domingo, 31 de mayo de 2009

Weng Weng en acción

Partidos catch all o atrapalo-todo STOP características STOP reducción drástica del bagaje ideológico que es sustituido por elevadas dosis de pragmatismo STOP fortalecimiento del liderazgo personalizado STOP disminución del rol e influencia de los afiliados individuales STOP democracia indirecta como sistema de funcionamiento interno STOP menor énfasis en la base de apoyo social tradicional del partido STOP que es sustituido por el refuerzo de vínculos con los grupos de interés STOP interesados ponerse en contacto con Weng Weng “El libertador”

viernes, 29 de mayo de 2009

Así es la derecha


Por: Víctor Meseguer
Hay quienes esperan que, la conclusión del debate sobre la reforma del mercado laboral, suponga, según su diseñada estrategia, la recogida de la fruta madura de su tendenciosamente resembrada dialéctica entre lo liberal y lo social. Este es, pues, el auténtico debate.
Lo curioso de esa línea de pensamiento, yo diría que de interés, es que pretende hacer pasar por novedoso, incluso post-moderno, lo que es la historia del origen de la humanidad hasta nuestros días. Es la vida del hombre de Cromañón que, con la porra más grande y picuda, se hacía con el dinosaurio, la mujer y los alimentos del vecino, más débil por supuesto. La de la espada de hierro ante la de madera, la de la sangre azul frente a la vulgar roja, la de la riqueza frente a la pobreza, la del hombre frente a la mujer, la del norte frente al sur. Es el discurso liberal viejo y egoísta barnizado de teoría economicista. La ley del más fuerte.

Y ha sido así hasta que los débiles, los trabajadores, se unieron, cobrando fuerza en la dialéctica regida por los criterios liberales.

Es sólo a partir de ese momento cuando se comienza a teorizar sobre la conveniencia de la intervención del Estado, para regular una confrontación de la que nadie salía beneficiado. Había que pacificar las relaciones laborales, protegiendo aparentemente los derechos de los trabajadores y defendiendo realmente otros "intereses"... a ser posible compuestos.

El “Estado de Bienestar” es así una consecución de los trabajadores nacida de su fuerza dentro de las reglas de juego del marco liberal.

No es sorprendente que, la mundialización de la economía, con la integración de estructuras laborales absolutamente desprotegidas cuando no esclavistas, así como el desarrollo de tecnologías que han profundizado en el desequilibrio entre oferta y demanda de empleo, unido a un abandono, autojustificativamente denominado “pragmatismo”, de la izquierda política; y, porqué no reconocerlo, a una falta de capacidad de la izquierda social en cohesionar tanto la defensa de los trabajadores como de los parados, haya propiciado la crítica feroz a un estado social y de bienestar en el que, no olvidemos, junto a la sanidad, la educación, la cultura, etc., el empleo es un elemento irrenunciable.

Por supuesto que es necesaria una adaptación al reto que nos espera en un mercado global. Hace falta una redefinición de las reglas del juego para que consigamos las metas de desarrollo propuestas. Pero lo primero que hay que definir son esas metas, priorizar los instrumentos para alcanzarlas; qué sociedad, en definitiva, queremos para nosotros y nuestros hijos. Por eso, nunca debe de constituir, dicha reforma, una síntesis exclusiva y excluyente de lo liberal sobre lo social. Serviría de poco, en la aldea global de la competitividad, o llegamos todos o no podrá llegar ninguno. De nada vale producir motos buenas, bonitas y baratas, si no hay quien pueda comprarlas.

Por otra parte, lo que algunos pretenden de derecho, y que eufemísticamente denominan regularización del mercado de trabajo, flexibilidad laboral, etc., es, en realidad, mucho más crudo y triste. Empecemos por cumplir las leyes.

La competitividad no puede apoyarse en bajos salarios, encogimiento del Estado y las prestaciones sociales a los más débiles, y engrosamiento de las cifras de paro y empleo precario. Ni siquiera la cualificación, la formación, son suficientes para el logro de la calidad total, como premisa ineludible para esa competitividad. Es necesario el compromiso de los trabajadores con el proyecto. Tenemos que hacer un enorme esfuerzo en asumir que somos empresarios en la búsqueda de la calidad. Lo mismo que hace falta que los empresarios se sientan trabajadores y no meros especuladores del esfuerzo ajeno.

Hace falta en definitiva, un consenso que provoque la idea de tener objetivos comunes, una paz laboral. Para ello empresarios y sindicatos deben entenderse en un debate de altura, valiente y honrado, sin red para nadie. Aquellas regiones que logren antes y mejor esos acuerdos, cuyos responsables empresariales no se rasguen las vestiduras cuando se denuncian abusos, sino que comprendan que es a ellos a quienes primero perjudican, y en las que los responsables sindicales sean capaces de instalar en los trabajadores el orgullo de hacer bien las cosas, de esforzarse en el objetivo de nuestra empresa, serán las regiones que logren el éxito final en la carrera de la competitividad y, más aún, en la del desarrollo del ser humano como realidad supraindividual.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Generación 2.0


Por: Víctor Meseguer

“Yo ya no sé si soy uno de los nuestros”… porque todo cambia y cambiamos con el cambio. Bueno, no todos ni todo.

Nací en 1963. Los de mi generación nos perdimos el sesenta y ocho, y el siguiente, si no hubiésemos andado espabilados, casi también. Más inhumano fue lo de la anterior que les robó parte importante de su vida un régimen manilargo. Recuerdan aquella película en la que Pepe Sacristán decía”…el régimen nos robó la juventud. Nunca les perdonaré los libros que tenía que haber leído y no leí […], las veces que tenía que haber hecho el amor y no lo hice”. Pues eso.

En Murcia ahí seguimos. Siempre hay quienes están dispuestos a hacer los cambios necesarios para que nada cambie. Son los guardianes del “status quo”, de los intereses complejos. Un notorio club de figurantes del tío vivo político, económico, social y cultural donde –si no hay más remedio- se cambia de caballito, pero de apearse… ¡ni hablar!


De esta fauna protegida siempre destacó una burguesía presuntuosa, a la vez que acomplejada y acomodada en la inacción. Ya saben: ¿Qué es lo que le gusta a todos y trabajar no es? Siempre barriendo para los lados, instalados en el cómodo espacio de la excusa y de la culpa es de los demás; con las bisagras engrasadas para cuando a la Villa y Corte se tenga que viajar; expertos en socavar futuros que pongan en riesgo la “sostenibilidad”. La de ellos claro.

Una imagen en blanco y negro de una región provinciana de “huevos”, donde algunos tienen el vicio de tocárnoslos amen de hacer lo propio. Pero lo mejor de nuestras generaciones es que ya está aquí la que viene después. Una nueva oportunidad. La generación 2.0. A ver si a la de tres va la vencida.

Sí, hablo de la Murcia del indie anglosajón de los Second, tan buenos que pasan de ser los primeros ; la de la escritora oculta Maria Miranda, que nos hace reír cada domingo con los guiones que escribe para la serie “Aída”; la del optimismo pop de Diego Cantero, un trovador con causa y sin tierra; la del humor surrealista de Celia Montalbán, presentadora de las mañanas de M80, una gañanaca con mucha gracia; la de Lucía Hernandez, mucho más que una voz de “Hoy por hoy”, que además de SER lo está; la Murcia de Javier Valero, un atribulado guionista gafapasta capaz de encontrar el lado más divertido de la actualidad. Me refiero también a la Enrique Rubio, un nuevo joven talento Booket, vencedor de la cuarta edición del Certamen Universitario de Relato Corto con “Tengo una pistola” (¡sietemachos!, así cualquiera); la de María González y, sobre todo, Veracruz, ¡casi ná! , que dudo que sea caperucita pero muy roja si que es, y que hay que ver como mantiene a raya al lobo, al lobezno y al Dios que los crió a todos; la del cartagenero experto en números Pablo Mira, que para número el que montó su madre que agotó la última edición de la revista “Capital”, en la que tanto él como “la Veracruz”, integran la lista de los cien líderes del futuro. Con este ejército yo lo veo: muy mal se nos tiene que dar Mari.


Nunca perdimos la esperanza (el dinero si, hay que pagar las deudas de juego a bancos y cajas de ahorro) de que siempre ha habido “otra Murcia posible”. Una Murcia donde no sólo hay –aunque a lomos del machito son los que más se ven- empresarios ventajistas y especuladores, políticos histriónicos y flash, sindicalistas de diseño y trasnochados, pseudos intelectuales mamados (no como Clinton sino como Yeltsin), coches tuneados y gente que llora porque no sale su procesión (¡No llores, chaval, que la ibas a hacer descalzo y te has librado de los callos!).

Esa Murcia que hasta ahora ha estado casi en silencio, bajo la sombra de la “otra Murcia”. Una Murcia que ya empieza a hablar y que ahora tiene que empezar a andar…o a dar patadas, lo que venga antes. ¡Va por ellos! Ánimo y adelante.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Todos precarios



Por: José María Zufiaur

Los trabajadores precarios ya tienen quien les defienda. Quien les defienda bien. No como les defienden los sindicatos que sólo pretenden que dejen de ser precarios. Están surgiendo como hongos empresarios y directores de recursos humanos, profesores y editorialistas que se erigen en sus auténticos defensores. Estos sobrevenidos paladines de la lucha contra la segmentación del mercado de trabajo y de los trabajadores temporales han encontrado la mejor solución para evitar el agravio comparativo que estos sufren: convertir a todos los trabajadores en precarios. Para ello proponen establecer un contrato de trabajo único.

Esta idea ya fue planteada hace cinco años por economistas franceses en sendos informes (Blanchard y Tirole, 2003; Camdessus, 2004; Cahuc y Kramarz, 2004).

Dicha propuesta, propiciada y apadrinada por Nicolás Sarkozy cuando éste era Ministro de Economía y Finanzas y ya candidato a la Presidencia de la República francesa, ha sido trasladada a España en las últimas semanas por un grupo de 95 economistas españoles, que han realizado varias propuestas de reforma del mercado de trabajo. De ellas, sólo comentaré en esta ocasión la que propone establecer el mencionado contrato de trabajo único. En la misma línea, la organización empresarial CEOE propone un contrato también único pero al que denomina contrato de trabajo “indefinido no fijo”.

Ambos proyectos coinciden en tres cosas fundamentales. En primer lugar, la eliminación del control judicial para todas las nuevas contrataciones, salvo en los despidos discriminatorios (en la primera propuesta) o en los permisos de maternidad/paternidad (en la segunda). Segundo, en equiparar, en una primera fase, las indemnizaciones por despido de esas nuevas contrataciones a las que tienen actualmente la mayoría de los contratos temporales. En la propuesta patronal ese precio de la rescisión del contrato estaría vigente durante los dos primeros años del mismo, para ir luego aumentándola gradualmente hasta llegar, como máximo, a 20 días por año. Los expertos abogan, igualmente, por comenzar por una compensación ligeramente superior a los 8 días de indemnización que tienen establecidos actualmente los contratos temporales, sin especificar durante cuanto tiempo regiría la misma y sin determinar tampoco hasta que cuantía podría llegarse, también de manera gradual, como indemnización máxima. Aunque señalan que “a la hora de elegir la senda de indemnizaciones es importante evitar un aumento de los costes laborales medios con respecto a la situación actual” y que habría que situarla en la media europea. Y, en tercer lugar, ambas propuestas hacen desaparecer los despidos colectivos, aunque no lo argumentan explícitamente. También desaparecería el despido procedente que, con lo que se plantea, resulta inútil mantener ya que de lo que se trata es de pagar una cantidad menor que ahora y olvidarse de todos los demás procedimientos


El contrato de trabajo único, de tipo indefinido, no llegó a ser ni siquiera propuesto y debatido formalmente en Francia. La propuesta encontró el rechazo de sindicatos, expertos de Derecho del Trabajo, otros economistas que no pensaban como los autores de la iniciativa, partidos políticos (sólo UPM lo incorporó a su programa). Ni siquiera la organización empresarial la hizo suya. Por otra parte, esta fórmula de contrato de trabajo único es inédita en el derecho laboral comparado.

Esta propuesta choca con la jurisprudencia constitucional, que ha deducido la protección jurídica frente al despido injustificado como un derecho derivado del art. 24.1 CE, con la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE (art.30) y con el convenio 158 de la OIT, ratificado por España (Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer, 2009), normas que obligan a nuestro país y que garantizan la tutela judicial efectiva ante el despido injustificado. La iniciativa también vulneraría la directiva europea sobre despidos colectivos.

Aunque se denominen contratos “indefinidos” o “indefinidos no fijos” (durante los dos primeros años de contrato) la realidad es que estos nuevos tipos contractuales convertirían a todos los trabajadores que fueran contratados bajo sus estipulaciones en precarios. Y todos los trabajadores, incluidos los contratados con anterioridad a la entrada en vigor de la nueva fórmula contractual, pasarían a ser tan o más precarios que en la actualidad.

De entrada porque todos los que se contratasen en el futuro de esta forma comenzarían, al menos los dos primeros años, como precarios indefinidos: podrían ser despedidos en cualquier momento sin ninguna justificación y serían indemnizados con cuantías equivalentes a las que ahora se dan a los temporales al finalizar sus contratos. Lo mismo les pasaría a los actuales contratos temporales que se reconvirtieran en “fijos” o a los que pierdan el puesto de trabajo y sean contratados en otra empresa.

Segundo, porque en el futuro todos los trabajadores podrán ser despedidos sin causa – salvo por paternidad/maternidad o con discriminación - y pagándoles lo que ahora reciben los despedidos por causa objetiva.

Tercero, porque se pretende acabar con las consultas, negociaciones y autorizaciones en los despidos colectivos. Es decir, ya sólo habrá despidos individuales sin ningún tipo de negociación, todo estará predeterminado.

Y cuarto, es muy previsible que con las propuestas que estamos comentando pasemos de la actual segmentación, volatilidad, y flexi-precariedad de nuestro mercado de trabajo a otra situación caracterizada por la fluidez y provisionalidad laboral constante, la flexi-depuración permanente de los efectivos y la sustitución darwinista de los viejos contratos por los nuevos. La temporalidad será sustituida por una provisionalidad permanente, cuya rescisión pueda costar un poco menos o un poco más dependiendo de cuando se lleve a cabo. La segmentación no será entre temporales y fijos sino entre antiguos y nuevos. El mercado de trabajo será objeto de una nueva ingeniería en la utilización de los “recursos humanos” para ver como se sustituye a los viejos, a los peor formados, a los enfermos, a las potencialmente embarazadas, por nuevas contrataciones. Aunque ello pueda dar lugar a una fuerte litigiosidad, en el supuesto de la propuesta realizada por los expertos.

Un ejercicio, en suma, de depuración laboral constante en el que la peor parte la llevarán los más débiles, una carrera para evitar que se llegue al umbral de las más altas indemnizaciones, una estigmatización de los que sean despedidos tras cierta antigüedad en el puesto, un obstáculo estructural para una carrera profesional sostenida y continua. ¿Exageración? No lo creo y, desde luego, no me lo invento: es la síntesis de las argumentaciones que se han utilizado en Europa, por parte del movimiento sindical y de algunos expertos, para criticar la propuesta del contrato de trabajo único. El precio de la indemnización tampoco lo impedirá: ¿qué representa el precio de la misma, aunque sea elevado el coste del despido improcedente en nuestro país, al lado de repuestos laborales más baratos, de una arbitrariedad empresarial sin contrapeso, de una indemnización futura que se puede amortizar, de entrada, con menores salarios y se puede mutualizar y proveer para el futuro si prosperan algunas de las propuestas que, simultáneamente, se realizan para modificar la forma de financiar las prestaciones de desempleo?

En realidad, con lo que se propone, hablar de contrato indefinido – figura a la que suelen ir vinculados una serie de derechos que aquí se eliminan - no tiene ningún sentido, salvo el de enmascarar lo que, en realidad, representa la propuesta que se hace. Todos los contratos pasarían a ser desprotegidos indefinidos. Sin tutela judicial, salvo para excepciones muy tasadas, sin negociación con las organizaciones sindicales, sin intervención de la administración. Con todo el poder en manos del empresario para rescindir el contrato en cualquier momento con la sola condición de pagar una moderada compensación por ello. Se trata de la generalización del despido improcedente, con una indemnización más baja. Se defiende un despido (ad nutum, lo define la doctrina iuslaboralista) sin controles y al margen de la razón o dimensión del despido. Un contrato que le da la vuelta radicalmente a la estructura axiológica del derecho del trabajo, a la jerarquía de valores que lo impregna: en lugar de dar prioridad absoluta al empleo como valor se lo da al “valor”, al precio, del empleo. Esta propuesta es la expresión más acabada de algo que siempre está en el imaginario de algunas cúpulas empresariales: la sustitución del derecho del trabajo por el derecho comercial en las relaciones laborales. El contrato único significa un gran paso hacia ese derecho mercantil, en el cual la ruptura de un contrato simplemente se paga por una indemnización compensatoria prevista en la firma del mismo.

Conclusión. No parece, por todo lo argumentado, que el contrato único pudiera remediar las disfunciones de nuestro mercado de trabajo – algunas de ellas muy influenciadas por el modelo productivo que el propio modelo laboral ha contribuido a crear - sino, más bien, agravarlas. Se me ocurren tres razones para sostener este pronóstico.

En primer lugar, la mayor propensión a la pérdida de empleo en nuestro país está condicionada, además de por la enorme temporalidad del empleo y la especialización en sectores productivos de bajo valor añadido, por la intromisión perversa de la figura del despido improcedente en la institución del despido (también, de hecho, en los despidos objetivos individuales y en los colectivos). Esa contaminación explica la facilidad con la que se despide en España, mucho más aún desde que Aznar eliminó los salarios de tramitación. Y esa perversión, en lugar de limitarse o eliminarse, se generaliza con las iniciativas que comentamos. Si los empresarios están tan preocupados por la precariedad laboral y por el precio del despido ¿no sería, me planteo, oportuno acabar con la figura del despido improcedente (el de los famosos 45 días de indemnización). ¿No sería más eficaz reforzar la justificación del despido, definir mejor, si fuera necesario, las causas objetivas que tiene que valorar un juez en los despidos justificables, dar mayor protagonismo a los sindicatos en los procedimientos individuales, además de en los colectivos, de despido, implicar a las empresas en los planes sociales de recolocación de los trabajadores, tener instituciones públicas de intermediación laboral que funcionen y dejar reposar en los trabajadores la opción de reintegrarse al puesto de trabajo en caso de que el despido sea declarado injustificado? En toda Europa la institución del despido se basa en el derecho del trabajador a no ser despedido sin causa justificada, no en cuánto cuesta despedirle. Eso es lo esencial. Y eso es lo que se quiere hurtar del debate. ¿Están los empresarios dispuestos a perder discrecionalidad y a asumir mayores responsabilidades en la recolocación de los trabajadores a cambio de ganar en coste del despido? Me temo que no.

Es muy contestable, en segundo lugar, que el contrato único consiga rebajar las perspectivas de desempleo que tenemos, o incitar a una mayor creación de empleo. Estoy seguro de que muchos economistas, seguramente tan conocidos y reconocidos como los que han firmado la “Propuesta para la reactivación laboral en España”, consideran que ello depende muchísimo más de recuperar el crecimiento y que éste, a su vez, está condicionado por la innovación, la relación entre calidad y precio, la demanda, que de las condiciones de ruptura de los contratos de trabajo.

Finalmente, entiendo que las propuestas no atacan el problema de fondo de nuestro mercado de trabajo que, en mi opinión, se sitúa precisamente en la facilidad del despido. Una facilidad que actúa como un contra-incentivo para el establecimiento de relaciones laborales basadas en la estabilidad, en la formación continua, en la transmisión del saber implícito en las empresas, en el compromiso con estrategias a largo plazo y con políticas de organización del trabajo y de innovación. De relaciones laborales, en suma, basadas en la participación de los trabajadores y en la flexibilidad interna. Como es tan fácil despedir y los salarios de los trabajadores españoles son, comparativamente, tan bajos, para qué invertir en todo ello. El resultado final es una economía con muy baja productividad y con una espantosa volatilidad y precariedad del empleo.

Al mismo tiempo, como llevamos 30 años esperando la reforma laboral pendiente para qué invertir en innovación, en investigación, en formación, en educación, en políticas activas del mercado de trabajo, en dotación de capital, en partenariado laboral. De tal manera que nuestro modelo laboral es, de forma cada vez más patente, un freno para abordar otra concepción del modelo productivo que no sea la basada en el empleo fácil de despedir y con una proporción de trabajadores muy escasamente remunerados. Sinceramente, no creo que el contrato único pudiera remediar esa situación.

lunes, 18 de mayo de 2009

TBC (trabajos en beneficio de la comunidad)

Hoy, la prensa regional recoge que en Murcia hay 3.000 sentencias (50.000 en el Estado) por delitos contra la seguridad del tráfico pendientes de cumplir. ¿De que hablamos?

Una aproximación.

La Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, introduce en nuestro sistema penal, dentro de las penas privativas de derechos, las penas de trabajos en beneficio de la comunidad, cuyos artículos 39, 40 y 49, en su redacción dada por la Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, remiten las circunstancias de ejecución de esta pena a la vía penitenciaria, estableciéndose en el citado artículo 49 que los trabajos en beneficio de la comunidad –que no podrán imponerse sin el consentimiento del penado-, le obligan a prestar su cooperación no retribuida en determinadas actividades de utilidad pública en las Administraciones Central, Autonómica y, sobre todo, Local. Así mismo estas prestaciones se pueden desarrollar en ONG´s.

El Real Decreto 515/2005, de 6 de mayo, por el que se establecen las circunstancias de ejecución de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, considera, en su artículo 4.1, que el trabajo en beneficio de la comunidad será facilitado por la Administración Penitenciaria y que a tal fin, podrá establecer los oportunos convenios con otras Administraciones públicas o entidades públicas o privadas que desarrollen actividades de utilidad pública. En este caso, éstas Administraciones o entidades podrán asumir las funciones de gestión de los trabajos, asesoramiento, seguimiento y asistencia de los penados, sin perjuicio de la supervisión de la Administración Penitenciaria.

La ejecución se desarrolla bajo el control del Juez de Vigilancia Penitenciaria y los penados gozarán de protección en materia de seguridad social a cargo del Ministerio del Interior. Las actividades que dan contenido a la prestación son similares a las de las antiguas prestaciones de los Objetores de Conciencia al Servicio Militar.

La duración de la jornada diaria no podrá exceder de 8 horas. La ejecución de este pena estará regida por un principio de flexibilidad para hacer compatible, en la medida de lo posible, el normal desarrollo de las actividades diarias del penado con el cumplimiento de la pena impuesta. A tal efecto, cuando concurra una causa justificada, podrá autorizarse por el Juez de Vigilancia penitenciaria el cumplimiento de la pena de forma partida, en los mismos o diferentes días.

domingo, 17 de mayo de 2009

Ciutadans pel Canvi: Iniciativa legislativa popular

Ciutadans pel Canvi (CpC) impulsa una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que el Parlamento elabore una nueva Ley Electoral.

En síntesis, CpC propone un sistema electoral de listas desbloqueadas con opción de voto preferente a nombres concretos, aplicado en siete circunscripciones --las veguerías de Barcelona, Central, Girona, Lleida, Alt Pirineu i Aran, Camp de Tarragona y Terres de l'Ebre-- con mucha más proporcionalidad que la actual, para acercarse al principio de una persona-un voto. Y aún así, el valor de un voto pirenaico valdría el doble que el barcelonés, mientras que en las cinco circunscripciones restantes quedaría más o menos equiparado.

Además, y como innovación sin precedentes en el mundo, la ILP vincula el número total de escaños a elegir, entre 120 y 150, a la participación. O sea, que el máximo de diputados del Parlament (y los preceptivos sueldos y subvenciones a los partidos) solo sería alcanzable con una participación del 75% del censo, mientras que una abstención del 40%, que es la habitual, reduciría la Cámara a 120 escaños, contra los 135 fijos actuales.

La recogida de firmas ha tenido el apoyo del expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall y personalidades de la sociedad civil, algunas próximas al PSC, com Roser Capdevila, Josep Cuní, Rosa Regàs, Pere Portabella, Enric Majó, Viky Peña, Maria del Mar Bonet, Albert Solé, Gemma Lienas, Xavier Folch, Carme Riera, Marina Rosell y Marta Angelat. También de los periodistas Josep Cuní, que presenta Els matins de TV3, Enric Sopena y Margarita Sáenz-Díaz.

Ciutadans pel canvi: http://www.pelcanvi.org/

sábado, 16 de mayo de 2009

Educación 2.0



¡Enhorabuena!
La apuesta es tan incuestionable como necesaria pero, por favor, que alguien piense que hay que dotarla de recursos suficientes, un plan de gestión del cambio para los docentes y, si no es mucho pedir, de los consensos políticos y sociales necesarios para que no fallezca antes de nacer.

Son muchos los casos en los que la hiperactividad política consume excelentes ideas sin darles oportunidad a que nazcan y se desarrollen.

Desgraciadamente, la educación, constituye un buen ejemplo. Las sucesivas leyes e iniciativas de referencia van enterrando a la anterior antes de que ésta haya roto a andar. En la mayoría de los casos la razón la encontramos en la insuficiente dotación presupuestaria, la confusión de la gestión del cambio con la gestión de imprevisto y la imposibilidad de llegar a consensos previos ente gobierno y la oPPosición.

viernes, 15 de mayo de 2009

Yo ya no sé si soy uno de los nuestros

Nací en 1963. Los de mi generación nos perdimos el sesenta y ocho, y el siguiente, si no andamos espabilados, casi también. Mas duro fue lo de la anterior que les robó la vida un régimen ladrón. Recuerdan aquella película en la que José Sacristán decía ”...el régimen nos quito la juventud. Nunca les perdonare los libros que tenía que haber leído y no leí […], las veces que tenía que haber hecho el amor y no lo hice” Pues eso.

En Murcia, mas de lo mismo a la sombra de la morera. Ambas generaciones sufrimos el ahogo del fuerte olor a brillantina que desprendía un notorio club de figurantes que se resistían a apearse del tío vivo político, económico, social y cultural. De esta fauna siempre destacó y, por ello perdura, una burguesía “obstentoria” a la vez que acomplejada y acomodada en la inacción ¿qué es lo que le gusta a todos y trabajar no es? Siempre barriendo para los lados, con el muro de las lamentaciones como justificación e instalados en el cómodo espacio de la culpa es de los demás.

Una imagen en blanco y negro de una España provinciana “tipycal de cojones” que a algunos nos los tocó en demasía. Lo mejor de nuestras generaciones es que ya está aquí la que viene después. “Yo ya no sé si soy uno de los nuestros”… porque todo cambia y cambiamos con el cambio. Bueno, no todos.

Rin, rin, rin… ¿Oiga? Quería hablar con los de la última generación. ¿Donde? ¡Ah!:

Ok Go - Here It Goes Again (The Treadmill Video)

Pincha el hipervinculo de abajo:

http://www.youtube.com/watch?v=dTAAsCNK7RA

miércoles, 13 de mayo de 2009

La devaluación de la Justicia





















Por: Víctor Meseguer
La magistrada Jone G. Lurgain señaló no hace mucho tiempo, el origen de la pandemia que afecta a nuestro sistema judicial: “…la judicialización de la política y también la politización de la justicia. Son dos caras de una misma moneda que no se entenderían nunca la una sin la otra. A los tribunales se les está interpelando para resolver cuestiones que debieran ser resueltas en sede legislativa. Cuando la clase política no se atreve a determinar ciertas resoluciones, las intenta vestir de justicia. Pero para eso, previamente, ha habido que politizar la justicia y conseguir, en cierta manera, unos tribunales a la carta que luego hagan el papel demandado tanto por la clase política como por la opinión pública convenientemente movilizada”. Se quedó corta.


Primero la cruz. La politización de la justicia o, lo que es lo mismo, el guiñol en el que han convertido al Consejo General del Poder Judicial, dificulta la credibilidad de la alta curia; una institución cuyos sacerdotes son instituidos para dirimir litigios en razón de no tener interés en ellos.

Nota: no me he olvidado del Tribunal Constitucional, pero por mucho interés que le pongo, y pese a mi formación jurídica, la tengo hecha un lío. Les confieso mi manifiesta incapacidad para dilucidar si se trata de un alto tribunal o, de factum, la tercera de las cámaras legislativas. En cualquier caso, a mi juicio, lo que no es, es lo que le dio razón de ser. Como ejemplo, recuerden la sentencia Henri Parot (ahora doctrina con nombre de asesino).

Después la cara. La judicialización de la política; si no fuera por la previa politización de la justicia, más que una rémora, constituiría una garantía de los “intereses legítimos”; máxime ante la declarada incapacidad del legislativo-ejecutivo para desincentivar las conductas corruptas y, en su caso, depurar responsabilidades políticas, con independencia de que los tribunales diluciden las jurídicas. Y dadas, además, las carencias democráticas que aún hoy perviven en las organizaciones que vehiculan la voluntad ciudadana y, consiguientemente, la democracia.

En Murcia, por ejemplo, hemos llegado al esperpento de que la acertada denuncia pública de puntuales casos de corrupción, se vea como un ataque a nuestra Región. Aunque en puridad, no deberíamos confundir la judicialización de la política con el enjuiciamiento de políticos presuntamente delincuentes (presuntos delincuentes aforados, pero presuntos delincuentes) es lógico que la percepción de los ciudadanos se vea condicionada por la lenta penetración de la que está siendo objeto el gobierno de los jueces. Así, no nos podemos quejar de que se confundan churras con merinas.

¿Y la justicia? ¿Cómo anda? Como España. Es más que evidente que muchos jueces están hasta las puñetas de sus togas, de tanta intrusión en su independencia, como si no tuvieran bastante con hacer funcionar la pesada maquinaria de la justicia con los escasos recursos con los que cuentan. No es de extrañar que muchos de ellos, simulando a Clint Eastwood en Gran Torino, digan aquello de ¿Por qué tengo que ser yo el que esté entre la espada y la pared?

Corolario. A lo largo y ancho de este estado, territorio o cosa rara llamada España (la entrada se la he hurtado a un teniente sin tierra cuya inteligencia y sentido del humor me cautivaron), vivimos las consecuencias de la más cobarde de las valentías de muchos políticos, que intentan amedrentar, intimidar o condicionar interesadamente la independencia de los periodistas junto al cabreo razonable, pero mal digerido, de tantos jueces y operadores del sistema, que hartos de estar hartos de que los políticos, de pronto, colaboren tanto con la justicia, les sitúa indiferentes ante el incontrolable ventilador de la filtración. Este es el origen de una ceremonia de la confusión que hará imposible –si quienes tienen que evitarlo no lo evitan- saber los porqués y quién es quién en la cadena de valor de la corrupción política. Unos campan por sus respetos por toda España (confundiéndola con su finca) y otros no tienen quien les gobierne o les gobierna quien no tiene que gobernarles.

De tanto conocer, no nos vamos a enterar de nada y lo que es peor, con tanta innovación jurídica se corre el riesgo de sustituir la justicia por un sucedáneo sin garantías, de pervertir instituciones como la prisión preventiva…En definitiva, de la devaluación de la justicia.

No obstante, estoy convencido de que el mañana pasa por volver al pasado y desenterrar el espíritu de las leyes de Montesquieu. No quiero que nadie me reproche “la estrafalaria rapidez con que la utopía se torna distopía, con que el cielo se torna infierno”.

Victor Meseguer
http://dotraforma.blogspot.com

viernes, 8 de mayo de 2009

Lagun Bat (One Friend)-Kirmen Uribe

1.- No te pierdas la primera entrevista al Lehendakari Patxi López. La podrás ver pinchando la siguiente dirección: http://www.patxilopez.com/index.php/2009/05/la-primera-entrevista-en-eitb/
2.- La importancia de las relaciones personales:



En lugar de una intervención política, López leyó dos poemas: uno del escritor euskaldun Kirmen Uribe; otro, de la polaca Wislawa Szymborska. Uno hablaba de la importancia de las relaciones personales; el otro, de las pequeñas diversidades que acaban conformando una identidad.

El suicidio de la deuda externa



Por: Víctor Meseguer


No es fruto de casuales ciclos económicos. La deuda externa, soportada por algunos pueblos es un instrumento de dominación.

Hoy no resulta creíble, ni honrado, engañarse con la injusticia que supone un mundo partido en dos, en el que unos soportan el bienestar de otros sufriendo enfermedades, hambre y la destrucción de su ecosistema.

La falta de futuro de unos ha sido diseñada concienzudamente para beneficiar a otros. La realidad de la globalización anula en ese proyecto la realidad del hombre. Reconozcamos que en el desarrollo de la mundialización cuentan cada día menos sus ciudadanos.

Es la compulsiva carrera por la acumulación, a la que es ajena un mínimo criterio de equidad. Solo así se explica el que, un mundo en el que cada día existe más riqueza la pobreza ahoga cada día a más pueblos. Estos no mueren por falta de recursos, sino por ausencia de justicia.

La acumulación de una deuda externa insufrible, sirve a los países acreedores para imponer condiciones draconianas. Instrumentos al servicio de estos, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional dictan las reglas del juego. Sus “programas” son reconocidos como ejemplos de degradación medioambiental, corrupción, desplazamiento de poblaciones indefensas y miseria. Sobre todo miseria.

Respondiendo a su lógica economicista, que hace del capital un fin en sí mismo, obliga a reducciones drásticas de las inversiones en infraestructuras, sanidad o educación.

Es el sur de cada sur quien debe sufrir con mayor intensidad la falta de viviendas, de trabajo, de salud y de formación.

Arrancar el futuro a los pueblos genera pingües beneficios a los acreedores. No solo elimina la competencia hundiendo su industria (la falta de inversiones ha supuesto la pérdida de los tercios de su industria textil a Zambia, presentada como modelo por el FMI en la lucha contra la inflación), sino que permite imponer recetas acordes con los intereses del Club de prestamistas.

El Banco Mundial ha “promovido” así las exportación de café, cacao o té, con tal éxito que, ante una demanda relativamente estable, los precios han descendido hasta alcanzar el nivel más bajo de los últimos 90 años.

A esta “conquista”, que además tiene la virtud de degradar las biotas por la utilización intensiva de monocultivos, se une la necesidad de la explotación indiscriminada de los recursos naturales, como los minerales o la madera.

Ajenos, atiborrados, nos creemos salvados por la puñetera suerte de haber nacido donde lo hemos hecho, aunque sea de culo. Nos puede dar pena hasta dejar mil duros en la hucha del Domun, pero no nos incumbe.

Como si la máquina del “pensamiento único” pudiera pararse por sí sola, como si reconociera fronteras, sexos o colores. El incremento constante en la acumulación de capital, implica necesariamente, en su lógica, la extensión cualitativa y cuantitativa de la pobreza.

La globalización de la desigualdad facilita la importación de productos con los que, para competir, se argumenta la necesidad de degradar las condiciones laborales de los estados receptores. Esta degradación implica a su vez otra vuelta a la tuerca de la miseria en los países exportadores, para mantener a su vez la competitividad. Es el círculo vicioso que tiene como resultado la universalización de la miseria de la clase trabajadora y la concentración de la riqueza en manos de unos pocos.

Y cuando no se importan productos se importan seres humanos desesperados, carne de cañon para la explotación (sexual, laboral, qué mas da). Las pateras procuran, además de aminorar las condiciones laborales, un rechazo social que favorece la implantación de ideologías que viajan cómodas con la Gran Máquina.

Pero ha pasado también el momento de culpar al sistema de nuestro compulsivo consumismo. La sangre de sus fauces no sirve ya para limpiar nuestras conciencias. La falta de solidaridad que rige nuestros pasos puede estar alimentada por un mundo en el que valemos lo que tenemos, pero ninguna abstracción es responsable del polvo o la hierba que elegimos pisar. Somos adultos, responsables... culpables, en definitiva, de la usura que configura las relaciones económicas de nuestro planeta.

Cerca 300 millones de personas –la mitad de la población de África- viviendo bajo el nivel mínimo de subsistencia no necesitan palabras.

A 50 millones de personas obligadas a cambiar de lugar les sobran las palabras.

Empecemos por la exigencia de la condonación de la deuda externa. Por pura justicia, porque no son países, sino hombres, mujeres y niños, los que deben responder por las deudas contraídas, muchas veces, por tiranos a los que ni siquiera han elegido.

Pero no sería suficiente con ello. Se hace necesaria la globalización de las respuestas. No solo la puesta de marcha de la tasa “Tolbin”, sobre los movimientos especulativos de capital, sino la imposición de una tasa de “Compensación para un comercio justo”, donde se grave, aún manteniendo su condición competitiva, la importación de productos de acuerdo a un índice de degradación de las condiciones laborales, reintegrándose las cantidades recaudadas a los países exportadores para su reinversión en infraestructuras. De esta forma se rompería el círculo vicioso, evitando las tentaciones de rebajar las condiciones (en busca de la competitividad) en los países importadores y procurando la mejora de la de los exportadores.

Pero, estas u otras propuestas pasan por la modificación de enfoques y valores en nuestra aldea. Poner al hombre como objetivo y la economía como instrumento, y no al revés, sería cambiar el mundo.

jueves, 7 de mayo de 2009

El techo de cristal

“Es un hermoso día”, dijo Obama antes de rubricar su primera ley como presidente de los Estados Unidos de América, llamada Lilly Ledbetter, como la mujer que abrió un proceso judicial en Alabama después de descubrir que durante décadas recibió un sueldo inferior al de los hombres por un trabajo de igual valor. Pese a los avances en la conquista de iguales derechos políticos, civiles y laborales, una sigue siendo la conclusión: la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida y, como muestra, un botón: La vida de una mujer en Irán vale legalmente la mitad que la de un hombre y, a cambio, en los países desarrollados, en el mejor de los casos, vale lo mismo pero cuesta el doble.

No se puede tratar de igual modo al que parte de condiciones desiguales. Pues vale. Pero las medidas de discriminación positiva sólo tienen valor pleno si facilitan una mutación en las oxidadas estructuras sociales. En el tiempo que nos ha tocado vivir, lo único que permanece es el cambio, especialmente, en el mundo del trabajo y, puestos a cambiar la dermis, no nos vendría mal ponernos en la piel de ellas, de tal manera que el sexo, laboralmente hablando, fuera una mera anécdota como la puede ser el hecho de ser mas alto, más bajo, rubio o moreno. Una metamorfosis que debe orientarse a la puesta en valor de nuevos mecanismos de flexibilidad y nuevos modelos de trabajo que permitan conciliar la vida personal, familiar y laboral. Como afirma la economista belga Marianne Bertrand Bertrand "Habría que preguntarse si los trabajos tienen que ser así, ¿hay que trabajar tantas horas, estar disponible las 24 horas del día?". "Cuando una mujer tiene hijos su retribución cae porque son problemas, cuando un hombre los tiene se le considera más porque se les supone más responsabilidad". Tenemos que pasar del tiempo basura al tiempo productivo y de la economía a la filosofía.

Lehendakari


“de pie en tierra vasca, bajo el árbol de Gernika, ante vosotros, representantes de la ciudadanía vasca, en recuerdo de los antepasados, prometo desde el respeto a la Ley desempeñar fielmente mi cargo de lehendakari”.





Las autopistas están atascadas de héroes destrozados / En una última oportunidad a los motores
Todo el mundo ha huido esta noche / Pero no hay sitio donde esconderse
Juntos, Wendy, podemos vivir con la tristeza / Te amaré con toda la locura de mi alma
Oh, algún día, chica, no sé cuándo / Llegaremos a ese lugar al que queremos ir
Y pasearemos al sol pero hasta entonces / Vagabundos como nosotros
Nena, nacimos para correr
BORN TO RUN
Bruce Springsteen

martes, 5 de mayo de 2009

Marionetas del poder

Contestación a los comentarios del post anterior del grande Javi Chan y Emi Lio “el de la botica amistad”
Queridos maestros, la banca nunca pierde. Siempre gana. Por eso yo he montado mi banco, aunque sea un banco de deseos, para que no me los quiten. ¡No te jode! ¿Cambiar el sistema financiero? ¡Que locura! ¡Los pájaros apuntando a las escopetas! Imposible.
Es el nuevo giñol del liberalismo: los de siempre mueven los hilos y el resto pagamos su chiringuito.

lunes, 4 de mayo de 2009

Nace el Banco DOTRAFORMA






















¿Por qué no aprovechamos la crisis económica para proponer otro modo diferente de interactuar con las personas, con la naturaleza, con el mundo…?
Haciendo cosas DOTRAFORMA.

Porque existe otra forma de analizar los problemas. Una perspectiva distinta desde la que ver el mundo. Otra manera de dar soluciones, más creativa, poniéndonos en lugar del ciudadano. El conocimiento como otro tipo de recurso, mucho más eficiente y con nuevas aplicaciones. Un nuevo modo de innovar y desarrollar inteligencia social.

La riqueza y el bienestar de una comunidad no se reducen exclusivamente a indicadores de producción y consumo. Hay otras ‘riquezas’, otro capital social, que no se refleja en el PIB, pero lo condiciona. Nos referimos al concepto de cohesión social como expresión de la fortaleza de los vínculos entre los individuos de una comunidad y el grado de compromiso de estos con el concepto de “bien común” o “interés general”.

Nuestra misión es mirar mas allá de la satisfacción de las necesidades materiales más elementales (condición que constituye una restricción antes que un objetivo) y trabajar por una sociedad cohesionada que represente un modelo de convivencia en el que los ciudadanos participen en la vida pública, se amparen y respeten las libertades y derechos individuales, se disponga de servicios públicos de calidad, se proteja a los desfavorecidos y se procure su autonomía, se invierta en capital humano, se alcancen niveles educativos promedio elevados, se propicie la igualdad de oportunidades y la iniciativa social y económica y se protejan los recursos naturales.

El Gobernador del Banco DOTRAFORMA

Marta del Castillo

El dolor ya suma un día más. Yo estoy con los padres de Marta del Castillo.

Una escena cruel donde la implacable lentitud de la tortura alimenta un dolor sin descanso. Necesitamos encontrar el cuerpo de la niña para que sus padres puedan romper los llantos contenidos.

La lógica indignación popular, la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación y, sobre todo, la impune y cobarde perversidad de los presuntos verdugos de su hija, contribuyen a reabrir el debate sobre el límite de los instrumentos en función de un final que todos deseamos.

Creo que este es un camino errado. Una cosa es que se te retuercen las tripas al ver su cara sin cuerpo y, otra, la convicción de que el edificio de la justicia no se puede construir a partir de un caso concreto.

domingo, 3 de mayo de 2009

Tengo una pistola



Enrique Rubio nuevo joven talento Booket
Una voz renovadara que avivará en el lector la semilla de la rebeldía.

El murciano fue declarado vencedor de la cuarta edición del Certamen Universitario de Relato Corto: Jóvenes Talentos Booket – Ámbito Cultural con el relato “Tengo una pistola”

Sinopsis: Cascaradenuez lleva una década sin salir de su casa. Tiene 25 años y sólo se comunica por Internet. Cada noche sueña que es el héroe de un videojuego en una Nueva York poblada por zombis. Tras recibir un extraño mensaje contacta por e-mail con Aenima, un sociópata convencido de que somos esclavos de los genes y de que debemos luchar contra la tiranía de Generatriz, el verdadero Matrix, que nos ofrece el sexo como un cebo para perpetuarse. Cautivado por el destructivo discurso del sociópata, Cascaradenuez va poco a poco convenciéndose de que es un Elegido y de que debe romper con el sistema. En esta primera novela, Enrique Rubio explora con humor, ternura e ironía las relaciones con el mundo de una generación que tiene a su alcance todo lo virtual, pero mucho más lejos todo lo real.

Enrique Rubio Palazón (Murcia, 1978) es estudiante de Psicología en la Universidad de Murcia y opositor a A.T.E. Ganador del XIV Creajoven de Murcia (2006), el VI Certamen de Creación Joven Ciudad de Almería (2005) y el tercer premio en el II Concurso de Relato Breve de Oria (2006). También ha publicado un relato como finalista en el XXIV Concurso de Relatos Ciudad de Zaragoza (2006), y varios microrrelatos en el Certamen Ciudat D’Elx (2006 y 2007).
Simpatizante de aquellas obras que provoca al receptor para sacarlo de lo establecido y adicto al humor negro, actualmente se halla construyendo el andamiaje de una novela basada en su relato Tengo Una Pistola.

sábado, 2 de mayo de 2009

Gran Torino


















¿Por qué tengo que ser yo el que me encuentre entre la espada y la pared?
Clint Eastwood intenta evitar que la madre de “Aton-Tao” le ponga en el dilema de tomar una decisión respecto a algo que él no ha provocado.
No pude evitar acordarme de la pandemia que afecta a nuestro sistema judicial. La judicialización de la política y también la politización de la justicia.
Son dos caras de una misma moneda que no se entenderían nunca la una sin la otra. A los tribunales se les está interpelando para resolver cuestiones que debieran ser resueltas en sede legislativa. Cuando la clase política no se atreve a determinar ciertas resoluciones, las intenta vestir de justicia. Pero para eso, previamente ha habido que politizar la justicia y conseguir en cierta manera unos tribunales a la carta, que luego hagan el papel demandado, tanto por la clase política como por la opinión pública convenientemente movilizada.
PD. Les recomiendo la pelicuala

viernes, 1 de mayo de 2009


Por: Víctor Meseguer

Quizás sean tiempos de incertidumbre. De no saber, exactamente, dónde está cada cosa y de qué color es. Quizás todavía no tengamos claro ni podamos imaginar qué lugar ocupa cada cual en nuestro triste mosaico de realidad inimaginada. Hoy los vientos circulan en todas direcciones. Para unos les traen los aromas de los jazmines. Para otros los hedores de los desagües. Y entre medias de esos dos extremos una gran mayoría resbala por los hielos de lo imprevisible. Y todavía..., no sabemos que dirección tomar.

"Primero se llevaron a los comunistas,
pero a mi no me importó
porque yo no era..."

Entre tanto vemos llegar a nuestros compañeros hacia donde estamos. Llegan desde todos los sitios y desde todas las circunstancias. Animados para hacer la caminata juntos. Cerca el uno del otro: un día de fiesta para llegar todos a la vez a un mismo lugar. Un día de licencia para vislumbrar unidos el justo pago por los esfuerzos realizados. ¿Será el final del camino alguna vez?. ¿Dónde están todos los que faltan?

"...enseguida se llevaron a unos obreros,
pero a mi no me importó
porque yo no era..."

Corren tiempos de incertidumbre. El joven ve que su tesoro se desvanece y todavía sus manos continúan ociosas. El viejo ve acercarse insegura una vejez que creía merecida. Los que se alejan de la cuarentena arropan en sus temores una inseguridad no deseada. Y los que más, pierden su mirada atormentada en el vacío de la inactividad más humillante. Para estos últimos, ¿qué es lo que pedimos? ¿Qué es lo que les ofrecemos?. ¿Qué es lo que estamos dispuestos a aportar de nosotros mismos?

"...después detuvieron a los sindicalistas,
pero a mi no me importó
porque yo no soy sindicalista..."

Es el principio de una era en donde ha cabido todo. Desde el florecimiento optimista hasta la decadencia de la imaginación. ¡Qué fácil resulta acomodarse; aceptar, desde la seguridad de quienes tienen el trabajo asegurado, que el trabajo ya no es para todos!. Los que vienen hoy aquí se resisten, niegan una y otra vez un planteamiento cada vez más extendido. Gritan que no, que su derecho no puede limitarse por la inoperancia de unos pocos que no saben de necesidades, de angustias, de llantos inesperados.

"...luego apresaron a unos curas,
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó..."

Cuando lleguen traerán a cuestas su penosidad y su incomprensión. Sus esfuerzos y sus esperanzas. Sus anhelos angustiosos y sus desengaños por lo que nunca fue como se deseó. Pero a pesar de ello mirarán a los demás. Descubrirán en esos rostros angustias reconocibles, deseos frustrados por estrenar sus esfuerzos y sus iniciativas en trabajos para los que valen, para los que dedicarán todas sus atenciones y sus responsabilidades. Únicamente a falta de la oportunidad que nunca llega. Verán que son muchos quienes todavía no han cruzado la otra orilla, quienes aún desean ansiosos servir para algo más que para la espera. Quienes tienen paralizada la vida por culpa de esa circunstancia que no les pertenece.

"...ahora me llevan a mi,
pero ya es tarde"

Y llegarán también quienes sufren en sus carnes el cáncer del terror, la inquina de la violencia más vil, las consecuencias de una mierda de tiranos que repudian el valor de las libertades, que imponen con sangre su rechazo a las diferencias, que matan la vida de otros sólo porque ellos carecen de argumentos para defender lo divergente, lo discrepante: tienen pavor a la palabra, a la tolerancia y a la solidaridad.

Son muchos los que llegarán en este día. Pero también son demasiados los que se retraen en su pasividad, en su indiferencia humanamente egoísta a veces. Ausentes en sus temporales olvidos de lo ajeno. ¡Qué poco trabajo costaría lograr lo deseable si estuviésemos hoy todos y cada uno de nosotros!. Juntos, más que nunca, para reclamar trabajo para todos, libertad para quien se la han arrebatado. Juntos más que nunca, antes de que sea también para nosotros... demasiado tarde.

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

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