sábado, 25 de julio de 2009

LOS PILARES DE LA CRISIS...

















(…al galope de la mano invisible que mece la cuna)Esta semana toca hablar del papel de las entidades financieras en la crisis económica. Antes de iniciar este artículo he consultado con mis abogados. Inmediatamente después de hacerlo me he dado cuenta de que no tengo abogados... pero aún así me han cobrado por la consulta... En ausencia, pues, de representantes legales, le cedo todos mis derechos, copyrights, TMs y pelusas del ombligo, que es lo más personal que se puede tener, a “especuladores sin fronteras”, una oenegé que apunta maneras.

Todo empezó en los tiempos de la banca “paisa barato”. La banca nunca pierde y las cajas siempre ganan. Los mismos que ahora se hacen los estrechos, hace muy poco, desplegaban su top manta de subproductos financieros a cambio de hipotecar la personalidad de una generación llamada a pagar nuestras pensiones. Dinero busca dinero y, en una aventura con red, las autotasadoras supervaloraban las garantías de sus aliados en la crisis e infravaloraban las garantías de los demás.

Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y detrás de un gran especulador hay siempre… ¡Quieto parao! Supongo que hacer cualquier insinuación más aquí, podría convertirse en objeto de demanda... y no quiero que me demanden (aunque, bien mirado, si me enchironan me pilla más cerca el curro).

Aquellos vientos trajeron estas tempestades. Ahora, el gobierno, con el dinero fresco de los contribuyentes, garantiza el rescate de las entidades financieras y la captura de casi todos los demás por las susodichas para que paguemos sus deudas.

Dicho en romano paladín, bancos y cajas, utilizan los chorros de dinero que el Gobierno ha puesto a su disposición para rebajar su volumen de endeudamiento, compensar las pérdidas patrimoniales, refinanciar a aquellos clientes cuya caída arrastraría a la de la entidad (lo que más que como clientes les define como socios) o, peor aún, sanear la entidad con el dinero de todos para después venderla.

Los perdedores en esta crisis, a los hechos me remito, son las empresas de la economía real (que dejan de tener liquidez para operar), además de los ciudadanos (que dejan de obtener créditos para el consumo). Las consecuencias: menos ventas, menos inversión, pérdidas, despidos…Sin contar la sangría de empleos que va a costar la reestructuración del sistema financiero, para entendernos, las fusiones de cajas.

“Las peores consecuencias de una crisis no devienen de la crisis en sí, sino de sus respuestas” dice el gobernador del desgobierno. ¡Qué razón tienes, Mari! (Como diría un chupamedias). Proponen para salir de la crisis todo tipo de reformas: laborales, sociales... (Despido libre, retraso de la edad de jubilación, pérdidas salariales…) pero en el fondo no se reforma lo que ha creado la crisis: el modelo financiero. ¿Dónde están las iniciativas para reformar las entidades financieras "de verdad"?; No digo reforzar el control sobre las entidades, sino cambiar el modelo.

En la última conferencia del SOS, Michael Onfray, sacaba igualmente el tema y formulaba, por qué se mantiene el modelo de banco que tiene al mismo como eje central, y no al ciudadano; esto es: Por qué se prima al que tiene dinero y no al que no lo tiene, que es quien lo necesita.

Un debate éste, del que no se deben ni pueden escapar las cajas de ahorro, teóricamente desprovistas de la avaricia capitalista. Pero controladas, versus utilizadas, por nuestros políticos (por cierto, cada día son más las voces partidarias de sacar a los políticos de los consejos de las cajas), que no tienen accionistas ni deben repartir dividendos. Y es que las cajas de ahorro deberían estar obligadas exclusivamente a dedicar la totalidad de sus excedentes a reservas y a la obra social.

La realidad evidencia el alejamiento de las cajas de ahorro de sus fines fundacionales. Las consecuencias: el disloque de los índices de la morosidad y cobertura como resultado de su incursión en aventuras impropias (no sería honesto conmigo mismo si no dijera que la entidad líder regional Cajamurcia, en cuanto a estos indicadores, es una excepción envidiable y envidada).

La solución no pasa por privatizar las cajas y tampoco por generar un oligopolio. Quizá hablar de la nacionalización de la banca da miedito... y si un señor de derechas ha leído esto, ya se habrá encerrado en su cuarto colocando la cómoda por trinchera. ¡Vale, vale! No obstante, los perdedores debemos evitar que vuelvan a las andadas, ¿no? Pero igual, como decía La Trinca, “ni somos tantos ni es para tanto”.


Víctor Meseguer

PUBLICADO EN EL DIARIO "LA VERDAD" 25.07.2009

1 comentario:

  1. Al teclado:MªCarmen...la última vez que nos vimos fue en el Llano del Beal..a buen entendedor pocas palabras bastan...No es un juego pero de momento, no daré la vuelta a mi foto, lo haré cuando me llegue el "júbilo"....Ahora habito en un sitio que tiene tu apellido...Besicos. Recuerdos a Caracola.

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