miércoles, 27 de mayo de 2009

Generación 2.0


Por: Víctor Meseguer

“Yo ya no sé si soy uno de los nuestros”… porque todo cambia y cambiamos con el cambio. Bueno, no todos ni todo.

Nací en 1963. Los de mi generación nos perdimos el sesenta y ocho, y el siguiente, si no hubiésemos andado espabilados, casi también. Más inhumano fue lo de la anterior que les robó parte importante de su vida un régimen manilargo. Recuerdan aquella película en la que Pepe Sacristán decía”…el régimen nos robó la juventud. Nunca les perdonaré los libros que tenía que haber leído y no leí […], las veces que tenía que haber hecho el amor y no lo hice”. Pues eso.

En Murcia ahí seguimos. Siempre hay quienes están dispuestos a hacer los cambios necesarios para que nada cambie. Son los guardianes del “status quo”, de los intereses complejos. Un notorio club de figurantes del tío vivo político, económico, social y cultural donde –si no hay más remedio- se cambia de caballito, pero de apearse… ¡ni hablar!


De esta fauna protegida siempre destacó una burguesía presuntuosa, a la vez que acomplejada y acomodada en la inacción. Ya saben: ¿Qué es lo que le gusta a todos y trabajar no es? Siempre barriendo para los lados, instalados en el cómodo espacio de la excusa y de la culpa es de los demás; con las bisagras engrasadas para cuando a la Villa y Corte se tenga que viajar; expertos en socavar futuros que pongan en riesgo la “sostenibilidad”. La de ellos claro.

Una imagen en blanco y negro de una región provinciana de “huevos”, donde algunos tienen el vicio de tocárnoslos amen de hacer lo propio. Pero lo mejor de nuestras generaciones es que ya está aquí la que viene después. Una nueva oportunidad. La generación 2.0. A ver si a la de tres va la vencida.

Sí, hablo de la Murcia del indie anglosajón de los Second, tan buenos que pasan de ser los primeros ; la de la escritora oculta Maria Miranda, que nos hace reír cada domingo con los guiones que escribe para la serie “Aída”; la del optimismo pop de Diego Cantero, un trovador con causa y sin tierra; la del humor surrealista de Celia Montalbán, presentadora de las mañanas de M80, una gañanaca con mucha gracia; la de Lucía Hernandez, mucho más que una voz de “Hoy por hoy”, que además de SER lo está; la Murcia de Javier Valero, un atribulado guionista gafapasta capaz de encontrar el lado más divertido de la actualidad. Me refiero también a la Enrique Rubio, un nuevo joven talento Booket, vencedor de la cuarta edición del Certamen Universitario de Relato Corto con “Tengo una pistola” (¡sietemachos!, así cualquiera); la de María González y, sobre todo, Veracruz, ¡casi ná! , que dudo que sea caperucita pero muy roja si que es, y que hay que ver como mantiene a raya al lobo, al lobezno y al Dios que los crió a todos; la del cartagenero experto en números Pablo Mira, que para número el que montó su madre que agotó la última edición de la revista “Capital”, en la que tanto él como “la Veracruz”, integran la lista de los cien líderes del futuro. Con este ejército yo lo veo: muy mal se nos tiene que dar Mari.


Nunca perdimos la esperanza (el dinero si, hay que pagar las deudas de juego a bancos y cajas de ahorro) de que siempre ha habido “otra Murcia posible”. Una Murcia donde no sólo hay –aunque a lomos del machito son los que más se ven- empresarios ventajistas y especuladores, políticos histriónicos y flash, sindicalistas de diseño y trasnochados, pseudos intelectuales mamados (no como Clinton sino como Yeltsin), coches tuneados y gente que llora porque no sale su procesión (¡No llores, chaval, que la ibas a hacer descalzo y te has librado de los callos!).

Esa Murcia que hasta ahora ha estado casi en silencio, bajo la sombra de la “otra Murcia”. Una Murcia que ya empieza a hablar y que ahora tiene que empezar a andar…o a dar patadas, lo que venga antes. ¡Va por ellos! Ánimo y adelante.

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