jueves, 24 de diciembre de 2009

CRISIS VS. DESARROLLO SOSTENIBLE (3)


(…los ciudadanos ausentes)


LA VERDAD 24.12.2009 - VÍCTOR MESEGUER

“Una sociedad que vive el mediodía de los derechos y el crepúsculo de los deberes, que reivindica permanentemente, sin responsabilizarse de nada de lo que pasa, es una sociedad empecinada en levantar acta de su propio fracaso”.

De acuerdo. La salida de la crisis pasa por la corresponsabilidad de gobiernos, empresas y ciudadanos con el fin de desarrollar las bases que hagan realidad el concepto: TU GANAS, YO GANO.

Pero como afirma Longinos Marin Rives (profesor de la Universidad de Murcia y una voz autorizada en el análisis del fenómeno de la Responsabilidad Social)… “A veces parece que -todos ganan- y nadie pierde cuando lo que realmente sucede es justamente lo contrario” Una interpretación libre de que vivimos en una sociedad en la que “las palabras y las imágenes se parecen cada vez menos a las cosas que supuestamente describen”

Analicemos un supuesto: la recalificación interesada de terrenos para construir una promoción de segunda vivienda con su sobreprecio, su sobrehipoteca…, y toda la pesca. Gana el propietario, el intermediario, el promotor, el banco y su tasadora; gana el constructor, la industria auxiliar, el ayuntamiento recalificador y, en su caso, el político prevaricador, el conseguidor, la hacienda pública, los trabajadores de las susodichas… y también gana el reivindicativo ciudadano que compra la vivienda para pasarla antes de escriturar, eso sí, sólo para especular un poquito. Un espejismo donde siempre pierde alguien: la ética social, la moral pública, la política económica y los recursos no renovables, patrimonio de las generaciones futuras. Al final viene la inexorable ley del péndulo y al mismo saco todos.

En el resto de los casos, el ciudadano político al igual que el ciudadano consumidor, penaliza a los transgresores de las normas básicas del imaginario colectivo pero es incapaz de premiar a los que cumplen con sus deberes y, además, preservan los intereses y valores colectivos (vale, hay excepciones pero son las que menos).

Aquí hay tema. La responsabilidad empieza por asumir la propia. A partir de aquí, el ciudadano cumplidor debería "exigir" al resto de agentes (políticos, empresas, sindicatos...) un comportamiento responsable: premiarles cuando copen esa exigencia y, cuando no, reprenderles, vencerles e inhabilitarles. Conseguir que sus rostros se sonrojen, por supuesto de vergüenza, no por el impacto de souvenirs, como con Berlusconi.

Precisamos de una generación de ciudadanos más activa en la conformación de estilos de vida, de consumo y de participación política responsables, que limiten la discrecionalidad en el uso del poder político y económico. Una ciudadanía informada y formada capaz de balancear los intereses en conflicto a favor del bien común, perfectamente compatible con el interés particular responsable.

En definitiva, una ciudadanía capaz de desarrollar pensamiento complejo y fijar su propia opinión con independencia de las consignas de los partidos políticos (que cada día invertimos más en propaganda y menos en formación) además de tener criterio propio ante la interesada desinformación a la que nos tienen acostumbrados algunos medios de comunicación.

El reto no es otro que enseñar a mirar (interpretar la realidad), enseñar a desear (construir objetivos de desarrollo personal y en sociedad así como motivos que fundamenten las conductas esperables), y enseñar a discernir y a tomar decisiones (incorporar información y elegir libremente entre diferentes caminos y opciones).

El único riesgo de emprender este camino es que nos de miedito a que nos pase como a Mafalda cuando, ante su primer día de Cole, lloraba desconsolada porque no quería tirar por la borda toda una vida dedicada a la ignorancia.

Los ciudadanos tenemos que romper un modelo cultural marcado por el verticalismo social, económico y político así como por la ausencia de pensamiento crítico para que brote la conciencia cívica. Porque no hemos de ser meros receptores en el ámbito de la construcción del interés común y, consiguientemente, en la definición de las políticas públicas, sino que debemos participar activamente en el diagnóstico social y en la síntesis de las mismas así como en el control de su eficacia y resultados.

Entreguémonos a las ideas y a la acción, al trabajo, al sacrificio y al esfuerzo responsable. Saldremos a pesar de todo. Porque lo difícil del éxito no es conseguirlo sino merecerlo. ¡Felices Fiestas!

viernes, 11 de diciembre de 2009

CRISIS VS DESARROLLO SOSTENIBLE (2)



(…los empresarios rompen su silencio)

LA VERDAD 11.12.2009 - VÍCTOR MESEGUER

Tocan a arrebato las campanas de CROEM. Suenan los tambores en las empresas de nuestra Región. La dirección empresarial ha roto el silencio y esta mañana el Auditorio Regional y Palacio de Congresos “Víctor Villegas” se convertirá en el cuartel provisional de las mesnadas de la patronal. Su batalla es la nuestra: compartimos que para repartir la riqueza antes hay que crearla.

Ya no valen campañas circenses ni promesas que nacen quebradas. Tampoco el destello de los flashes interesados. Piden… ¡corresponsabilidad!

Son muchos –hasta los más díscolos- los que han vuelto a la casa empresarial. Debe ser que llega la navidad o que el hedor de la mortandad empresarial en el último año, les hace sospechar que lo peor puede estar por llegar.

A los empresarios no les faltan razones. Y sólo han interpretado el guión “…Un callejón sin salida”. La obra maestra del capital impaciente, que contó con la complicidad de unos gobiernos autistas y una sociedad ausente e indolente ante los temas que más les deberían importar. Todo un derroche de miopía economicista y codicia financiera.

Saben que pocas cosas en el futuro recordarán el pasado, que los cambios vendrán para quedarse y que, una de dos, o los sufres o los protagonizas. Pero lo que más les desconcierta es la gestión del hoy; un presente donde la única consigna posible es aquella que hizo famoso a Don Eleuterio Sánchez “El Lute”: ¡Camina o revienta!

Si uno lee entre líneas el “Manifiesto empresarial ante la situación económica y perspectivas” no me cabe la menor duda de que la dirección empresarial ha tomado dos decisiones: la primera, ayudar a sus asociados (los empresarios) a gestionar el imprevisto; y, la segunda, planificar la entrada en el camino hacia la sostenibilidad de nuestro sistema empresarial.

Una canción desesperada cuyos versos arrancan del ser, saber y estar de muchos empresarios que han dedicado toda una vida al cultivo del arte de la prudencia; la austeridad material y la abundancia en conocimiento; la sencillez en las formas y la vehemencia en lo que realmente importa; la promoción del espíritu de superación, esfuerzo y mérito; el culto al trabajo bien hecho y, consiguientemente, la defensa a ultranza del legado de valores que nos transmitieron nuestros mayores.

Conociéndoles como les conozco, tampoco me cabe la menor duda de que uno de sus objetivos es contribuir a desterrar –en beneficio de la familia empresarial- un modelo económico minoritario pero de gran visibilidad social que se asienta en la especulación económica, el ventajismo cobarde, la chulería manirrota, el individualismo ignorante y la cultura del trueque de los valores (esfuerzo, ética, prudencia…) por los resultados inmediatos.

Como afirma un reputado líder empresarial… “Se ha engañado demasiado y hemos dejado crecer la mentira entra las piedras como si formara parte de nuestro paisaje”.

Quieren empezar a hacer las cosas de otra forma, superando el pasado y tomando con decisión el camino de la “destrucción creadora”. Un camino sin retorno hacia empresas transparentes, responsables,…ciudadanas. Toda una demostración de un espíritu emprendedor cívico y responsable y ¿Por qué no? … una lección magistral de cultura empresarial.

De una historia basada en la "incuestionable" premisa de que para que alguien ganara otro debía ser sometido, donde el ser humano contaba en cuanto vencedor o vencido, de pronto, parece que nos hemos dado cuenta de que el desprecio y la desconfianza han dejado de ser rentables.

No es un tema menor que CROEM haya editado su primera Memoria de Responsabilidad Social Empresarial, un ejemplo que debería encontrar continuidad en sus asociados a modo de invitación para la recuperación de la confianza en nuestras empresas. Una lógica donde los afectados o grupos de interés (consumidores, clientes, proveedores, trabajadores, sindicatos, gobiernos…) sean tratados como auténticos socios de mercado.

Es urgentemente necesario un cambio de lógica: de la autosuficiencia a la corresponsabilidad. Alguien comentaba, con sentido del humor, que una pareja cambia de lógica cuando pasa de la vertical a la horizontal. Es esa precisamente la revolución que vive la empresa que busca la sostenibilidad. Comprometer la relación entre todas las partes interesadas para que se haga más íntima. Es la gimnasia de la supervivencia, que debemos practicar empujados por un nuevo modelo de competitividad mundial.

A modo de ejemplo, no tiene ya sentido defender un modelo sindical que prefiera la protesta a la propuesta. Ni un modelo patronal obsesionado en el empleo inestable. El binomio experiencia/formación no es sólo un valor añadido de la continuidad en el puesto de trabajo, lo es también en cuanto promueve cultura de integración en una empresa común.

Sí, podemos cambiar el futuro… Y será cuando políticos, empresarios y sindicalistas de esta Región dejemos de apasionarnos por el sexo de los ángeles y, ante la urgencia, nos pongamos a hablar de una verdadera necesidad de cambio. Cuando comprendamos -mejor antes que después- que no sobreviviremos si no nos esforzamos en entender a aquellos que nos rodean. Entonces, estoy seguro, podrán venir mejores días.

lunes, 7 de diciembre de 2009

THE BEAR - FILM BY JEAN - JACQUES ANNAUD

INCREIBLE FILMACION... E INCREIBLE MONTAJE…
Quien haya visto algo mejor,.....que lo pruebe!!!!!!


http://www.flixxy.com/bear-animal-nature-film.htm?r=0

The Bear - Film by Jean-Jacques Annaud

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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