jueves, 12 de noviembre de 2009

POLITICA FLASH (...o la gestión de la coyuntura)



Hace tiempo que vengo rumiando la idea de que en este país vivimos una nueva versión del Ruedo Ibérico. La política flash, donde la obsesión por decir algo es previa a tener algo que decir. En el tiempo y el espacio en el que nos ha tocado vivir, si no estás en el candelero eres menos que nadie. Es más que evidente que los tiempos modernos se caracterizan porque la gente ríe y canta menos y, consiguientemente, piensa menos también.

La moda es la moda. Los partidos políticos se transforman en tiendas de información todo a cien, dispuestos a echar mano de cualquier rumor que no información, ocurrencia que no idea e improvisado ofrecimiento que no pensada propuesta que sea útil a la organización (o a quienes la dirigen que es lo mismo).

La estrategia y los objetivos a medio y largo plazo son sustituidos por la gestión del hoy, aunque se malogre el mañana o vaya en el precio quemar alguna buena idea, que, puesta en valor antes de tiempo, quede sin solución de continuidad. Ciudadanos y ciudadanas, ¡Vamos a ganar! ¿Para qué?, interpela el toca huevos de siempre. Silencio. La callada por respuesta.

En la corte de los milagros, nuestros líderes andan enloquecidos y enloqueciendo a todo quisque que deambule alrededor para llenar la ansiada agenda de comunicación. Incluso tienen que dedicar un recurso tan escaso como su tiempo, para orientar a despistados periodistas para que estén en lo que es porque son más eso que ná. Eso sí, respetando su independencia. Me refiero a la propia, la de los demás se la trae al pairo. Pero ojo, hay que manejar con mucha inteligencia emocional, pues un evidente error con los mass media puede acarrear muchas cosas y ninguna buena.

Luego pasa lo que pasa. Rueda o comparecencia de prensa a tutiplén y sin tener una noticia que llevarse a la boca. Quién da más; para que luego digan. La verdad es que este oficio no está pagado. Pobreticos. ¡Que por nadie pase! Todo el día a bofetadas con los flashes que previamente han convocado en beneficio del interés general. ¿General? Por supuesto. Me pregunto si alguien a estas alturas duda de la generalización de verbos como trepar, medrar... Al fin y al cabo, significan lo mismo que subir, mejorar, progresar, prosperar... Y, si la cosa sale mal, pues eso, los medios de comunicación (siempre están vendidos a los contrarios de quienes los enjuician).

Como la política no es buena para la salud de los que piensan, son otros los que se dedican profesionalmente a ello. Pero pensar cuesta. Más que tiempo, dinero. Y no parece que sea fácil que te financien la independencia. Por supuesto, pensar sí. Definido el interés último, un poco de aderezo por aquí, relleno por allá, un espolvoreo de números que faciliten el resultado final y... ¡Listo para servir!

Fundaciones, Think Tank y gabinetes a porrillo se encargan de fabricar contenidos a destajo. Pero, ¿y si te tropiezas con la piedra filosofal?; ¿eh? ¡Ahí te quería ver! La primicia es la primicia o, lo que es lo mismo, el que da primero da dos veces. Pues nada, tampoco es problema. La desgranas a golpes en la cabeza del de enfrente y luego, lo invitas a negociar o la pactas con todos los demás: ¡Viva mi dueño! Ya saben, la cultura de desarrollo de consensos sociales que tantos días felices nos ha dado a nuestra amada patria y que corroe de envidia a nuestros vecinos (lusos, gabachos, boches, tanos, vikingos,...) que nos la quieren copiar. ¡Vaya unos tíos cochinos!

Bueno, no siempre funciona. Los de enfrente, se obsesionan en poner palos en las ruedas de cualquier iniciativa desenfundada por otro, por el mero hecho de que sea el otro quien se apunte el tanto. ¡Que irresponsabilidad! Así no hay quien avance. Los primeros damnificados somos los ciudadanos que generamos expectativas de cambio que tornarán (en la mayoría de los casos) en frustración. ¿Y de lo mío qué? De lo dicho, nada de nada. ¡Que fatalidad!

La política convertida en nueva versión de La Reina de los tristes destinos de Baza de Espadas. Nuestra democracia anda embrollada en un viaje al futuro caminando hacia ninguna parte. ¡Viva el esperpento! ...Ni siquiera es una mala interpretación de Luces de bohemia sino el teatro-realidad, donde la mayoría de los personajes apenas disponen de las luces necesarias para pasar el día, pero que, a poco que les dejes, se vienen arriba y te funden los plomos.
Son los tiempos líquidos de Zygmunt Bauman, el imperio de los postmodernos, donde todo es líquido, inconsciente, evanescente. Lo único estable es el cambio pero los cambios agonizan antes de que les hayamos dado una oportunidad. ¡Max, no te pongas estupendo!

http://dotraforma.blogspot.com/

1 comentario:

  1. Es una pena, que tengamos que lidiar con semejante ganado. Y lo pésimo es que, los tengamos dirigiendo la politica de nuestro amado pais.
    Una vergüenza mas, de personas con intereses propios, olvidando, eso sí, quienes les han puesto en lo mas alto de la cúpula de un estado.
    Mientras, el resto. Nosotros, "los peones". Debemos sobrevivir ante semejante circo, aguantando bofetadas sin mano, en nuestra ya mermada economia, con ruptura de empleo, impuestos exacerbados (y dicen, ¿que pagan mas, los de mayor poder adquisitivo?), vivienda de 30 metros cuadrados ¿¿qué, he dicho bien??...y como no, por culpa de malas y fraudulentas gestiones. No, si aquí, quien no corre vuela.

    Y para rizar el rizo, hablan de los arrestados, eso sí, ¡¡pobrecicos!! que salieron cada uno con una bolsa de basura con sus ¿¿pertenencias?? y esposados ¡¡qué vergüenza para ellos!!. Echémosle la culpa al vecino.

    Situaciones como estas, sólo se da en nuestro amado "Pais de la Hipocresia".



    Fabuloso articulo, Victor.
    Un saludo.

    ResponderEliminar

VICTOR MESEGUER DOTRAFORMA

TABLON DE ANUNCIOS

Sin noticias