán”, pero el fenómeno se puede explicar más sobre la base de un fuerte sistema educativo que mediante alternativas sobrenaturales.

Toda la recuperación económica (cambio de modelo productivo, I+D+i, base tecnológica, etc.) requiere como elemento imprescindible una formación superior de altísimo nivel científico y tecnológico, es decir, educación.

Pero sin confundir: remitir ordenadores a los colegios, sí; pero paralelamente hay que decir para qué, qué fines se persiguen, cómo se va a trabajar en las aulas, quién y cuándo va a formar a los profesores para tales menesteres… La educación de calidad exige planes y proyectos globales que abarquen a toda la comunidad educativa, incluida la Administración.

Estamos en vísperas y, al igual que en otros temas (agua para todos,…), el éxito pasa por el juego limpio entre el Estado y las comunidades autónomas. No vendría mal que a nuestros diputados les asaltara un soplo de inteligencia. No es que yo piense que sus señorías hagan lo propio con el culo, pero alguien tendría que recordarles que representan los intereses de todos y no los de su particular patio de vecinos.

En definitiva: pacto educativo sí, agua para todos también y, especialmente, educación de calidad para todos y para siempre. Una ficción que nada tiene que ver con nuestro presente y el futuro que éste proyecta. Sobre el agua, los hechos hablan por si solos. Sobre la educación, un buen ejemplo es el sistema expendedor de títulos universitarios que tiene el Gobierno regional en Guadalupe y que va a destrozar el nivel educativo regional. Educación privada y competencia, sí por favor, pero moderna, laica y por arriba, no casposa, religiosa y por debajo, a la vez que apuntalada por la puerta de atrás.

Como diría El Roto:” ¡Qué proyecto colectivo tan apasionante: Cada uno a lo suyo!”

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VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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